Tres son los
boletines y revistas que inician y consolidan el proceso del
homeschooling en España: Aprender sin Escuela, El Buzón y
Crecer sin Escuela
9.1 APRENDER SIN ESCUELA
Boletín nº 1
Aprender sin
Escuela es el primer boletín sobre educación en casa publicado
en España. Elsa Haas fue su editora. El número 1 sale a la venta
en agosto de 1989. Consta de 28 páginas y de él se venden 1.100
ejemplares. Su contenido se reduce a una recopilación de
artículos procedentes de la revista de John Holtl: Growing
Without Schooling. El primer artículo, “Una alternativa legal en
algunos países”, habla de la situación de la educación en casa
en el mundo e informa del objetivo perseguido por esta
publicación que es el de dar a conocer esta opción educativa al
mundo hispanohablante.
La continuidad
de la revista queda supeditada a que exista un número suficiente
de lectores interesados en adquirirla y la colaboración del
suficiente número de personas en su edición.
Boletín nº 2
El número dos de
Aprender sin Escuela, que lleva como subtítulo “Boletín sobre la
desescolarización voluntaria puesta en práctica”, se publica en
mayo de 1993. De él se hecan dos ediciones; la primera, de siete
páginas, contiene algunos fallos debidos a un error en el
traslado de los datos informáticos; la segunda, de 15 páginas,
corrige los fallos de la primera. El contenido de este segundo
boletín se basa exclusivamente en aspectos legales. En él se
informa de los conflictos surgidos entre las familias españolas
y las autoridades educativas, judiciales y los servicios
sociales, derivados del ejercicio de la práctica del
homeschooling.
El número tres
no llega a publicarse nunca, porque, como Elsa Haas comenta en
la entrevista que le hicimos, en mayo de 2009, el número dos no
tuvo la acogida esperada, además la edición de un boletín de
estas características exige mucho tiempo y dedicación.
9.2
EL
BUZÓN
En el primer
encuentro de familias homeschoolers, que tuvo lugar en
l’Alfàs del Pi (Alicante), los días 29 y 30 mayo de 1993, se
acordó crear un sistema de intercomunicación entre las familias,
que fuese ágil y eficaz. Así es como surge la idea del buzón.
Todas las dudas, sugerencias, ideas, propuestas, demandas, etc.
que van apareciendo en el grupo se canalizan y centralizan en
una familia, la cual, una vez recibido el material enviado, lo
remite, en forma de boletín, al resto del grupo. La idea inicial
fue que de la elaboración y distribución de cada una de las
entregas se hiciese cargo una familia diferente. Comenzó esta
rueda la familia Bippan Norberg y Péter Szil.
La suscripción
al buzón era de 2.000 pesetas, que eran destinadas a sufragar
los gastos de edición y envío.
La denominación
“buzón”, que, en principio, no expresaba más que el recurso o
herramienta del que se servían las familias para mantenerse en
contacto entre sí, terminó adquiriendo la categoría de nombre
propio: El Buzón.
El Buzón nº 1
El primer número
se publica en 1993. Consta de 21 páginas. Sus editores y
distribuidores son Bippan y Péter. En él se ofrece una
recopilación de textos fotocopiados, mecanografiados y
manuscritos, presentados de forma un tanto anárquica. Se da
cuenta del primer encuentro de l’Alfàs del Pi. También se
ofrecen extractos de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos (1948); del Convenio para la Protección de los Derechos
del Hombre y de las Libertades Fundamentales (1950); del
Protocolo adicional al Convenio para la Protección de los
Derechos del Hombre y de las Libertades Fundamentales (1952); de
la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en
la esfera de la Enseñanza, adoptada el 14 de diciembre de 1960
por la Conferencia general de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Se presenta a
cuatro familias que hablan de su modo de vida (componentes de la
unidad familiar, edad, lugar de residencia, tipo de vivienda y
entorno, alimentación y modelo educativo que siguen, actividad
profesional y si tienen televisor o no). Dos de estas familias
dicen vivir en plena naturaleza y una en un núcleo rural. Tres
de ellas son vegetarianas, y una está formada por padres
misioneros en iglesias bíblicas catalanas. Se recomiendan varios
libros, entre los que se encuentra “El fracaso de la escuela” de
John Holt. Se hace mención de un artículo de prensa, (“Un año de
vacaciones para los niños franceses”), en el que se habla de la
escuela francesa, “Enfants du voyage”, que pone a los niños en
contacto con otras culturas. Se publica una carta, sin fechar,
de una comunidad de familias de Navarra, que informa de la
negativa de las autoridades a su petición de matricular a los
hijos en el CENEBAD, tratando de rehuir la escolarización
presencial. Se publica un artículo de prensa (El País, 21 de
mayo de 1993) titulado: “La desidia familiar es la culpable de
la abstención escolar, según la juez que ha multado a una docena
de padres.” Se recoge la Sentencia del Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña, nº 122 de 1993, contra la asociación “Vida
Sana”
El Buzón nº 2
Al igual que el
número uno, el número dos se publica en 1993. Consta de 10
páginas. Contrariamente a lo acordado, este número es editado y
distribuido de nuevo por Bippan y Péter. En él se hace un
resumen del segundo encuentro de familias homeschoolers
celebrado los días 29, 30 y 31 octubre y 1 de noviembre de 1993,
en la Colectividad de los Arenalejos, en Alozaina (Málaga).
