- Córtalo con las estijeras.
(Para
hacerlo con más arte, con las estilijeras).- Siempre se
está quejando de que ha tenido pocas
oportunidades en la vida.
- Pues que no se queje, porque lleva
un montón de años en el paro; tiene
la vida resuelta y no acotiza
nada.
(En
otros tiempos, por estas cosas casi
se afusilaba a la gente).
- Ayer le
hicieron una lamparoscopia.
(Era de noche).
- No lleves el coche.
Vete en un tren de cercancías.
(Pero
ten cuidado, no te atropelle un mercanías).
-No vuelvo a
hablar con ese tío. Cada vez que
hablo con él, se mofea
de mí.
(Me dan ganas de maltratearle
y aticearle).
- ¿Qué tal
has dormido?
- Nada. A ver si el médico me receta
algún omnífero.
(Medicación trascendental. Excelente
para dormir "todo" de un
tirón).
- Lo que más
me ha gustado de los entrantes ha
sido el queso con envidias.
(¡Es que hay tantas clases de quesos...!).
- Hace mucho
que no hablo con tu niña.
- Está muy maja. Va muy bien en los
estudios, y ahora la llevo al conversatorio.
(Ya sabes dónde puedes hablar con
ella).
- Esto
de la alcaldía se está poniendo muy
serio. Por cualquier cosa te acusan
de cocheo y
prevaricación.
- Ha habido un portentaje
muy alto de aprobados.
(Serán unos porcentos).
- Me estoy
fijando en una cosa. El pez suele
picar cuando se tontonea.
(Verdad. Lo he tontemplado
tontigo y ton otros tompañeros).
- Dice que ya
lleva unos días que le duelen los pestículos.
(Y que le huelen).
- Yo hice la
mili en África, y no lo pasamos mal.
De vez en cuando hacíamos una épica
con los caballos.
(Era muy tépico de los melitares
de Mililla. Además los
caballos son más apropiados para
hacer épicas que líricas).
- Apreta,
apreta; pero no empujes.
- Pues no sé dónde está la diferiencia.
- Tendrán que
operarla, porque se la necrosia
parte del intestino.
(Hay que tener confanza en la cienza).
- Últimamente,
este hombre viene cada día peor.
- Yo creo que padece una enfermedad casi
mental.
- ¡Es que es tonto por autonomasia!
- ¡Que no! ¡Pa mí que se ninfa!
- Date prisa,
que tenemos que ir a la carnecería.
(Te está esperando el carnecero
con sus productos cárnecos).
- El
vecino tiene una pinta rara. Yo creo
que es un poco manfrodita.
- Le pilló el
toro, pero salió indemble.
(Y continuó la faena como él
sabe, solemble).
-
Da gusto
con él. Cualquier cosa que le mandes
la hace ipso flauto.
(Hasta tocar la facta).
- Me he cortado
con el cuchillo.
- Lávatelo bien y date micromina.
(Si la herida es muy pequeña; si es
grande, macromina).
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- ¡Cómo le
puso! ¡Le dejó hecho un ceomo. - ¡Qué pueblo
más bonito! ¡Qué casas! ¡Qué
calles! ¡Qué pintosco
es!
- Hola. ¿Qué
tal? ¿De dónde venís?
- De dar una vuelta por el campo. Y
venimos muy cabreados. ¿Tú te crees
que ahí arriba nos ha parado un
guardia y casi nos ha hecho
desmantelar el coche? ¡Nos ha
registrado todo!
- ¿Qué estaban buscando? ¿Estufacientes?
(Hay que comprender las cosas. Estar
de vigilancia en estas sierras tan frías
es muy duro).
- La abuela ya
está para pocos trotes. Tiene los
huesos totalmente descalificados.
(Lo peor es que no hay suplentes).
- ¡No veas cómo
se ha situado! Ahora se codea con
gente muy revelante.
(Hay mucho cotilla suelto...).
-
Antes hacía muy mal las digestiones,
hasta que me operaron del pírolo.
- Le han
ingresado y le han hecho un encefalodrama.
(Está en una situación gramática).
-
Mi
marido, el pobre, lleva una temporada
inservible; no funciona. Con esto de
la enfermedad ya no tiene elección.
(¿Y los demás podemos elegir?).
- ¡Qué mal se
oye! ¿Verdad?
- Es que no han enchufado la menafonía.
- Cierra la
puerta y echa el pestiño.
(Seguro que va al retrete).
- Desde este año.
Y estoy muy contenta con la maestra
que le ha tocado. Dicen que es muy
buena pelagoga.
(Y muy cariñosa. ¡Les lleva pedadillas!).
- ¿Vas a
cambiar de coche?
- Creo que sí. Iré a ver modelos al
confesionario.
(¡Ay, pecador, no sé si te lo
mereces...!).
- Ha comprado
una mesa preciosa de fornica.
(A saber con qué intenciones).
- Aquí no hay
problemas de agua: el depósito tiene
mucha cábida.
(Es que es trémendo, cólosal,
énorme).
- Ése
se pasa todas las noches de farra. No
sale de las discotecas ni de los pubis.
- Esta camisa plancha
muy bien.
(¡Qué suerte! ¡Vaya trabajo que te
ahorra!).
- Dice que no
puede comprarse un piso.
- Ni caso, si nada en la ambulancia.
(Cada vez hacen los coches más
confortables).
- Tómate
esta infusión, pero en pequeñas diócesis.
- Mi padre por
un ojo ya no ve nada. Tiene carcoma.
(Como para ponerle las célebres
gafas de madera...).
- No le pidas
eso, porque no lo va a hacer. Conozco
muy bien su indiosincrasia.
(Le habrá visto el plumero).
Una señora, en
un mitin, se dirigió a los políticos:
- A mí me parece muy bien lo del
agua, lo de la luz, lo de la
carretera... Pero lo más importante
para este pueblo es que quiten todos
los alambres de espino del monte,
porque luego pasan por allí nuestras
cabras y se esgarrapizan
las tetas.
- Aquí traemos
el agua ex proceso
desde un maniantal.
(Un profeso bastante costosio).
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