TESIS DOCTORAL: "EL HOMESCHOOLING EN ESPAÑA: DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL FENÓMENO". Carlos Cabo


8. LOS ENCUENTROS DE LAS FAMILIAS HOMESCHOOLERS EN LOS TIEMPOS DE CRECER SIN ESCUELA

Educar al margen de la ley, con la incomprensión de la sociedad, incluida la propia familia y hacerlo en solitario, resulta difícil. Mucho más si a todo ello le sumamos la necesidad de encontrar momentos y contextos en los que los niños puedan relacionarse adecuada y suficientemente con los de su misma edad.

Los padres sentimos la necesidad de una red de apoyo y somos adultos. ¿No os dais cuenta que nuestros niños necesitan, más que nosotros, el saber que (aunque estén a cientos de km) tienen unos amigos en su misma situación? Está bien que los niños aprendan a ser diferentes, pero  a veces les agobia ser "bichos raros” únicos en el mundo. (Aleducacion, mensaje 472)

Pues bien, los encuentros entre familias que educan en casa se plantean como la solución a todas estas carencias y dificultades. Se organizan para que los niños jueguen y se habitúen a compartir tiempos y espacios con otros niños, para que amplíen el horizonte de sus relaciones y amistades; también para que los padres aumenten  y consoliden el círculo de relación con otras familias afines; para que compartan experiencias; para que entre todos encuentren soluciones a sus problemas.

Siempre es agradable y vitalizante verse las caras, reencontrarse con viejos amigos y conocer gente nueva; sobre todo cuando se hace una práctica tan minoritaria y polémica como la nuestra, ya que a menudo agota el tener que andar dando explicaciones a nuestro alrededor y encontrarnos con un ambiente de crítica e incomprensión.

Éstos encuentros valen para que cambiemos las pilas, nos sigamos los pasos (qué tal van los hijos, qué estamos haciendo, cómo nos han ido las diferentes experiencias, cómo se viven los cambios, etcétera), alimentemos los lazos afectivos, nos pasemos información y ayudemos a los que se animan a meterse en esta aventura. (Crecer sin Escuela (RCSE), 2002, nº 9. Pág. 5)

Los encuentros han jugado un papel trascendental en el origen y en el desarrollo de la educación sin escuela organizada, en España. Sin ellos no hubiese sido posible el avance tan rápido y sólido experimentado por esta opción educativa en este país.

El periodo más fecundo de encuentros se produce en los primeros tiempos, consiguiéndose 12 encuentros nacionales en tan solo 4 años (1993-1997).

Encuentros nacionales

Primer encuentro

En El Buzón (nº 1, p. 1) se da cuenta del primer encuentro de familias que educan en casa procedentes de todo el territorio español. Se trata de un acontecimiento de primer orden, ya que marca el arranque de la educación sin escuela organizada, en España. Tiene lugar en Alfás del Pi (Alicante), los días 29 y 30 mayo 1993. Los anfitriones son la familia  Bippan Norberg y Péter Szil. A él acuden 50 familias con 52 niños, 22 de los cuales mayores de 6 años.

Durante los dos días que dura el encuentro, los menores participan en diferentes actividades: salidas a la playa, juegos, talleres de pintura, disfraces, etc. Los mayores dividen las dos jornadas en tres sesiones, que dedican al debate sobre los aspectos legales de la educación en casa, la creación de una red de apoyo de familias que no escolarizan, con la posibilidad de realizar intercambios, y los diferentes estilos existentes en la educación en casa. En la sesión destinada a los aspectos legales se habla de la existencia de familias y colectivos que han tenido problemas con las autoridades, como consecuencia de esta práctica educativa. Se proponen diferentes soluciones transitorias tendentes a paliar dichos problemas. Una de estas soluciones consiste en matricular a los niños en un centro de educación a distancia. Finalmente se concluye que falta información sobre el tema de la legalidad y que resulta necesario ponerse en contacto con personas competentes en cuestiones jurídicas para que los asesoren adecuadamente.

En cuanto al tema de la creación de una red de apoyo y a la organización de posibles intercambios entre familias, el acuerdo al que llegan es el de crear un "buzón" que les permita canalizar y hacer llegar a los demás las sugerencias, preguntas, informaciones y peticiones que vayan surgiendo vayan surgiendo. Este buzón termina convirtiéndose en un verdadero boletín, El Buzón, que recoge y publica informaciones de todo tipo referidas a la educación sin escuela. De la elaboración de este primer número se encarga la familia Bippan Norberg y PéterSzil, con la idea de que esta tarea sea rotativa.