Otros contenidos de este boletín hacen referencia a la solicitud
y propuesta de un encuentro entre dos familias para que los
niños se relacionen entre sí. Dentro del apartado destinado a
los libros, se recomienda la lectura de la serie de “Miguel el
travieso”. En la sección de noticias, se informa de que el grupo
de familias navarras que solicitó la matriculación de sus hijos
en el CINEBAD fue obligado a escolarizar a los menores. También
se informa de los problemas legales de una familia canaria por
educar a sus hijos en casa. Se comunica que, en Gerona, se está
formando un grupo de padres homeschoolers. Se anuncia que
en la colectividad de Los Arenalejos, Alozaina (Málaga) tendrá
lugar una acampada del 5 al 13 de marzo de 1994. Se publica la
carta de un abogado ofreciéndose a colaborar con familias
homeschoolers, en caso de necesidad. Una familia formada por
un estadounidense y una española habla de su experiencia de
educación en casa con sus hijas. Recoge también un artículo de
John Gatto, titulado “La escuela está matando a nuestros hijos”,
publicado en la revista Ser uno mismo, nº 19, en noviembre de
1991.
El Buzón nº 3
El número tres
de El Buzón aparece en 1994. Consta de 30 páginas. Una vez más
los editores y encargados de su distribución son Bippan y Péter.
Entre los contenidos de este número figura una carta
mecanografiada de una madre de la asociación Vida Sana. En ella
habla de los problemas que los padres de esta asociación están
teniendo con la justicia. Pide apoyo a todas las familias que
educan en casa, al tiempo que pone a su disposición toda la
experiencia que dicha colectividad ha acumulado en el terreno de
los conflictos con la Administración. Otra carta manuscrita de
otra madre (16 enero 1994) hace una larga y detallada
descripción de su experiencia educadora en casa, a la que
califica de positiva, a pesar de los "miedos", de las dudas y
de las presiones que surgen a diario. Señala que hay momentos en
los que desearía escolarizar a sus hijos. Reclama tiempo para sí
misma, ya que es la única que se dedica a la educación de los
menores, pues su compañero trabaja. Explica la metodología
educativa que implementa. Expresa que la socialización es uno de
los temas que más le preocupan. Habla de cómo resuelve este
problema inscribiendo a los niños en diversas actividades
extraescolares e invitando a otros niños a casa. Comenta que su
casa es pequeña pero dispone de terreno suficiente para acoger
en acampada a quien desee visitarlos; tiene también un huerto y
una buena biblioteca, con libros de diferente temática, donde
predominan los que tratan "de la amistad, del gozo, del buen
humor, de la cooperación, del autoconocimiento, de la
sinceridad, de la generosidad, de la ayuda desinteresada, de la
magia del amor, de la honestidad, de la ternura, de la
sinceridad, del desapego, de la simplicidad, de la imaginación,
del valor, de la auto superación, de la tolerancia...". Dice no
tener televisión y sentir una especial predilección por el
circo, los malabares y el trapecio.
