¡Lo que hay que oír!

                                                             
Cosas de niños   Impropiedad   P. mal oída   P. mal escuchada   P. mal interpretada   P. mal leída   P. inventada   Ultracorrección
                                                             
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Podemos clasificar como vulgarismo o incorrección todas aquellas palabras que utilizamos con ciertos defectos, frecuentes -cada vez menos, afortunadamente- en el habla popular, tales como: dijon, trajon, arradio, indición, medecina, amoto, letricidaz, méndigo, ávaro, melitar, bote sinfónico, etc. No obstante, no hay oído exento de percibir mazazos lingüísticos en cualquier momento. Aunque muchos de los ancestrales vulgarismos populares se han ido corrigiendo, aparecen cada día otros nuevos, que ponen la guinda a las conversaciones aburridas, dando pie a la gracia posterior y al chiste.
No cabe duda de que la lectura o la audición deficientes del término son causas de deformaciones, de las que todos conocemos una buena ristra. Estos venablos se prodigan más en los tecnicismos y en el argot especializado, en términos burocráticos, médicos, científicos...  Muchos de estos ejemplos no figuran en este apartado, sino en los posteriores: impropiedad, ultracorrección y palabra mal oída.

La razón por la que algunas palabras aparecen subrayadas es para que sean leídas con la acentuación que el hablante les asignó
. Se recomienda una lectura lenta, pausada.


- Córtalo con las estijeras.
(Para hacerlo con más arte, con las estilijeras).

- Siempre se está quejando de que ha tenido pocas oportunidades en la vida.
- Pues que no se queje, porque lleva un montón de años en el paro; tiene la vida resuelta y no acotiza nada.

(En otros tiempos, por estas cosas casi se afusilaba a la gente).

- Ayer le hicieron una lamparoscopia.
(Era de noche).

- No lleves el coche. Vete en un tren de cercancías.
(Pero ten cuidado, no te atropelle un mercanías).

-No vuelvo a hablar con ese tío. Cada vez que hablo con él, se mofea de mí.
(Me dan ganas de maltratearle y aticearle).

- ¿Qué tal has dormido?
- Nada. A ver si el médico me receta algún omnífero.
(Medicación trascendental. Excelente para dormir "todo" de un tirón).

- Lo que más me ha gustado de los entrantes ha sido el queso con envidias.
(¡Es que hay tantas clases de quesos...!).

- Hace mucho que no hablo con tu niña.
- Está muy maja. Va muy bien en los estudios, y ahora la llevo al conversatorio.
(Ya sabes dónde puedes hablar con ella).

- Esto de la alcaldía se está poniendo muy serio. Por cualquier cosa te acusan de cocheo y prevaricación.

- Ha habido un portentaje muy alto de aprobados.
(Serán unos porcentos).

- Me estoy fijando en una cosa. El pez suele picar cuando se tontonea.
(Verdad. Lo he tontemplado tontigo y ton otros tompañeros).

- Dice que ya lleva unos días que le duelen los pestículos.
(Y que le huelen).

- Yo hice la mili en África, y no lo pasamos mal. De vez en cuando hacíamos una épica con los caballos.
(Era muy tépico de los melitares de Mililla. Además los caballos son más apropiados para hacer épicas que líricas).

- Apreta, apreta; pero no empujes.
- Pues no sé dónde está la diferiencia.

- Tendrán que operarla, porque se la necrosia parte del intestino.
(Hay que tener confanza en la cienza).

- Últimamente, este hombre viene cada día peor.
- Yo creo que padece una enfermedad casi mental.
- ¡Es que es tonto por autonomasia!
- ¡Que no! ¡Pa mí que se ninfa!

- Date prisa, que tenemos que ir a la carnecería.
(Te está esperando el carnecero con sus productos cárnecos).

- El vecino tiene una pinta rara. Yo creo que es un poco manfrodita.

- Le pilló el toro, pero salió indemble.
(Y continuó la faena como él sabe, solemble).

- Da gusto con él. Cualquier cosa que le mandes la hace ipso flauto.
(Hasta tocar la facta).

- Me he cortado con el cuchillo.
- Lávatelo bien y date micromina.
(Si la herida es muy pequeña; si es grande, macromina).

  - ¡Cómo le puso! ¡Le dejó hecho un ceomo.

- ¡Qué pueblo más bonito! ¡Qué casas! ¡Qué calles! ¡Qué pintosco es!

- Hola. ¿Qué tal? ¿De dónde venís?
- De dar una vuelta por el campo. Y venimos muy cabreados. ¿Tú te crees que ahí arriba nos ha parado un guardia y casi nos ha hecho desmantelar el coche? ¡Nos ha registrado todo!
- ¿Qué estaban buscando? ¿Estufacientes?
(Hay que comprender las cosas. Estar de vigilancia en estas sierras tan frías es muy duro).

- La abuela ya está para pocos trotes. Tiene los huesos totalmente descalificados.
(Lo peor es que no hay suplentes
).

- ¡No veas cómo se ha situado! Ahora se codea con gente muy revelante.
(Hay mucho cotilla suelto...).

- Antes hacía muy mal las digestiones, hasta que me operaron del pírolo.

- Le han ingresado y le han hecho un encefalodrama.
(Está en una situación gramática).

- Mi marido, el pobre, lleva una temporada inservible; no funciona. Con esto de la enfermedad ya no tiene elección.
(¿Y los demás podemos elegir?).

- ¡Qué mal se oye! ¿Verdad?
- Es que no han enchufado la menafonía.

- Cierra la puerta y echa el pestiño.
(Seguro que va al retrete).

- Desde este año. Y estoy muy contenta con la maestra que le ha tocado. Dicen que es muy buena pelagoga.
(Y muy cariñosa. ¡Les lleva pedadillas!).

- ¿Vas a cambiar de coche?
- Creo que sí. Iré a ver modelos al confesionario.
(¡Ay, pecador, no sé si te lo mereces...!).

- Ha comprado una mesa preciosa de fornica.
(A saber con qué intenciones).

- Aquí no hay problemas de agua: el depósito tiene mucha cábida.
(Es que es trémendo, cólosal, énorme).

- Ése se pasa todas las noches de farra. No sale de las discotecas ni de los pubis.

- Esta camisa plancha muy bien.
(¡Qué suerte! ¡Vaya trabajo que te ahorra!).

- Dice que no puede comprarse un piso.
- Ni caso, si nada en la ambulancia.
(Cada vez hacen los coches más confortables).

- Tómate esta infusión, pero en pequeñas diócesis.

- Mi padre por un ojo ya no ve nada. Tiene carcoma.
(Como para ponerle las célebres gafas de madera...).

- No le pidas eso, porque no lo va a hacer. Conozco muy bien su indiosincrasia.
(Le habrá visto el plumero).

Una señora, en un mitin, se dirigió a los políticos:
- A mí me parece muy bien lo del agua, lo de la luz, lo de la carretera... Pero lo más importante para este pueblo es que quiten todos los alambres de espino del monte, porque luego pasan por allí nuestras cabras y se esgarrapizan las tetas.

- Aquí traemos el agua ex proceso desde un maniantal.
(Un profeso bastante costosio).