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TESIS DOCTORAL: "EL HOMESCHOOLING EN ESPAÑA: DESCRIPCIÓN Y
ANÁLISIS DEL FENÓMENO".
Carlos
Cabo
8. LOS ENCUENTROS DE LAS FAMILIAS HOMESCHOOLERS EN LOS
TIEMPOS DE CRECER SIN ESCUELA
Educar al margen de
la ley, con la incomprensión de la sociedad, incluida la propia
familia y hacerlo en solitario, resulta difícil. Mucho más si a todo
ello le sumamos la necesidad de encontrar momentos y contextos en
los que los niños puedan relacionarse adecuada y suficientemente con
los de su misma edad.
Los padres
sentimos la necesidad de una red de apoyo y somos adultos. ¿No os
dais cuenta que nuestros niños necesitan, más que nosotros, el saber
que (aunque estén a cientos de km) tienen unos amigos en su misma
situación? Está bien que los niños aprendan a ser diferentes, pero
a veces les agobia ser "bichos raros” únicos en el mundo. (Aleducacion,
mensaje 472)
Pues bien, los
encuentros entre familias que educan en casa se plantean como la
solución a todas estas carencias y dificultades. Se organizan para
que los niños jueguen y se habitúen a compartir tiempos y espacios
con otros niños, para que amplíen el horizonte de sus relaciones y
amistades; también para que los padres aumenten y consoliden el
círculo de relación con otras familias afines; para que compartan
experiencias; para que entre todos encuentren soluciones a sus
problemas.
Siempre es
agradable y vitalizante verse las caras, reencontrarse con viejos
amigos y conocer gente nueva; sobre todo cuando se hace una práctica
tan minoritaria y polémica como la nuestra, ya que a menudo agota el
tener que andar dando explicaciones a nuestro alrededor y
encontrarnos con un ambiente de crítica e incomprensión.
Éstos encuentros
valen para que cambiemos las pilas, nos sigamos los pasos (qué tal
van los hijos, qué estamos haciendo, cómo nos han ido las diferentes
experiencias, cómo se viven los cambios, etcétera), alimentemos los
lazos afectivos, nos pasemos información y ayudemos a los que se
animan a meterse en esta aventura. (Crecer sin Escuela (RCSE), 2002,
nº 9. Pág. 5)
Los encuentros han
jugado un papel trascendental en el origen y en el desarrollo de la
educación sin escuela organizada, en España. Sin ellos no hubiese
sido posible el avance tan rápido y sólido experimentado por esta
opción educativa en este país.
El periodo más
fecundo de encuentros se produce en los primeros tiempos,
consiguiéndose 12 encuentros nacionales en tan solo 4 años
(1993-1997).
Encuentros
nacionales
Primer encuentro
En El Buzón (nº 1,
p. 1) se da cuenta del primer encuentro de familias que educan en
casa procedentes de todo el territorio español. Se trata de un
acontecimiento de primer orden, ya que marca el arranque de la
educación sin escuela organizada, en España. Tiene lugar en Alfás
del Pi (Alicante), los días 29 y 30 mayo 1993. Los anfitriones son
la familia Bippan Norberg y Péter Szil. A él acuden 50 familias con
52 niños, 22 de los cuales mayores de 6 años.
Durante los dos días
que dura el encuentro, los menores participan en diferentes
actividades: salidas a la playa, juegos, talleres de pintura,
disfraces, etc. Los mayores dividen las dos jornadas en tres
sesiones, que dedican al debate sobre los aspectos legales de la
educación en casa, la creación de una red de apoyo de familias que
no escolarizan, con la posibilidad de realizar intercambios, y los
diferentes estilos existentes en la educación en casa. En la sesión
destinada a los aspectos legales se habla de la existencia de
familias y colectivos que han tenido problemas con las autoridades,
como consecuencia de esta práctica educativa. Se proponen diferentes
soluciones transitorias tendentes a paliar dichos problemas. Una de
estas soluciones consiste en matricular a los niños en un centro de
educación a distancia. Finalmente se concluye que falta información
sobre el tema de la legalidad y que resulta necesario ponerse en
contacto con personas competentes en cuestiones jurídicas para que
los asesoren adecuadamente.