El Buzón nº 4
El cuarto
boletín de El Buzón es publicado en 1994. Consta de 12 páginas y
lo confeccionan y distribuyen Bippan y Péter. De este boletín
hay que decir que en él aparece por primera vez el nombre de
Crecer sin Escuela, como subtítulo o título complementario;
también que es la primera vez que la publicación aparece
paginada; y, finalmente, que es la primera vez que la
publicación incluye una portada, con ilustraciones de Francesco
Tonucci, lo que le da un aire más atractivo.
En sus
contenidos, se informa del quinto encuentro nacional celebrado
en Castellón, en la casa de reposo Los Madroños, del 21 al 29
mayo 1994.
Se resume la
celebración de dos encuentros celebrados en Cataluña. Se comenta
que en estos encuentros se reunieron unas 30 familias y en ellos
se planteó la idea de formar una asociación regional y la
posibilidad de crear una federación nacional de asociaciones
regionales.
Se comenta que
el segundo canal de TV dedicó un programa de una hora de
duración a la no escolarización. En dicho programa, titulado
"Saber sin pisar las aulas", participaron, entre otros, Elsa
Haas y Péter Szil. Se indica que la grabación de este programa
está a la venta y puede ser adquirida por 1.500 pesetas.
Se señala que en
la feria de Biocultura-Madrid, de octubre de 1994, se celebró
una mesa redonda con el título "La escuela, ¿es el mejor sistema
para educar a los niños?". En esta mesa redonda intervinieron
Bippan, Elsa Haas, un representante del suplemento de educación
de El País y el profesor Jaime Trilla, entre otros. El acto duró
dos horas y hubo una gran asistencia de público. La televisión
catalana realizó una entrevista a varias personas.
Se presenta una
familia catalana con sus dos hijos, de cinco y dos años. Los
niños no están escolarizados y siguen un aprendizaje
desestructurado: juegan, pasean, leen cuentos, escuchan música,
cantan, viajan, hacen puzzles, títeres y otras manualidades. Los
padres desean conocer nuevas familias homeschoolers para
que sus hijos se relacionen con niños de su misma edad. Esta
familia dice tener pensado matricular, en el futuro, a sus hijos
en una escuela de educación a distancia estadounidense (Clonlara),
fundamentalmente para tener una coartada en caso de inspección
de las autoridades educativas.
Se realiza un
resumen de los tres encuentros celebrados en Cataluña, en
noviembre de 1993, en Semana Santa de 1994, y en agosto de 1994.
Estos encuentros logran reunir a más de 25 familias interesadas
y dispuestas a colaborar en diversas actividades, como son las
de intercambio de información y experiencias, de promoción y
creación de grupos locales, y de formación de una red de apoyo
mutuo. Se pretende que estas iniciativas catalanas terminen
coordinándose con otras procedentes del resto del Estado
español.
Se presentan dos
artículos: Uno de ellos aparecido en La Vanguardia, el 17
febrero 1994, titulado "El Supremo estima que en Cataluña no hay
obligación, sino derecho a conocer el catalán”, en el que se
informa de que, a criterio del TS, varios artículos de la Llei
de Normalizació Lingüística catalana pueden ser
inconstitucionales. El otro procede de un medio no especificado,
de fecha de noviembre de 1994, titulado “El Supremo absuelve a
10 adeptos a Niños de Dios por no haber delito”. Se trata del
caso de la comunidad denominada Familia Misionera, Niños de Dios
o Familias del Amor, que decidió desescolarizar a los menores,
asumiendo la propia comunidad esta responsabilidad.
Entre los meses
de noviembre y diciembre de 1994, uno de los promotores de esta
red de apoyos, Peter Szil, da unas charlas e imparte unos
talleres titulados "Hacia una ecología humana de lo infantil, o
el arte de ser adulto sin dejar de ser niño". Los temas tratados
en estas intervenciones son la comida, las emociones, los
valores, la salud, el juego, el trabajo, el aprendizaje, la
creatividad, etc.
Se propone una
amplísima bibliografía organizada en diferentes campos:
bibliografía general, libros para los niños pequeños, libros
para la enseñanza, sobre el caos y el orden, guías para padres y
literatura infantil y adulta.
