Se ven imperfecciones en todo tipo
de escritos y en cualquier lugar, como éstas:
En un tarro de aceitunas:
Aceitunas desgüesadas.
En un establecimiento comercial: Cerrado
por vacacciones.
En otro establecimiento comercial: Cerramos
por agosto.
En la pizarra de un bar: Esparajos
con bayonesa.
En un anuncio de prensa: Vendo
microhondas (motos para niños).
En un cartel, junto a la carretera:
Se vende Manolo (no adjuntaba
foto). |
En la ficha de un
paciente, a los pies de su cama, se podía
leer:
Ciego de ambos ojos.
En el resguardo de
ingreso en una entidad bancaria:
Donativo para ayudar al huracán Mitch
(¡Como si no se hubiese bastado por sí
solito!).
En un informe académico:
Parece que ya le va entrando el huso de la
razón
Cuando lo leyó un compañero, sentenció:
- Pues, según por donde le entre, que se dé
por jodido.
En una redacción:
En la fiesta de mi pueblo echan carreras
de burros. Siempre gana mi hermano.
En la sección
alimenticia de un comercio se vendían
recipientes apropiados para llevar diferentes
productos. Se conocen con el nombre genérico
de "tarteras". Pero el espíritu de
especialización obró que en un cartel se
pudiera leer:
Tortilleras a 100 ptas.
Dos hermanas regentaban
sendas explotaciones de ganado vacuno, pero
llevaban en común algunos aspectos.
Solicitaron una subvención. Un técnico se
presentó a inspeccionar dichas explotaciones
y redactó el siguiente expediente,
describiendo con detalle:
Un tractor, un remolque y cincuenta vacas,
compartiendo semental con su hermana.
En otra ocasión, el
mismo técnico redactó otro informe:
Se realizará un control de la leche de
los ganaderos.
En el presupuesto de un
ayuntamiento puso el secretario:
Tantas pesetas para el veterinario y demás
animales dañinos.
En un capítulo
anterior rozábamos el estilo del lenguaje
periodístico oral. En este apartado
correspondería hacerlo con el lenguaje
periodístico escrito, pero siguiendo el
mismo criterio, por la densidad de ese
estudio, citaremos nada más algunos
titulares que llamaron sobremanera nuestra
atención:
Unos 27.513 niños
comenzarán mañana el curso escolar.
(Aproximadamente).
Tres heridos y dos
muertos de gravedad en un accidente de tráfico.
(Los muertos, según me dijeron después, sí
que fueron de gravedad; el titular no
exageraba).
Un granjero ha dado
a luz un pollo con dos cabezas.
(Eso fue en una provincia castellano-leonesa.
¡Para que se fastidie la oveja Dolly!).
El Instituto
Nacional de Meteorología ha informado de que
se prevén en las próximas 48 años
chubascos de débiles a moderados,...
(Cómprese un impermeable resistente, que
le dure esas años).
Todas las
instituciones europeas, en su mayor parte,
han aprobado el proyecto.
(¿Cuál es la mayor parte de todas?).
Los bomberos de Ávila
cumplen 137 años.
Inmediatamente se me antojaron estas
cuestiones:
¿Todos?
¿Quién se atreverá a encender una simple
cerilla?
¿Apagará cada uno sus 137 velas con la
manguera...?
¿A que a usted se le ocurren todavía más
preguntas?
No digamos nada de las
denominaciones de los diferentes
platos que componen la carta de
algunos restaurantes. ¡Hay que oírlas
y leerlas! Cuando en vano intentamos
descifrarlas, casi siempre observando
las viandas de los comensales
circundantes, para asociar lo que
vemos con alguno de los epígrafes,
se nos ha juntado la comida con la
cena. También puede ocurrir que nos
aventuremos a probar algo
desconocido, exótico, y terminen en
nuestro plato unas sopas de ajo o un
par de huevos fritos con chorizo. Lo
cierto es que más que abrir el
apetito, lo quitan; sólo dan ganas
de comerse al que escribió tamañas
sandeces. Para mí la más
incomprensible de todas ellas es el
galicismo al Chef. Cuando se
dice a la cebolla se entiende
que el guiso tiene sabor a cebolla; a
la pimienta, que contiene
pimienta. ¿Qué quiere decir al
Chef? ¿Que para dejar constancia
de su sabor ha metido las manazas,
por decir algo, en la olla? Se supone
que significa al estilo (desconocido)
del jefe de cocina, que lo ha guisado
como le ha dado la gana o como por
casualidad le ha salido. ¿No sería
más apropiado decir a las gónadas
del Chef?
|
Unas observaciones sobre los
conceptos denotación y connotación. Según
el Diccionario de la R.A.E.
Denotar:
Del lat. denotare.
1. tr. Indicar, anunciar, significar.
2. [tr.]Ling. Significar una palabra o
expresión una realidad en la que coincide
toda la comunidad lingüística. Se opone a
connotar.
Connotar:
tr. Ling. Conllevar la palabra, además de su
significado propio o específico, otro por
asociación.
La
denotación ha de emplearse en la lengua
científica, es decir, que los términos
utilizados no den lugar más que a una sola
interpretación, común a todos los que oyen
o leen el texto. No puede existir ambigüedad
significativa.
La connotación permite varios
significados para una misma palabra. Es
característica del nivel de lengua coloquial.
Gracias a ella nos encontramos en situaciones
divertidas; no en vano miles de chistes se
apoyan en la ambivalencia significativa de un
vocablo. Pero es en la lengua literaria donde
alcanza todo su esplendor. Muchas figuras retóricas,
basadas en el juego de palabras, en la
imagen, en el sentido figurado..., llevan el
texto connotativo a la categoría de obra artística.
Como muestra de lo que no debe hacerse,
presentaré un fragmento de una tesis
doctoral sobre "La Adolescencia".
Estos escritos de tipo científico,
eminentemente denotativos, han de ser claros;
deben evitar posibles confusiones. Obsérvese
la ambigüedad que adquiere el término
"miembro" en un contexto como el
siguiente:
"El
tercer estadio enfatiza el liderazgo.
Aquellos miembros que asumían roles de
estatus superiores, comenzaron a eliminar las
restricciones que imponía el grupo para
iniciar la interacción heterosexual. El
resultado era la formación de pandillas
heterosexuales a partir de los miembros que
desertaban de las pandillas unisexuales.
Gradualmente, los miembros comenzaban a
emprender interacciones heterosexuales,
siguiendo los pasos de los miembros más
maduros"