LAS AVENTURAS DE PINOCHO

* Cuento para contar en dos o tres sesiones.

Hola amigos, soy Pepito Grillo y os voy a contar la historia de Pinocho.

Hace muchos años un carpintero llamado Geppetto se dedicaba en sus ratos libres a construir juguetes con los trozos de madera que le sobraban. Un día construyó una marioneta con cara de niño y dirigiéndose al muñeco le preguntó:

- ¿Te gustaría llamarte Pinocho?. Pero el pequeño muñeco no le contestó ya que era de madera.

Geppetto se acostó pensando en Pinocho y al mirar por la ventana vió una estrella muy resplandeciente, era la Estrella de los Deseos, la única capaz de satisfacer los más extraños deseos.

Geppetto ya a punto de dormirse murmuró:

- ¡Si al menos yo tuviera un verdadero niño..., un hijito mío!

Mientras Geppetto dormía, de la Estrella de los Deseos salió un Hada Azul, el Hada sonriente que vive en aquuella estrella y se dirigió a la habitación donde estaba Pinocho.

- ¡Hola muñequito de madera! -le dijo- Es a ti a quien voy a dar vida para satisfacer los deseos de Geppetto.

El Hada Azul tocó al muñequito con su varita mágica:

- ¡Despierta a la vida pequeña marioneta!.

El muñeco de madera fue cobrando vida muy despacito. Pinocho se frotó los ojos para desperezarse. Abrió la boca y exclamó:

- ¡Puedo hablar, puedo moverme!.

- ¡También puedes andar y saltar y jugar como un verdadero niño! dijo el Hada.

Entonces el Hada se dirigió a mí, si a Pepito Grillo y me dice:

- Para que Pinocho llegue un día a ser un verdadero niño necesita que tú le ayudes a distinguir lo que está bien y lo que está mal. ¿Prometes estar siempre cerca de Pinocho?.

- ¡No se si seré capaz! dije- pero creo SI que voy a ayudar a que este muñeco de madera se convierta en un verdadero niño.

El Hada Azul abandonó la habitación y desapareció en el cielo.

Cuando Geppetto se despertó vió a Pinocho bailando y gritó:

- ¡Pinocho esá vivo!, ¡El Hada Azul ha escuchado mi deseo!

Cogió a Pinocho en sus brazos y dijó:

- ¡Mi querido hijo, el hijo que siempre he deseado!

- ¡Buenos días papá!, ¡Buenos días Pepito! ¿a qué vamos a jugar hoy?- dijo Pinocho.

- Hoy -respondí- jugaremos a trabajar...Todos los niños van a la escuela y tú no vas a ser menos.

- ¿Es divertido trabajar?

- ¡Es muy divertido!

- Aquí tienes un libro para aprender a leer, le dijo Geppetto.

- El camino conduce todo recto hasta la escuela, dijo Pepito.

- Sí, Pepito, seguiré el camino todo recto.

Y yo Pepito Grillo me quedé en casa para descansar un poquito y cuando salí detrás de Pinocho ya no lo alcancé.

Entre tanto Pinocho siguió el camino de la escuela hasta que un gato salvaje llamado Gedeón y un zorro muy astuto llamado Honrado Juan al ver al muñeco de madera que andaba solo decidieron atraparlo para venderselo a un titiritero que había en el pueblo presentando un espectáculo de marionetas.

- ¿A dónde vas pequeñajo?

- Voy a la escuela.

- ¿Y para qué? Un artista genial como tú primero tiene que hacerse famoso , dijo Gedeón.

- ¡Tú no necesitas ir a la escuela!, ¡Tú eres un gran actor!, dijo Honrado Juan.

Pinocho embobado por los dos malvados, olvidó lo que había prometido a Geppetto y a Pepito Grillo, y pensó:

- Mañana puedo ir a la escuela, ¡Hoy prefiero ser actor!

Yo, Pepito Grillo, divisé a lo lejos a Pinocho, este ya estaba en el carromato del titiritero y Gedeón y Honrado Juan se habían marchado con una bolsa repleta de oro.

Pinocho actuó con otras marionetas y todo el mundo le aplaudió al ver que él se movía sin hilos.

Mientras tanto Geppetto salió en busca de Pinocho, con una linterna recorre el pueblo llamando:

- ¡Pinocho! ¡Pinocho!, ¡Buscaré a mi hijo hasta el fin del mundo!

Ya era de noche, el titiritero encerró a Pinocho en una jaula y dice:

- Mañana nos iremos de este pueblo,¡Buenas noches!

- ¡No! ¡No! ¡Yo quiero regresar al lado de mi papá!

- ¡Ahora estás en mis manos! Ja ja ja, eres mi prisionero.

Pinocho se pone a llorar y dice:

- ¡Pepito! ¡Pepito! ¡Salvame!

- Yo no puedo abrir el candado, solo el Hada Azul podría salvarte.

En ese momento el Hada Azul aparece en el carromato.

- ¿Acaso Pinocho has hecho una travesura?

