LOS INVERTEBRADOS ...
¿ANIMALES DE "SANGRE CALIENTE"
O DE "SANGRE FRÍA"?


Extraído a partir de "Los grandes insectos también son animales de sangre caliente".
Boletín del Centro de Interpretación de la Naturaleza de Valladolid 48: 7-8.

Mena, J. (2000)

¿Quién no recuerda términos como animales de sangre caliente y animales de sangre fría? Probablemente todo el mundo recuerde esta terminología e incluso podría citar algún ejemplo de un animal de sangre fría (quizá un reptil o un anfibio) y otro de sangre caliente (citando a buen seguro a nuestra especie como ejemplo, o bien, cualquier otro mamífero o ave). Sin embargo quizá sean menos los que sean capaces de explicar el significado preciso de ambas expresiones.

Haciendo un poco de memoria y recordando lo que aprendimos en la escuela, los animales considerados de sangre caliente eran aquellos que eran capaces de generar calor por medios propios. En contraposición, los animales de sangre fría eran aquellos que carecían de la capacidad para generar ese calor corporal y por tanto su temperatura corporal era menor. Únicamente las aves y los mamíferos cumplían la primera condición.

Conviene precisar que todos los seres vivos requieren un cierto calor corporal. La vida de modo general, está constreñida entre los 0 y los 45 grados de temperatura aproximadamente ¿Por qué este intervalo de temperatura y no otro? Para responder a esta pregunta habría que aducir razones de orden físico-químico, de estabilidad y funcionalidad de las biomoléculas (glúcidos, lípidos, proteínas...) que integran los seres vivos. Pero intentando centrar esta cuestión, hay que señalar que a medida que la temperatura corporal se incrementa dentro de ese intervalo de la vida (sin sobrepasarlo, ya que sería letal), la velocidad de las reacciones químicas que tienen lugar en el interior de las células de cualquier organismo (metabolismo) también lo hace y por consiguiente su rendimiento ecológico y la capacidad para explotar su entorno, es mayor. De este modo, cada especie y su maquinaria bioquímica se halla adaptada a operar dentro de un intervalo de temperaturas corporales específico que le resulte ventajoso desde un punto de vista adaptativo.

Otra cuestión es cómo consigue cada especie ese calor requerido.

Conviene indicar que los conceptos a los que hacíamos referencia al inicio están un tanto desfasados y que es más propio y correcto hablar de ectotermos (animales de sangre fría) y de endotermos (animales de sangre caliente). Como principales características de los primeros, los ectotermos, hay que destacar que además de poseer temperaturas corporales inferiores a las de los endotermos, su principal fuente de calor procede del calor existente en su entorno, detalle este último que les hace depender de la temperatura ambiente existente a la hora de llevar a cabo sus diferentes actividades. Tal limitación, por el contrario, no existiría (dentro de unos límites) en los endotermos ya que su principal fuente de calor procede de las reacciones químicas que tienen lugar en el interior de su organismo, lo que les permite tener un mayor grado de independencia del ambiente térmico en el que viven.

Esto no significa que la ectotermia sea una solución menos adaptada que la endotermia. Cada una de las dos estrategias, ectotermia y endotermia, posee una serie de ventajas e inconvenientes en términos de independencia del entorno, gasto energético y adaptación al medio, que hacen que las especies se muevan entre un compromiso gasto/beneficio, habiendo optado, dentro de sus potencialidades y el ambiente en el que viven, por una u otra estrategia.

Aclarados estos conceptos y haciendo mención al título que encabeza estas líneas, hay que añadir que, sin embargo, no todos los animales considerados de sangre fría, es decir, ectotermos, en realidad son tales. Dentro de los invertebrados, el grupo que cuenta con el mayor número de especies de todo el Reino Animal, los insectos, posee representantes que parecen contradecir aquel principio escolar.

Diversas especies de invertebrados pertenecientes al grupo de los insectos como Odonata (libélulas), Diptera (moscas), Himenoptera (abejas), Coleoptera (escarabajos) o Lepidoptera (mariposas), poseen la capacidad de elevar durante algunos periodos su temperatura corporal, temperatura que llega a alcanzar valores superiores a los 30°C e incluso los 40°C. Estos valores, a bajas temperaturas ambientales, pueden suponer diferencias de ¡más de 25°C! respecto de la temperatura ambiente reinante, lo que evidencia una clara capacidad endotérmica en estas especies.