En cuanto al tema de
la creación de una red de apoyo y a la organización de posibles
intercambios entre familias, el acuerdo al que llegan es el de crear
un "buzón" que les permita canalizar y hacer llegar a los demás las
sugerencias, preguntas, informaciones y peticiones que vayan
surgiendo vayan surgiendo. Este buzón termina convirtiéndose en un
verdadero boletín, El Buzón, que recoge y publica informaciones de
todo tipo referidas a la educación sin escuela. De la elaboración de
este primer número se encarga la familia Bippan Norberg y PéterSzil,
con la idea de que esta tarea sea rotativa.
Para sufragar los
gastos de la publicación, cada familia debe aportar 2.000 pesetas.
Con el fin de
favorecer los contactos y posibles intercambios entre familias se
les pide que indiquen los recursos que estén dispuestos a compartir
(talleres de artesanía, diferentes tipos de habilidades, etc.), así
como señalar si están interesadas en acoger a otros niños y familias
temporalmente, y a informar sobre sus estilos de vida, sus modelos
educativos, el tipo de alimentación que practican, si tienen
televisión o no, los idiomas que hablan, etc.
En este primer
encuentro, alguien propone crear una asociación; sin embargo tal
iniciativa se aparca, considerando que hay otras prioridades que
atender, como la de potenciar los contactos entre las familias.
En cuanto al tercer
tema, referido a los estilos pedagógicos de la educación en casa, se
constata que existe una gran variedad de enfoques entre las familias
presentes en el encuentro. Hay quienes practican la escuela en casa,
en su expresión más literal, y quienes dejan que sean los propios
niños los que decidan sobre sus aprendizajes.
En el encuentro, una
familia expresa su desacuerdo con los que educan a sus hijos
siguiendo principios religiosos, entendiendo que lo que debe primar
en esta práctica no es el derecho de los padres a educar a sus hijos
según sus creencias u opiniones, sino en respetar el derecho de los
niños a la educación, y esto con independencia de que esa educación
se produzca en la escuela o fuera de ella.
Otras familias ponen
el énfasis en tratar aquellos asuntos que los incumben a todos. En
este sentido, entienden que el tema legal es uno de los primordiales
y que, por consiguiente, ha de ser considerado prioritario.
De este encuentro
sale la convocatoria del siguiente, que se celebrará los días 29,30
y 31 octubre y 1 de noviembre de 1993. El lugar de celebración será
la Colectividad de los Arenalejos, en Alozaina (Málaga).
El balance de este
primer encuentro es positivo, ya que por primera vez se reúnen
familias procedentes de diferentes partes de España, con prácticas e
inquietudes muy similares entre sí.
Segundo encuentro
Al segundo
encuentro, tal y como se señala en El Buzón (nº 2, p. 1), tiene
lugar en Alozaina (Málaga), en la Colectividad de los Arenalejos,
los días 29, 30 y 31 octubre y 1 de noviembre de 1993. A él acuden
siete familias con niños no escolarizados, cuatro maestros
interesados en el tema, tres familias con niños que están
escolarizados, una pareja que trabaja en un proyecto de
autoformación y varias personas más, simpatizantes de esta opción
educativa. En él se habla de la presión social que deben soportar
los padres que educan sin escuela, incluso en aquellos casos en los
que los niños aún no se encuentran en edad de escolarización
obligatoria.
Tercer encuentro
En la
convocatoria de este tercer encuentro se indica que va dirigido
“principalmente para familias o colectividades que incluyen a niños
o jóvenes desescolarizados, aunque serán también bienvenidos los que
estén dispuestos a valorar esta alternativa con un criterio abierto"
(1). Su celebración tiene lugar en Valdeavero
(a 15 km. de Alcalá de Henares). Las fechas en las que se lleva a
cabo van del 11 al 14 de febrero de 1994. En la mencionada
convocatoria se indica que el encuentro “tiene el propósito de
conocernos mejor, tratar cualquier duda legal o de otro tipo, y
seguir con la red de apoyo, el ‘buzón de información’ y el boletín
Aprender sin Escuela . Alguien estará disponible para los niños que
no quieran participar en las reuniones ‘de los adultos’, y éstos
también podremos participar en otras actividades (juegos, pintar,
etc.)”. A él acuden menos participantes que al anterior encuentro.
Se habla de la necesidad de que los niños tengan más contacto entre
sí, para lo cual se apuntan dos soluciones: una de ellas consiste en
organizar encuentros regulares entre familias conocidas, y otra pasa
por la formación de comunidades allí donde esta opción sea posible.