Para sufragar los gastos de la publicación, cada familia debe aportar 2.000 pesetas.

Con el fin de favorecer los contactos y posibles intercambios entre familias se les pide que indiquen los recursos que estén dispuestos a compartir (talleres de artesanía, diferentes tipos de habilidades, etc.), así como señalar si están interesadas en acoger a otros niños y familias temporalmente, y a informar sobre sus estilos de vida, sus modelos educativos, el tipo de alimentación que practican, si tienen televisión o no, los idiomas que hablan, etc.

En este primer encuentro, alguien propone crear una asociación; sin embargo tal iniciativa se aparca, considerando que hay otras prioridades que atender, como la de potenciar los contactos entre las familias.

En cuanto al tercer tema, referido a los estilos pedagógicos de la educación en casa, se constata que existe una gran variedad de enfoques entre las familias presentes en el encuentro. Hay quienes practican la escuela en casa, en su expresión más literal, y quienes dejan que sean los propios niños los que decidan sobre sus aprendizajes.

En el encuentro, una familia expresa su desacuerdo con los que educan a sus hijos siguiendo principios religiosos, entendiendo que lo que debe primar en esta práctica no es el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus creencias u opiniones, sino en respetar el derecho de los niños a la educación, y esto con independencia de que esa educación se produzca en la escuela o fuera de ella.

Otras familias ponen el énfasis en tratar aquellos asuntos que los incumben a todos. En este sentido, entienden que el tema legal es uno de los primordiales y que, por consiguiente, ha de ser considerado prioritario.

De este encuentro sale la convocatoria del siguiente, que se celebrará los días 29,30 y 31 octubre y 1 de noviembre de 1993. El lugar de celebración será la Colectividad de los Arenalejos, en Alozaina (Málaga).

El balance de este primer encuentro es positivo, ya que por primera vez se reúnen familias procedentes de diferentes partes de España, con prácticas e inquietudes muy similares entre sí.

 Segundo encuentro

Al segundo encuentro, tal y como se señala en El Buzón (nº 2, p. 1), tiene lugar en Alozaina (Málaga), en la Colectividad de los Arenalejos, los días 29, 30 y 31 octubre y 1 de noviembre de 1993. A él acuden siete familias con niños no escolarizados, cuatro maestros interesados en el tema, tres familias con niños que están escolarizados, una pareja que trabaja en un proyecto de autoformación y varias personas más, simpatizantes de esta opción educativa. En él se habla de la presión social que deben soportar los padres que educan sin escuela, incluso en aquellos casos en los que los niños aún no se encuentran en edad de escolarización obligatoria.

Tercer encuentro

En la convocatoria de este tercer encuentro se indica que va dirigido “principalmente para familias o colectividades que incluyen a niños o jóvenes desescolarizados, aunque serán también bienvenidos los que estén dispuestos a valorar esta alternativa con un criterio abierto" (1). Su celebración tiene lugar en Valdeavero (a 15 km. de Alcalá de Henares). Las fechas en las que se lleva a cabo van del 11 al 14 de febrero de 1994. En la mencionada convocatoria se indica que el encuentro “tiene el propósito de conocernos mejor, tratar cualquier duda legal o de otro tipo, y seguir con la red de apoyo, el ‘buzón de información’ y el boletín Aprender sin Escuela . Alguien estará disponible para los niños que no quieran participar en las reuniones ‘de los adultos’, y éstos también podremos participar en otras actividades (juegos, pintar, etc.)”. A él acuden menos participantes que al anterior encuentro. Se habla de la necesidad de que los niños tengan más contacto entre sí, para lo cual se apuntan dos soluciones: una de ellas consiste en organizar encuentros regulares entre familias conocidas, y otra pasa por la formación de comunidades allí donde esta opción sea posible. Esta necesidad de relación no sólo afecta a los niños, sino también a los propios padres. (“El Buzón”, nº 3)

Cuarto encuentro

El cuarto encuentro tiene lugar entre los días 5 y 13 marzo de 1994, en la colectividad Los Arenalejos, en Alozaina (Málaga). En él participan 27 adultos y 18 niños, procedentes de todos los rincones de España y de diferentes nacionalidades (franceses, suecos, húngaros, austriacos, americana, argentino, marroquíes, alemanes, además de españoles). No todos los niños están escolarizados. Entre los adultos, hay quienes no tienen hijos, pero están interesados en el tema de la desescolarización voluntaria. En él se celebran talleres de cerámica, zapatería, danzas del mundo, sevillanas, juegos cooperativos, control natural de la natalidad, desbloqueo de la escritura, mapa mental, etc. (El Buzón, nº 3).