El abejorro común (Bombus terrestris),
un ejemplo de himenóptero endotérmico


(Imagen obtenida de Wikipedia)


Son dos las principales diferencias que separan la endotermia de los insectos de la endotermia de los vertebrados y que conviene matizar. La primera, es que el calor generado por los insectos endotérmicos no es el resultado de la actividad metabólica (calor metabólico sensu stricto ) sino de la actividad de los músculos de vuelo que permiten el batido de las alas (calor muscular), de un modo análogo a lo que ocurre   cuando, frente al frío, nuestros músculos tiritan y producen calor.

La segunda, es que a diferencia de lo que ocurre en mamíferos o aves, que mantienen una sostenida endotermia (endotermos-homeotermos), la producción de calor en insectos no suele ser continua. Y aunque se ha descrito la producción de calor en actividades como incubación de los nidos, o competencia por el alimento, la generación interna de calor en los insectos está asociada, de modo general, únicamente a la actividad de vuelo y sus preparativos; comportándose como ectotermos durante el resto de sus actividades (endotermos-heterotermos).


Hembra del coleóptero endotérmico-heterotérmico Bubas bubalus
a punto de iniciar el vuelo

 

La particular endotermia de los insectos, consecuente de una convergencia evolutiva de las grandes especies de insectos alados, plantea un interesante campo de investigación y desarrollo de la entomología, de la fisiología y de la ecología, a la vez que amplía y extiende el concepto de endotermia a otros modos de producción de calor endógeno, así como a otros representantes del Reino Animal.

Ejemplar de Gran Pavón (Saturnia pyri), un lepidóptero endotérmico

(Imagen obtenida de Wikipedia)


Por todo ello, sería conveniente que en los actuales libros de texto de Educación Primaria y Secundaria relativos al campo de las Ciencias Naturales, se ilustrara como animales endotermos junto con los clásicos ejemplos de aves y mamíferos, también a algunas especies de invertebrados como las mariposas nocturnas (Saturnia pyri, Celerio lineata, Sphinx ligustri), los escarabajos estercoleros (Bubas bubalus, Copris lunaris, Geotrupes stercorarius, Geotrupes ibericus), los abejorros terreros (Bombus terrestris) o las familiares abejas (Apis mellifera), por citar algunas de las especies más comunes de las que se tiene constancia de tal capacidad. Con mayor motivo aún, si se tiene en cuenta que hace ya más de 50 años que la comunidad entomológica y científica ha ido añadiendo, de un modo creciente, cada vez más representantes de la clase Hexapoda (Insectos) a aquel grupo de animales que tradicionalmente se denominaban... animales de sangre caliente .



Para saber más:

HEINRICH, B. (1993). The hot-blooded insects . Strategies and mechanisms of thermoregulation. Springer-Verlag.

MAY, M.L. (1979).- Insect termoregulation. Ann. Rev. Entomol., 24: 313-49.

MAY, M.L. (1984).- Thermoregulation . In Comprehensive Insect Physiology Biochemistry and pharmacology, cap. 12: 507 - 547. Executive Editors G.A. Kerkut and L.I. Gilbert. Pergamon Press.

MENA, J. (1999-2000). Importancia de la biología térmica del vuelo en la configuración de las comunidades de coleópteros coprófagos en ecosistemas mediterráneos (Coleoptera: Scarabaeidae, Geotrupidae).
Tesis Doctoral 588 pp. Universidad de Alicante (España)
Resumen Abstract Enlace de descarga de la Tesis completa (pdf 40980 Kb)

MENA, J. (2000). Los grandes insectos también son animales de sangre caliente.
Boletín del Centro de Interpretación de la Naturaleza de Valladolid 48: 7-8.

MENA, J. (2000). Un ejemplo de endotermia en insectos. Escarabajos estercoleros, insectos capaces de generar calor interno.
Quercus,
172: 20-23. Resumen

MENA, J. (2001). Role of high body temperature in the endothermic dung beetle Geotrupes mutator (Coleoptera: Geotrupidae).
Italian Journal of Zoology,
68: 115 - 120. Abstract

MENA, J. (2001). Endotermia y termorregulación en Geotrupes ibericus Baraud, 1958 (Coleoptera: Geotrupidae).
Elytron,
15: 145 - 155. Abstract

MENA, J. (2003). Biología térmica de Bubas bubalus (Olivier, 1811) (Coleoptera: Scarabaeidae).
Boletín Sociedad Entomológica Aragonesa,
32: 21 - 28.

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