Esta necesidad de relación no sólo afecta a los niños, sino también
a los propios padres. (“El Buzón”, nº 3)
Cuarto encuentro
El cuarto encuentro
tiene lugar entre los días 5 y 13 marzo de 1994, en la colectividad
Los Arenalejos, en Alozaina (Málaga). En él participan 27 adultos y
18 niños, procedentes de todos los rincones de España y de
diferentes nacionalidades (franceses, suecos, húngaros, austriacos,
americana, argentino, marroquíes, alemanes, además de españoles). No
todos los niños están escolarizados. Entre los adultos, hay quienes
no tienen hijos, pero están interesados en el tema de la
desescolarización voluntaria. En él se celebran talleres de
cerámica, zapatería, danzas del mundo, sevillanas, juegos
cooperativos, control natural de la natalidad, desbloqueo de la
escritura, mapa mental, etc. (El Buzón, nº 3).
Quinto encuentro
El quinto encuentro
se celebra en la casa de reposo: Los Madroños, situada en las
cercanías de Oropesa del Mar (Castellón), entre 21 y el 29 de mayo
1994. A él asisten 22 adultos y 21 niños. Entre los asistentes hay
una periodista de la revista Integral, que escribe un artículo que
posteriormente se publica en la revista Cuerpomente, (Octubre de
1994). (El Buzón, nº 5).
Sexto encuentro
Entre el 11 y el 19
de febrero 1995 se reúnen en la casa de reposo, Los Madroños
(Castellón), 11 adultos y 11 niños. Los adultos son originarios de
diferentes países: España, Suecia, Marruecos, Alemania, Argentina y
Uruguay. Muchos de ellos participan por primera vez en este tipo de
encuentros.
En el encuentro se
realizan juegos para los niños (coros infantiles, danzas del mundo,
teatro, payasos, etc.) y se debaten diferentes temas, llegándose a
las siguientes conclusiones:
Sobre el tema de la
no escolarización, se dice que la educación sin escuela no es una
opción válida para todos. Cuando los padres no pueden ofrecer a sus
hijos un ambiente adecuado, cuando no quieren o no pueden ocuparse
de ellos, en estos casos es preferible que los niños sean
escolarizados. La educación en casa requiere la presencia permanente
de adultos dispuestos a ayudar al niño en su desarrollo. No importa
el nivel académico de los adultos. Lo que es imprescindible es que
tengan ganas e interés de estar y ocuparse de ellos.
Respecto al papel
que los adultos han de jugar en la educación de los niños, éste ha
de ser el de ayudar al niño a encontrar la respuesta que solicita en
cada momento. Entienden que, en ocasiones, es conveniente que los
adultos participen con el niño en el desarrollo de un tema, siempre
y cuando su colaboración no disminuya el interés del menor.
Consideran necesario disponer de una buena bibliografía o de tener
fácil acceso a ella. Alguien propone compartir recursos
bibliográficos, para lo cual los encuentros y El Buzón podrían
servir de gran ayuda.
Se preguntan si la
educación sin escuela debería ser utilizada únicamente en beneficio
de los hijos propios o bien debería contribuir al cambio del sistema
educativo, para que de él se pudieran beneficiar todos los niños.
También se preguntan si el movimiento de la no escolarización tiene
poder para cambiar dicho sistema.
Sobre el tema del
tiempo que los niños deben pasar con sus padres existen dos
posiciones bien diferenciadas. La de quienes opinan que no es bueno
para el niño pasar todo el día junto a sus padres, y la de los que
estiman que ésta no es una mala opción.
Respecto al ámbito o
espacio ideal en el que han de producirse los aprendizajes, se
apunta hacia pueblos o barrios abiertos y seguros, donde los niños y
jóvenes puedan aprender de los adultos viendo cómo desarrollan sus
actividades laborales. Esos pueblos o barrios deberían disponer de
espacios donde los menores pudieran jugar. Sería importante que
también dispusieran de infraestructuras adecuadas para llevar a cabo
dichos aprendizajes, como casas de cultura con una oferta no
limitada a las actividades manuales o a la música, abiertas al
desarrollo de materias como las Ciencias Naturales, las Matemáticas,
etc. y que no exigiesen certificado o cualificación previa alguna
para poder acceder a ellas, y abiertas tanto a los pequeños como a
los mayores. Coinciden en que éste es un ámbito utópico, lo que hace
necesario que los padres busquen las mejores alternativas posibles
para sus hijos.