Quinto encuentro

El quinto encuentro se celebra en la casa de reposo: Los Madroños, situada en las cercanías de Oropesa del Mar (Castellón), entre 21 y el 29 de mayo 1994. A él asisten 22 adultos y 21 niños. Entre los asistentes hay una periodista de la revista Integral, que escribe un artículo que posteriormente se publica en la revista Cuerpomente, (Octubre de 1994). (El Buzón, nº 5).

Sexto encuentro

Entre el 11 y el 19 de febrero 1995 se reúnen en la casa de reposo, Los Madroños (Castellón), 11 adultos y 11 niños. Los adultos son originarios de diferentes países: España, Suecia, Marruecos, Alemania, Argentina y Uruguay. Muchos de ellos participan por primera vez en este tipo de encuentros.

En el encuentro se realizan juegos para los niños (coros infantiles, danzas del mundo, teatro, payasos, etc.) y se debaten diferentes temas, llegándose a las siguientes conclusiones:

Sobre el tema de la no escolarización, se dice que la educación sin escuela no es una opción válida para todos. Cuando los padres no pueden ofrecer a sus hijos un ambiente adecuado, cuando no quieren o no pueden ocuparse de ellos, en estos casos es preferible que los niños sean escolarizados. La educación en casa requiere la presencia permanente de adultos dispuestos a ayudar al niño en su desarrollo. No importa el nivel académico de los adultos. Lo que es imprescindible es que tengan ganas e interés de estar y ocuparse de ellos.

Respecto al papel que los adultos han de jugar en la educación de los niños, éste ha de ser el de ayudar al niño a encontrar la respuesta que solicita en cada momento. Entienden que, en ocasiones, es conveniente que los adultos participen con el niño en el desarrollo de un tema, siempre y cuando su colaboración no disminuya el interés del menor. Consideran necesario disponer de una buena bibliografía o de tener fácil acceso a ella. Alguien propone compartir recursos bibliográficos, para lo cual los encuentros y El Buzón podrían servir de gran ayuda.

Se preguntan si la educación sin escuela debería ser utilizada únicamente en beneficio de los hijos propios o bien debería contribuir al cambio del sistema educativo, para que de él se pudieran beneficiar todos los niños. También se preguntan si el movimiento de la no escolarización tiene poder para cambiar dicho sistema.

Sobre el tema del tiempo que los niños deben pasar con sus padres existen dos posiciones bien diferenciadas. La de quienes opinan que no es bueno para el niño pasar todo el día junto a sus padres, y la de los que estiman que ésta no es una mala opción.

Respecto al ámbito o espacio ideal en el que han de producirse los aprendizajes, se apunta hacia pueblos o barrios abiertos y seguros, donde los niños y jóvenes puedan aprender de los adultos viendo cómo desarrollan sus actividades laborales. Esos pueblos o barrios deberían disponer de espacios donde los menores pudieran jugar. Sería importante que también dispusieran de infraestructuras adecuadas para llevar a cabo dichos aprendizajes, como casas de cultura con una oferta no limitada a las actividades manuales o a la música, abiertas al desarrollo de materias como las Ciencias Naturales, las Matemáticas, etc. y que no exigiesen certificado o cualificación previa alguna para poder acceder a ellas, y abiertas tanto a los pequeños como a los mayores. Coinciden en que éste es un ámbito utópico, lo que hace necesario que los padres busquen las mejores alternativas posibles para sus hijos.

Coinciden todos en que el escaso número de familias que educan en casa y su dispersión por la geografía nacional condicionan los contactos entre ellos, para lo cual proponen promover reuniones y contactos de familias que educan sin escuela en cada provincia, con el fin de formar grupos de apoyo y de amistad que hagan posible el intercambio de ideas y la ayuda mutua. Comentan que ya existe alguna experiencia al respecto. En Murcia, hace años, se formó un grupo de personas, con un posicionamiento común, contrario al comportamiento autoritario y a la falta de sensibilidad de los padres hacia los niños. Se propone aplicar este modelo a otras provincias. (El Buzón, nº 5).

