Lo primero que conviene explicar el que para jugar a la peonza, (en Madrid lo llamábamos peón) hay que tener habilidad en bailarla.

Para bailar la peonza hay que enrollar una cuerda alrededor, sujetarla de un extremo, y dar un tirón fuerte a la vez que se intenta golpear contra el suelo. Es una técnica sencilla, pero requiere algo de práctica.

Hay varias maneras de bailar la peonza, según como sea el movimiento de brazos y el gesto.

Bailar la peonza puede constituir ya un juego, pero los/las niños / as van más allá, compitiendo para ver quién tira más fuerte, a quién le dura más el baile, etc.

En concreto este juego, un poco bruto, por cierto, consistía en parar las peonzas de los/las demás cuando era golpeada por la tuya al tirar.

Ni que decir tiene que muchas veces las peonzas pasaban a mejor vida, siendo partidas en dos por un jugador/a hábil. Para evitar esto, se pinchaban chinchetas en la parte superior y se protegía así una peonza especialmente querida. También se decoraban con grecas y dibujos que evolucionaban al girar.