Coinciden todos en
que el escaso número de familias que educan en casa y su dispersión
por la geografía nacional condicionan los contactos entre ellos,
para lo cual proponen promover reuniones y contactos de familias que
educan sin escuela en cada provincia, con el fin de formar grupos de
apoyo y de amistad que hagan posible el intercambio de ideas y la
ayuda mutua. Comentan que ya existe alguna experiencia al respecto.
En Murcia, hace años, se formó un grupo de personas, con un
posicionamiento común, contrario al comportamiento autoritario y a
la falta de sensibilidad de los padres hacia los niños. Se propone
aplicar este modelo a otras provincias. (El Buzón, nº 5).
Séptimo encuentro
Este encuentro se
celebra en Beniaján (Murcia), entre el 9 y el 11 de junio de 1995. A
él acuden 25 adultos y 25 niños. Para muchos de ellos, se trata de
su primer encuentro. La mayoría procede de Alicante y Murcia. En
este encuentro se hace la propuesta de alquilar o comprar una casa
donde las familias puedan pasar fines de semana o vacaciones juntas,
lo que favorecería la convivencia entre los niños, teniendo siempre
a los adultos a su lado. Esto permitiría que, en un momento
determinado, una familia pudiera dejar a sus hijos a cargo de otras
familias para pasar unos días en pareja. Esta casa podría ser
utilizada también para celebrar encuentros, cursos y talleres. La
propuesta no tiene una acogida entusiasta. (El Buzón, nº 5).
Octavo encuentro
De este
encuentro no disponemos más que de su convocatoria (2).
Sabemos que la celebración del mismo estaba prevista en Alozaina
(Málaga), en la Colectividad de Los Arenalejos, para los días
comprendidos entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre de 1995. En
la convocatoria se indica que la comida, como es costumbre en estos
encuentros, debería ser vegetariana y que en su elaboración
participarían todos los asistentes. También se informa de que los
temas que allí se tratarían y las actividades que se llevarían a
cabo serían decididos sobre la marcha.
Noveno encuentro
Entre el 17 y el 21
de febrero de 1996 se celebra un encuentro en la casa de reposo Los
Madroños (Castellón). Se trata de un encuentro restringido a los que
ya asistieron a otros encuentros y que tienen niños en edad de
escolarización obligatoria, con el fin de evitar “las mismas
preguntas y las mismas discusiones” de siempre, es decir, las que
suelen producirse cuando se incorporan familias o personas nuevas a
este tipo de eventos. Durante su desarrollo los adultos debatieron
sobre temas de interés y participaron junto con los niños en
actividades diversas, como bailes, juegos, escenificaciones
teatrales, canciones, etc. (Bippan Norbert, 19 de enero de 1996.
Documento manuscrito). Se comenta que los participantes llegaron al
evento de forma escalonada, de forma que cuando unos llegaban otros
ya se iban. Tan sólo el día 18 coincidieron casi todos, momento que
aprovecharon para reunirse. En ella hablaron de la dificultad de
asistir a los encuentros (distancia, coste económico, empleo
excesivo de tiempo, problemas de calendario, etc.); del deseo de
seguir manteniendo encuentros para potenciar los contactos; de la
conveniencia de programar más actividades que pudieran interesar
tanto a mayores como a pequeños, y de la necesidad de repartir entre
todos las tareas que conllevan estos encuentros, ya que siempre
suelen recaer sobre las mismas personas.
Teniendo en cuenta
lo pesado e improductivo que resulta hablar siempre de los mismos
temas, y de repetir siempre lo mismo, ya que es raro el encuentro en
el que no haya alguien que acuda por primera vez, se acuerda
celebrar dos encuentros al año; uno de ellos de carácter cerrado,
destinado únicamente a las familias que educan en casa a niños en
edad de escolarización obligatoria, y el otro, de carácter abierto,
para el resto de personas interesadas en el tema. Se comunica que la
planificación de estos dos encuentros se realizará con antelación
suficiente para que las familias puedan organizar adecuadamente su
desplazamiento. La duración de los mismos será de entre siete y
nueve días, y estarán comprendidos entre dos fines de semana. Además
de estos dos encuentros anuales y de carácter nacional, podrán
celebrarse otros encuentros regionales o locales, siempre y cuando
haya quien los organice.