 Séptimo encuentro

Este encuentro se celebra en Beniaján (Murcia), entre el 9 y el 11 de junio de 1995. A él acuden 25 adultos y 25 niños. Para muchos de ellos, se trata de su primer encuentro. La mayoría procede de Alicante y Murcia. En este encuentro se hace la propuesta de alquilar o comprar una casa donde las familias puedan pasar fines de semana o vacaciones juntas, lo que favorecería la convivencia entre los niños, teniendo siempre a los adultos a su lado. Esto permitiría que, en un momento determinado, una familia pudiera dejar a sus hijos a cargo de otras familias para pasar unos días en pareja. Esta casa podría ser utilizada también para celebrar encuentros, cursos y talleres. La propuesta no tiene una acogida entusiasta. (El Buzón, nº 5).

Octavo encuentro

De este encuentro no disponemos más que de su convocatoria (2). Sabemos que la celebración del mismo estaba prevista en Alozaina (Málaga), en la Colectividad de Los Arenalejos, para los días comprendidos entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre de 1995. En la convocatoria se indica que la comida, como es costumbre en estos encuentros, debería ser vegetariana y que en su elaboración participarían todos los asistentes. También se informa de que los temas que allí se tratarían y las actividades que se llevarían a cabo serían decididos sobre la marcha.

Noveno encuentro

Entre el 17 y el 21 de febrero de 1996 se celebra un encuentro en la casa de reposo Los Madroños (Castellón). Se trata de un encuentro restringido a los que ya asistieron a otros encuentros y que tienen niños en edad de escolarización obligatoria, con el fin de evitar “las mismas preguntas y las mismas discusiones” de siempre, es decir, las que suelen producirse cuando se incorporan familias o personas nuevas a este tipo de eventos. Durante su desarrollo los adultos debatieron sobre temas de interés y participaron junto con los niños en actividades diversas, como bailes, juegos, escenificaciones teatrales, canciones, etc. (Bippan Norbert, 19 de enero de 1996. Documento manuscrito). Se comenta que los participantes llegaron al evento de forma escalonada, de forma que cuando unos llegaban otros ya se iban. Tan sólo el día 18 coincidieron casi todos, momento que aprovecharon para reunirse. En ella hablaron de la dificultad de asistir a los encuentros (distancia, coste económico, empleo excesivo de tiempo, problemas de calendario, etc.); del deseo de seguir manteniendo encuentros para potenciar los contactos; de la conveniencia de programar más actividades que pudieran interesar tanto a mayores como a pequeños, y de la necesidad de repartir entre todos las tareas que conllevan estos encuentros, ya que siempre suelen recaer sobre las mismas personas.

Teniendo en cuenta lo pesado e improductivo que resulta hablar siempre de los mismos temas, y de repetir siempre lo mismo, ya que es raro el encuentro en el que no haya alguien que acuda por primera vez, se acuerda celebrar dos encuentros al año; uno de ellos de carácter cerrado, destinado únicamente a las familias que educan en casa a niños en edad de escolarización obligatoria, y el otro, de carácter abierto, para el resto de personas interesadas en el tema. Se comunica que la planificación de estos dos encuentros se realizará con antelación suficiente para que las familias puedan organizar adecuadamente su desplazamiento. La duración de los mismos será de entre siete y nueve días, y estarán comprendidos entre dos fines de semana. Además de estos dos encuentros anuales y de carácter nacional, podrán celebrarse otros encuentros regionales o locales, siempre y cuando haya quien los organice.

Se decide, una vez más, que la elaboración y la edición de El Buzón tenga carácter rotativo, es decir, que de cada número se haga cargo una familia diferente. Se pide conocer con antelación suficiente el orden del día de las reuniones que se celebren en los encuentros, para lo cual se hace necesario hacerlo con tiempo suficiente. (“El Buzón”, nº 6, pp. 5 a 7)

Décimo encuentro

Este encuentro se produce en plena naturaleza, en el cortijo Las Viñas, en Cadiar (La Alpujarra, Granada), entre el 24 y el 27 de mayo de 1996. A él acuden familias de Santander, Álava, Madrid, Alicante, Huelva, Almería, Ávila, de Granada capital y pueblos. En total 26 adultos y 12 niños, entre 1 y 11 años.  Entre los adultos, hay maestros hartos de la institución y dos padres que escolarizan.