- ¡Oh no señora Hada!. He sido raptado por un monstruo terrible, con ojos así de grandes... ¡Me ha traido hasta aquí para encerrarme!.

- Y la escuela ¿qué tal? ¿te ha gustado? prosigue el Hada.

- ¡Oh sí mucho, muchísimo! Bueno ... yo ...

- No seas tímido, cuéntame, cuéntame.

- Bueno... pues ... ¡había marionetas!

Pero ¡que horror! ¡Por cada mentira que cuenta la nariz del muñeco va creciendo un poquito más!.

Pinocho se asusta:

- ¡Perdoneme señora Hada!, ¡HHe mentido pero ya no lo volveré a hacer más!

- ¿Prometido?

- Sí, dijo Pinocho.

- Pinocho -le dice el Hada-, no debes olvidar que la mentira se ve como la nariz en medio de la cara...¡Cuanto más miente un niño, más se le alarga la nariz! ¿Has entendido?.

Con la varita abre la jaula y el Hada regresa a su estrella.

- Somos libres, ahora debemos volver inmediatamente a casa. Papá Geppetto debe de estar muy preocupado.

Mientras tanto Gedeón y Honrado Juan estan con un Carretero que se dedica a atrapar a todos los niños traviesos, glotones, desobedientes y mentirosos del pueblo y se los lleva en su carreta a una isla misteriosa.

Cuando ven aparecer a Pinocho camino de su casa le vuelven a engañar diciendole que le van a llevar a una isla encantada.

- ¿Y eso qué es? pregunta Pinocho.

- ¡Un lugar inolvidable donde estarás todo el día jugando!

- ¿Es un escuela? pregunta Pinocho.

- Es la escuela más divertida del mundo.

Pinocho se monta en la carreta que va llena de chiquillos que gritan y se pelean, Pepito Grillo se agarra a la carreta hasta que llegan al barco que les llevará a la Isla Encantada. Durante el viaja Pinocho se hizo amigo de Polilla un muchacho muy atrevido... Juntos descubren una gran feria en la Isla.

Mientras el Carretero encierra a los otros niños y les dice que les llevará a arrastrar vagonetas de carbón. Los niños se transforman en burros con grandes orejas y un rabo. Pepito Grillo lo ve todo y corre a avisar a Pinocho pero cuando le encuentra ya le están creciendo las orejas y el rabo de burro y Polilla ya se ha convertido en burro.

- Pepito, ¿qué es lo que tengo aquí?.

- ¡Dos orejas de burro! ¡Y un rabo como un plumero en la punta!

- ¡Salvame! ¡No dejes que me convierta completamente en burro como Polilla!.

- ¡Hay que abandonar esta Isla Maldita lo antes posible!

- Pero ¿cómo Pepito? gritó Pinocho.

- ¡Por mar!. No tendrás miedo a nadar ¿verdad?

Los dos se lanzan al agua y como pesan poco el mar los arrastra hasta la playa, aquí encuentran flotando una botella con un mensaje dentro. ¿Sabeis de quien era?. Era de Geppetto y decía:

"Pinocho querido,

he salido en tu busqueda hacia la Isla Encantada.

Una ballena está a punto de tragarme.

Adios hijo mio.- Tu papá te quiere mucho."

Geppetto.

Pinocho llora desconsolado, todo ha sido por su culpa.

- ¡Yo salvaré a mi papá! decia Pinocho.

Pepito asombrado por la valentía de Pinocho le sigue hasta el fondo del mar, donde está la ballena, esta abre su gran boca y se traga a Pinocho. Dentro estaba también Geppetto.

- ¡Papá, papá!, ¡soy yo, Pinocho!

- ¡Qué alegria volver a verte! Ahora tenemos que salir de aquí.

Pinocho dijo:

- Haremos una hoguera y cuando la ballena estornude saldremos de aquí.

- ¡Agarraté! -gritó Geppetto- ¡Ya salimos!

Pinocho y Geppetto salen en la balsa, la ballena furiosa rommpe la balsa y Geppetto se está ahogando, Pinocho le agarra muy fuerte y nada hasta la orilla. Geppetto se despierta y ve a Pinocho casi muerto. Lo coge en sus brazos yy lo lleva a casa.

Pinocho reposa en la cama, Geppetto y Pepito Grillo lloran desconsolados:

- ¡Hijito querido, has arriesgado tu vida para salvarme!

El Hada Azul lo ha oido. Y aparece, toca con su varita al muñeco y dice:

- ¡Despierta Pinocho! ¡Quiero darte la vida de nuevo. Convierteté en un verdadero niño y se feliz con tu padre.!

Pinocho se despierta:

- ¡Papá papá, no llores más! ¡Estoy vivo!

- ¡Oh, que piel tan suave tienes! ¡Qué calentito estás!

- ¡Es que soy un niño de verdad papá!

Pepito Grillo dijo:

- ¡Que precioso estás sin tus orejas de burro! Ya no me necesitas ¡Adios y buena suerte pequeño!

Y Pinochín pinochado este cuento se ha acabado.

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