Se decide, una vez
más, que la elaboración y la edición de El Buzón tenga carácter
rotativo, es decir, que de cada número se haga cargo una familia
diferente. Se pide conocer con antelación suficiente el orden del
día de las reuniones que se celebren en los encuentros, para lo cual
se hace necesario hacerlo con tiempo suficiente. (“El Buzón”, nº 6,
pp. 5 a 7)
Décimo encuentro
Este encuentro se
produce en plena naturaleza, en el cortijo Las Viñas, en Cadiar (La
Alpujarra, Granada), entre el 24 y el 27 de mayo de 1996. A él
acuden familias de Santander, Álava, Madrid, Alicante, Huelva,
Almería, Ávila, de Granada capital y pueblos. En total 26 adultos y
12 niños, entre 1 y 11 años. Entre los adultos, hay maestros hartos
de la institución y dos padres que escolarizan.
El encuentro se
desarrolla en un ambiente de marcada tendencia ecologista: se hace
pan integral, el agua caliente de la ducha se consigue a través de
la energía solar, se hacen talleres de arcilla, y las actividades
tienen lugar en plena naturaleza. El domingo se dedica a debatir
sobre temas legales. Elsa Haas, que es la más experta en estas lides,
dirige el debate. Se llega a la conclusión de que la no
escolarización está directamente relacionada con la vida
alternativa (vida en el campo, en comunidad, autoconstrucción,
modelo de vida autosuficiente, trueque, intercambios, economía
paralela, crecimiento personal, prácticas ecologistas, es decir, un
estilo de vida NewAge). (Crecer sin Escuela (RCSE), 1997, nº 1, p.
3)
Undécimo encuentro
A este encuentro
asisten 80 personas (45 adultos, 31 niños y cinco bebes). Se celebra
en la casa de reposo: Los Madroños, en las cercanías de Oropesa del
Mar (Castellón), entre el 19 y el 25 de mayo de 1997.
En las reuniones que
se celebran, se trata sobre temas relacionados con la práctica de la
no escolarización, los asuntos legales, las dificultades y las
ventajas de la educación sin escuela, la violencia entre niños, etc.
Durante el encuentro se realiza un taller de música con los niños,
se pintan camisetas, se hace malabarismo y se bailan danzas del
mundo.
Estos encuentros
que, en un principio, son organizados para familias que educan en
casa, terminan convirtiéndose en reuniones multitudinarias donde
asisten padres que llevan a sus hijos a la escuela e incluso padres
sin hijos. Con el fin de que, en el futuro, los encuentros sirvan
para el mayor y mejor conocimiento de las familias que educan sin
escuela, desde la redacción de la revista, se recomienda al resto de
familias, que convoquen encuentros específicos para ellos; esto
permitiría no interferir en el desarrollo de las cuestiones
específicas que atañen y afectan a los que ya están dentro de esta
práctica educativa. Los organizadores de Crecer sin Escuela se
prestan a dar charlas, siempre cuando se les pague el viaje y el
alojamiento. (Crecer sin Escuela (RCSE), 1997, nº 2, pp. 2 y 3)
Duodécimo encuentro
Tiene lugar
este decimotercer encuentro en Alfàs del Pi (Alicante), en casa de
Bippan Norberg y Péter Szil, entre el 25 y el 27 de febrero de 1998
(3). En la convocatoria el encuentro es
calificado de “interno”, suponemos que limitado a personas
conocidas. La estancia, para quienes lo deseen, puede prolongarse
hasta el 1 de marzo. Además de los consabidos debates, se proponen,
como actividades complementarias, la realización de caminatas,
talleres de pintura y de máscaras, además de sesiones de cuentos y
masajes.
Decimotercero
encuentro
Después de un largo
periodo sin convocar encuentros, en agosto de 2004, surge éste de
Cobreces, en Cantabria. A él asisten cerca de 40 familias, lo que
representa un centenar de personas, entre adultos y niños. De las 40
familias, tan sólo siete están educando en casa a jóvenes en edad de
escolarización obligatoria. Durante el encuentro se celebran juegos
colectivos, en los que participan niños y mayores. Los niños
intervienen activamente en los debates. (Crecer sin Escuela (RCSE),
2005, nº 15, p. 23)
Encuentros
regionales y locales
Tres encuentros en
Cataluña
Después de los dos
primeros encuentros nacionales de educación en familia, algunos
padres catalanes deciden organizar este tipo de eventos en Cataluña.