El encuentro se desarrolla en un ambiente de marcada tendencia ecologista: se hace pan integral, el agua caliente de la ducha se consigue a través de la energía solar, se hacen talleres de arcilla, y las actividades tienen lugar en plena naturaleza. El domingo se dedica a debatir sobre temas legales. Elsa Haas, que es la más experta en estas lides, dirige el debate. Se llega a la conclusión de que la no escolarización está directamente relacionada  con la vida alternativa (vida en el campo, en comunidad, autoconstrucción, modelo de vida autosuficiente, trueque, intercambios, economía paralela, crecimiento personal, prácticas ecologistas, es decir, un estilo de vida NewAge). (Crecer sin Escuela (RCSE), 1997, nº 1, p. 3)

Undécimo encuentro

A este encuentro asisten 80 personas (45 adultos, 31 niños y cinco bebes). Se celebra en la casa de reposo: Los Madroños, en las cercanías de Oropesa del Mar (Castellón), entre el 19 y el 25 de mayo de 1997.

En las reuniones que se celebran, se trata sobre temas relacionados con la práctica de la no escolarización, los asuntos legales, las dificultades y las ventajas de la educación sin escuela, la violencia entre niños, etc. Durante el encuentro se realiza un taller de música con los niños, se pintan camisetas, se hace malabarismo y se bailan danzas del mundo.

Estos encuentros que, en un principio, son organizados para familias que educan en casa, terminan convirtiéndose en reuniones multitudinarias donde asisten padres que llevan a sus hijos a la escuela e incluso padres sin hijos. Con el fin de que, en el futuro,  los encuentros sirvan para el mayor y mejor conocimiento de las familias que educan sin escuela, desde la redacción de la revista, se recomienda al resto de familias, que convoquen encuentros específicos para ellos; esto permitiría no interferir en el desarrollo de las cuestiones específicas que atañen y afectan a los que ya están dentro de esta práctica educativa. Los organizadores de Crecer sin Escuela se prestan a dar charlas, siempre cuando se les pague el viaje y el alojamiento. (Crecer sin Escuela (RCSE), 1997, nº 2, pp. 2 y 3)

 Duodécimo encuentro

Tiene lugar este decimotercer encuentro en Alfàs del Pi (Alicante), en casa de Bippan Norberg y Péter Szil, entre el 25 y el 27 de febrero de 1998 (3). En la convocatoria el encuentro es calificado de “interno”, suponemos que limitado a personas conocidas. La estancia, para quienes lo deseen, puede prolongarse hasta el 1 de marzo. Además de los consabidos debates, se proponen, como actividades complementarias, la realización de caminatas, talleres de pintura y de máscaras, además de sesiones de cuentos y masajes.

Decimotercero encuentro

Después de un largo periodo sin convocar encuentros, en agosto de 2004, surge éste de Cobreces, en Cantabria. A él asisten cerca de 40 familias, lo que representa un centenar de personas, entre adultos y niños. De las 40 familias, tan sólo siete están educando en casa a jóvenes en edad de escolarización obligatoria. Durante el encuentro se celebran juegos colectivos, en los que participan niños y mayores. Los niños intervienen activamente en los debates. (Crecer sin Escuela (RCSE), 2005, nº 15, p. 23)

Encuentros regionales y locales

Tres encuentros en Cataluña

Después de los dos primeros encuentros nacionales de educación en familia, algunos padres catalanes deciden organizar este tipo de eventos en Cataluña. Se ponen manos a la obra y entre finales de 1993 y mediados de 1994, realizan tres encuentros. El primero de ellos tiene lugar a finales de noviembre de 1993, en el centro rural de La Plana, en la comarca del Bages. El segundo, en Semana Santa de 1994, en la casa de colonias Qualsevol nit pot sortir el sol, en Batet de la Serra, en la comarca de la Garrotxa. El tercero, del 4 al 7 de agosto de 1994, en Rocafumada, una zona de acampada de la comarca del Solsonés.