En la sección
destinada a la correspondencia e intercambios, una familia
inglesa intenta contactar con una familia española, y una joven
inglesa busca alojamiento en España, con el fin de perfeccionar
su español.
El Buzón nº 5
El Buzón número
cinco aparece en 1995. Consta de 34 páginas y es editado y
distribuido por Bipan y Péter. En su portada, aparece de nuevo
el título secundario “Crecer sin Escuela”.
En este número
se hace una breve historia de El Buzón, respondiendo al interés
de mucha gente que se interesa por sus orígenes. Se resume su
historia indicando que nace en 1993, para ayudar a las familias
homeschoolers que se encuentran desperdigadas por el
territorio nacional.
Se habla de que
un grupo de personas relacionadas con la educación sin escuela,
entre los que se encuentran Péter Szil y Elsa Haas, participa en
una mesa redonda sobre la desescolarización, en la feria de
Biocultura celebrada en Barcelona (mayo de 1995). También, que
en septiembre del mismo año, está prevista otra participación en
una mesa redonda sobre la educación sin escuela en la feria de
Naturexpo (Alicante).
Se hace un
resumen del sexto encuentro de familias que educan sin escuela,
celebrado en las cercanías de Oropesa del Mar (Castellón), y se
da cuenta del séptimo encuentro celebrado en Murcia, en junio de
1995.
Se informa de
que existe la posibilidad de contactar con familias de otros
países dispuestas a acoger a familias que no escolarizan a sus
hijos. Para ello es necesario ponerse en contacto con El Buzón.
Se cuenta la
experiencia positiva de un encuentro en que los niños jugaron y
compartieron juguetes con otros niños "en armonía y paz, sin
peleas, sin competitividad".
Una familia
homeschooler franco-belga (Hilde y Bernard) que vive en las
Alpujarras invita a otras familias a pasar unos días con ellos.
Se responde a
distintas preguntas sobre la desescolarización. Se habla de la
metodología utilizada, de la capacidad y formación docente que
han de tener los padres para poder educar a sus hijos en casa,
de la legalidad de este modelo de educación, de la situación de
la educación en casa en el mundo, de los encuentros.
Se comenta un
artículo de prensa (El Mundo, 29 marzo 1995) en el que se
informa de la falta de acuerdo entre jueces y Administración a
la hora de determinar si la educación en casa es merecedora de
sanción. El título de este artículo es: "¿Pueden los padres
negarse a llevar a su hijo a la escuela?".
Un padre resume
la obra de Andreas Rohen, “Los ritmos de la vida”, que trata
sobre el desarrollo del individuo desde el punto de vista
antroposófico.
La asociación
Vida Sana informa de la mesa redonda celebrada en la feria de
Biocultura-Madrid, de 22 octubre 1994, en la que se trata el
tema: “La escuela. ¿Es el mejor sistema para educar a los
niños?”
El Buzón nº 6
El número seis
de El Buzón, subtitulado "Crecer sin Escuela", se publica en
junio de 1996. Consta de 44 páginas y su editora y distribuidora
es Isabel, de Cantabria. Este número se estructura en secciones:
Sección: Última
hora
En ella se habla
de una sentencia de la Audiencia Provincial de Granada, de 29
febrero 1996, favorable a la práctica de la educación en casa
(nota procedente de Escuela Española (26 de abril de 1996).
Se informa de
que el encuentro previsto para primeros de abril de 1996, en
Murcia, no puede celebrarse. Se informa igualmente del encuentro
celebrado en las Alpujarras (Granada), entre el 24 y el 27 mayo
de 1996.
Sección:
Elaboración rotativa del boletín
Aunque, en el
primer encuentro de Alfás del Pi, se dijo que la elaboración del
boletín iba a ser rotativa, es decir, que de cada número se
ocuparía una familia, finalmente no fue así, ya que todos los
números anteriores fueron confeccionados por la familia Bippan y
Peter. Con este número comienza a ser rotativo, haciéndose cargo
de él Isabel de Cantabria. Se anuncia que el número siguiente
será elaborado por la familia de Xavier Alá y Puri Gómez.
Sección:
Noticias
Se informa de
dos charlas sobre la desescolarización impartidas por la familia
Bippan Norberg y Peter Szil. Así mismo, se señala que esta
familia está dispuesta a seguir participando en esta serie de
eventos, cuándo y dónde lo soliciten.