Se ponen manos a la obra y entre finales de 1993 y mediados de 1994,
realizan tres encuentros. El primero de ellos tiene lugar a finales
de noviembre de 1993, en el centro rural de La Plana, en la comarca
del Bages. El segundo, en Semana Santa de 1994, en la casa de
colonias Qualsevol nit pot sortir el sol, en Batet de la Serra, en
la comarca de la Garrotxa. El tercero, del 4 al 7 de agosto de 1994,
en Rocafumada, una zona de acampada de la comarca del Solsonés.
Gracias a estos
encuentros, se consigue reunir a más de 25 familias dispuestas a
colaborar en diversas actividades: intercambio de informaciones y
experiencias, promoción y creación de grupos locales, y
establecimiento de una red de apoyo mutuo.
Se pretende que
estas iniciativas catalanas puedan coordinarse con otras similares
dentro del Estado español. (“El Buzón”, nº 4, p. 4)
Encuentro en Madrid
Este encuentro tiene
lugar en El Retiro (Madrid), durante las Navidades de 1996. Se trata
de un encuentro improvisado, aprovechando que la familia de Isabel y
Guillermo, de Cantabria, se encuentran en Madrid. Al encuentro
asisten 11 personas con sus hijos (no se especifica el número). La
mayor parte de las mujeres que asisten al encuentro están separadas
y tienen a su cargo los hijos. Otras se muestran partidarias de la
educación en casa, pero no cuentan con el apoyo de sus maridos, y
tienen en contra a la familia y a la vecindad. Asisten también
profesionales de la enseñanza interesados en esta opción educativa.
Tres hombres sin hijos están dispuestos a colaborar con la causa.
Tres madres separadas se ponen de acuerdo para colaborar entre ellas
en la educación de los niños, y buscan a dos personas más para
realizar la tarea en mejores condiciones.
El encuentro se
desarrolla en dos sesiones para facilitar la asistencia, una de
mañana y otra de tarde. El objetivo del mismo es informar a gente
interesada en el tema de la desescolarización voluntaria, también
favorecer los contactos de las personas que viven en el entorno de
Madrid. Los organizadores afirman que son pocos los que educan en
casa a sus hijos y que se hallan desperdigados por toda la geografía
nacional. (Crecer sin Escuela (RCSE), 1997, nº 1, p. 4)
Encuentro en Granada
El 13 de marzo de
2005 se reúnen en Granada nueve familias procedentes de Cádiz,
Málaga Granada y Alicante, con varios niños, seis de los cuales
están en edad de escolarización obligatoria y están siendo educados
en casa. En el encuentro se habla de aprendizaje, de confianza, de
legalidad, también se comparten vivencias y experiencias y hasta se
hacen juegos. Se concluye que estos encuentros deberían ser
organizados de forma periódica, ya que las familias necesitan
debatir sobre el tema y sentirse acompañadas. (Crecer sin Escuela (RCSE),
2005, nº 16, p. 7)
Encuentro en
Cantabria
El 13 de mayo del
2005 se reúnen en Cantabria nueve familias de Asturias, Cantabria,
Euskadi y Navarra, en total 16 adultos y 13 hijos, de edades entre 0
y 18 años. El encuentro dura un día, con el fin de ahorrar gastos y
economizar tiempo. En él, además de compartir comida al aire libre,
se habla de los peligros que la televisión tiene para los niños y se
aborda el tema de la socialización, como una de las preocupaciones
mayores de los padres. (Crecer sin Escuela (RCSE), 2005, nº 16, p.
8)
Conclusiones sobre
los encuentros
Los primeros encuentros desempeñaron un papel trascendental en la
historia del movimiento homeschooler español. Gracias a ellos
se consiguió crear un espíritu de grupo, una colectividad de
sentimientos e intereses entre aquéllos que hasta el momento habían
vivido el homeschooling de forma autónoma y sin conexión
alguna. Los encuentros sirvieron a las familias que educaban en casa
para afianzarse en sus posturas (coincidentes, pues se trataba de un
grupo ideológicamente coherente), para hacer frente a la adversidad
con el apoyo mutuo (eran frecuentes las denuncias ante la justicia),
para hacerse oír ante la sociedad (lo tratado en estos encuentros
tenía eco fuera de ellos: prensa, radio y televisión) y sobre todo,
para que los menores tuvieran la oportunidad de relacionarse entre
sí. También sirvieron estos encuentros para que personas que no se
encontraban en este movimiento se aproximaran a él.
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