
La lectura
excesivamente rápìda, escasa de interés, o
realizada -¿por qué no?- con insuficiente
iluminación, incrementa el léxico y lo
engrandece hasta el punto de hacer a su
propietario merecedor de una cálida ovación.
¿Quién no ha oído expresiones como éstas?:
Ha muerto Pablo
Vi; llegó la
Viflota;
me gusta Fórmula
Uve; eso lo hizo
Satalín...
En un anuncio aparecía
esta frase: "Refresque su inglés".
Alguien leyó:
Refresque sus ingles.
Nota en un bar:
Cerramos los lunes por descanso del
personal.
- ¡Qué detalle! - exclama un cliente-.
Nos dejan descansar un día a la semana.
- ¡Qué dolor de
cabeza!
- Tómate un Cielocatil.
(Algunos medicamentos son mano de santo).
Un matrimonio salía,
cargado de bolsas, de un supermercado. La señora
no era capaz de abrir la puerta.
- Pero mujer, ¿no ves el cartel? ¡Dice
"empujar"!
- ¡Pues vaya una ayuda! ¡Tendría que decir
"empujar pa fuera"!
En una parada de motos,
cierto sujeto admiraba absorto
diferentes modelos.
- ¡Fíjate, macho! ¡Una Harley
División!
- No seas borrico, hombre. Son Harley
Davidson.
- Bueno, pues ésas serán Harley
Davidson, pero ésta es una Harley
División. |
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Diálogo después de
las vacaciones:
- ¿Dónde has estado?
- En Portugal.
- ¿Te ha gustado?
- Pues sí, la verdad es que sí. Pero me he
llevado algunas sorpresas. Me habían dicho
que allí el nivel de vida está más bajo
que aquí, y yo lo he visto poco más o menos.
Incluso hay gente muy rica. ¡Hay uno..., que
qué sé yo lo que tendrá! ¡Todos los
camiones son suyos, de este individuo, un tal...
Longo!
El siguiente caso puede
figurar también en el apartado de respuestas
de alumnos. No obstante, lo incluimos en éste,
porque el error de las contestaciones puede
deberse a dificultades visuales en un primer
momento; aunque es notoria la falta de
información, el cariz que van tomando después
ya no implica un simple defecto óptico.
La pregunta del examen fue la siguiente: Cita
cinco países de Hispanoamérica que hablen
castellano.
La profesora observó que un chico dirigía
la mirada hacia el papel del compañero de la
izquierda, pero es evidente que no alcanzó
con precisión, porque su respuesta fue:
Colombina, Chilinguina, Pilinguina y Picha
Triste.
Ciertamente -que me lo
digan a mí- la miopía hace estragos. En una
ciudad europea, no importa cuál, habíamos
visto la Casa de España. Una compañera de
viaje, en lo sucesivo, veía la Casa de España
en casi todas las ciudades francesas. Solían
ser fastuosos edificios de corte clásico o
modernos y excelentes inmmuebles. Además,
nos lo explicaba:
- Mirad, aquí también tienen la Casa de
España.
Yo, a mi corta vista, sólo distinguía un
gran letrero: Caisse d'Épargne, esto
es, Caja de Ahorros.
También en Francia.
Dos funcionarios fueron a hacer unos estudios.
El primer día, tras la sesión de mañana,
buscaron un sitio para comer:
- Vamos a buscar un restaurante rápidamente,
que tenemos poco tiempo.
- ¡Anda, si lo tenemos ahí enfrente!
- No. Ahí no se come.
- ¡Si es un hotel! ¡En todos los hoteles
hay restaurante!
- Busquemos otro sitio, que eso no es un
hotel.
- ¡Pues el cartel pone Hôtel de Ville!
- ¡Que no, burro! ¡¡Que eso es el
Ayuntamiento!!
Las empleadas de un
establecimiento comercial cotejaban sus próximos
días de libranza. Una de ellas quiso
alardear de conocimiento del santoral:
- Yo descanso el miércoles, día de san
Carlos Gorroneo.
(Conozco a varios que le veneran muchos días
al año).
El maestro libraba a
diario una batalla contra un niño que no
terminaba de pronunciar correctamente. Hasta
que una tarde...:
- A ver, lee aquí.
- El pelo de san Loque no tiene
labo... Una tole... Las luedas
de la bici...
- Pero, ¿no sabes leerlo bien?
- Don F., es que no sé decir la ¡errrre!
Como ejemplos de exceso
y defecto de lectura, simultáneamente,
tenemos estas anécdotas: el profesor de
francés nos sacaba al encerado de uno en uno
y nos preguntaba la historia de la literatura
francesa. El afortunado fue un compañero muy
conocido de puertas para fuera, dentro se le
veía poco el pelo.
- Veamos, amigo; Fénelon -dijo el
profesor secamente.
- François de Salignac de la Mothe Fénelon...
El profesor se quedó pasmado; también
los demás.
- ¡Estupendo! -le animó-. Sigue, sigue.
- No sé más, don ...
- ¡Tienes un cero!
Pregunté a un alumno:
- ¿Qué sabes de Lope de Vega?
- "Félix Lope de Vega y Carpio,
fecundo escritor e impenitente pecador..."
- ¿Te has aprendido todo así?
- No, sólo eso. Ya no me sé más.
Otro buen estudiante
solía cosechar de cinco a siete M.D. (muy
deficiente) cada evaluación. Pero siempre
estaba contento. En su casa nunca le reñían
por las notas. Los compañeros no se lo
explicaban.
- ¿Nunca te castiga tu madre por las notas
que llevas?
- ¡Qué va! ¡Todo lo contrario!
- ¿Y los M.D.?
- Es que le he dicho que eso significa "muy
d'abuten".