Gracias a estos encuentros, se consigue reunir a más de 25 familias dispuestas a colaborar en diversas actividades: intercambio de informaciones y experiencias, promoción y creación de grupos locales, y establecimiento de una red de apoyo mutuo.

Se pretende que estas iniciativas catalanas puedan coordinarse con otras similares dentro del Estado español. (“El Buzón”, nº 4, p. 4)

Encuentro en Madrid

Este encuentro tiene lugar en El Retiro (Madrid), durante las Navidades de 1996. Se trata de un encuentro improvisado, aprovechando que la familia de Isabel y Guillermo, de Cantabria,  se encuentran en Madrid. Al encuentro asisten 11 personas con sus hijos (no se especifica el número). La mayor parte de las mujeres que asisten al encuentro están separadas y tienen a su cargo los hijos. Otras se muestran partidarias de la educación en casa, pero no cuentan con el apoyo de sus maridos, y tienen en contra a la familia y a la vecindad. Asisten también profesionales de la enseñanza interesados en esta opción educativa. Tres hombres sin hijos están dispuestos a colaborar con la causa. Tres madres separadas se ponen de acuerdo para colaborar entre ellas en la educación de los niños, y buscan a dos personas más para realizar la tarea en mejores condiciones.

El encuentro se desarrolla en dos sesiones para facilitar la asistencia, una de mañana y otra de tarde. El objetivo del mismo es informar a gente interesada en el tema de la desescolarización voluntaria, también favorecer los contactos de las personas que viven en el entorno de Madrid. Los organizadores afirman que son pocos los que educan en casa a sus hijos y que se hallan desperdigados por toda la geografía nacional. (Crecer sin Escuela (RCSE), 1997, nº 1, p. 4)

Encuentro en Granada

El 13 de marzo de 2005 se reúnen en Granada nueve familias procedentes de Cádiz, Málaga Granada y Alicante, con varios niños, seis de los cuales están en edad de escolarización obligatoria y están siendo educados en casa. En el encuentro se habla de aprendizaje, de confianza, de legalidad, también se comparten vivencias y experiencias y hasta se hacen juegos. Se concluye que estos encuentros deberían ser organizados de forma periódica, ya que las familias necesitan debatir sobre el tema y sentirse acompañadas. (Crecer sin Escuela (RCSE), 2005, nº 16, p. 7)

Encuentro en Cantabria

El 13 de mayo del 2005 se reúnen en Cantabria nueve familias de Asturias, Cantabria, Euskadi y Navarra, en total 16 adultos y 13 hijos, de edades entre 0 y 18 años. El encuentro dura un día, con el fin de ahorrar gastos y economizar tiempo. En él, además de compartir comida al aire libre, se habla de los peligros que la televisión tiene para los niños y se aborda el tema de la socialización, como una de las preocupaciones mayores de los padres. (Crecer sin Escuela (RCSE), 2005, nº 16, p. 8)

Conclusiones sobre los encuentros

Los primeros encuentros desempeñaron un papel trascendental en la historia del movimiento homeschooler español. Gracias a ellos se consiguió crear un espíritu de grupo, una colectividad de sentimientos e intereses entre aquéllos que hasta el momento habían vivido el homeschooling de forma autónoma y sin conexión alguna. Los encuentros sirvieron a las familias que educaban en casa para afianzarse en sus posturas (coincidentes, pues se trataba de un grupo ideológicamente coherente), para hacer frente a la adversidad con el apoyo mutuo (eran frecuentes las denuncias ante la justicia), para hacerse oír ante la sociedad (lo tratado en estos encuentros tenía eco fuera de ellos: prensa, radio y televisión) y sobre todo, para que los menores tuvieran la oportunidad de relacionarse entre sí. También sirvieron estos encuentros para que personas que no se encontraban en este movimiento se aproximaran a él.

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(1) No disponemos de más información que la procedente de una hoja suelta en la que aparece la convocatoria. Lo más seguro es que la misma estuviera incluida en el número 2 de El Buzón o acompañase a este número como anexo.

(2) Al igual que del encuentro nº 3, de éste no tenemos más información que la procedente de una hoja suelta que circuló en su día, conteniendo la convocatoria. Lo más seguro es que la misma estuviera incluida en el número 5 ó 6 de El Buzón o acompañase a uno de estos número como anexo.

(3) No disponemos de más información que la procedente de una hoja suelta y manuscrita en la que aparece la convocatoria.