Una familia, que
en 1993 fue requerida por las autoridades educativas para que
escolaricen a sus hijas, informa que, tres años más tarde, sigue
sin escolarizarlas, no habiendo vuelto a recibir ningún tipo de
requerimiento por parte de la Administración.
Sección:
Encuentros.
Se habla del
encuentro celebrado, en febrero de 1996, en la casa de reposo
Los Madroños (Castellón).
Sección:
Noticias de prensa
Se publica un
artículo aparecido en la revista Más Allá, (nº 82, diciembre de
1995) titulado: “¿Por qué tiene que ser obligatorio educar a los
niños en los colegios?” Se trata de un largo artículo de cuatro
páginas en el que se defiende la opción de aprender sin escuela.
Sección: Citas
de cartas.
Se publica una
nota de un grupo de niños educados en casa en Estados Unidos que
solicitan mantener correspondencia con familias que hablan
español para perfeccionar esta lengua.
Sección: Prensa
En la revista
CuerpoMente, de marzo de 1996, se publica un artículo titulado
“Educación, ¿con o sin escuelas?”, en el que se da voz a cinco
personas (un director de Instituto, un miembro del programa
Ecultura, un periodista, una psicóloga y un catedrático de
pedagogía). Se reprocha a esta publicación el no haber incluido
en el artículo a quienes educan en casa.
Sección:
Legalidad.
Una familia
expone el caso de desescolarización voluntaria de sus dos hijas.
Informa del acoso de los servicios sociales y de la postura
comprensiva de la fiscalía que apoya su caso.
Sección: Redes
de apoyo.
Alguien escribe
defendiendo la necesidad de las redes de apoyo entre familias
que educan en casa.
Sección:
Comentario de libro
Se publica la
segunda parte del artículo sobre el desarrollo del niño en la
antroposofía.
Sección: Libros
recomendados.
Se propone la
lectura de varios libros, todos ellos de la editorial Rudolf
Steiner y de varios autores, entre los que se encuentra el
propio Steiner.
Sección: Boletín
Oficial del Estado
Se cita la Ley
orgánica 1/1996, del 15 enero, de Protección Jurídica del Menor,
de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de
Enjuiciamiento Civil
Final de El
Buzón
El 2 abril 1997,
Bippan Norberg se dirige en un escrito a los suscriptores de El
Buzón en el que les informa de que, tras el número seis, no se
publicará ningún boletín más, alegando que el dinero
inicialmente aportado por los suscriptores (2.000 pesetas) se
había acabado y, por lo tanto, no había posibilidad de seguir
con la publicación. Al mismo tiempo que anuncia el final de El
Buzón, Bippan Norberg, Peter Szil, junto con Isabel y Guillermo
de Cantabria deciden crear un nuevo boletín semestral que se
titulará Crecer sin Escuela. Comunican que los redactores del
nuevo boletín serán Isabel, Lomi y Bippan. Informan que el
primer número de esta revista ya está casi listo y piden la
colaboración de todos, aportando materiales e ideas. Esta nota
informativa va acompañada de una hoja de subscripción a la nueva
revista: Crecer sin Escuela.
El cierre
inesperado de El Buzón sorprende a más de uno, especialmente a
la familia de Xavier Alá y Purificación González, que en el
momento de recibir la noticia se encuentran en pleno proceso de
elaboración del número siete de este boletín. Esta decisión no
sólo los sorprende, sino que los ofende, pues poco antes de
tomar esta decisión de cierre, en el artículo de presentación
del número seis de El Buzón, se dice literalmente:
Con este
número la elaboración del "Buzón" comienza a ser rotativa. [...]
El siguiente número del "Buzón" correrá a cargo de Xavier Alá y
Purificación González [...] A ellos deberéis enviar todo lo que
os resulte de interés: noticias, artículos, comentarios de la
vida cotidiana sin escuela, sugerencias, lecturas... lo que se
os ocurra. Acordaos de que el Buzón es como un amplificador con
el que os podéis comunicar con todos a la vez. (“El Buzón”, nº
6, p. 3)
9.3 CRECER SIN ESCUELA
En una nota
aparecida en la primavera de 1997, Bippan Norberg anuncia la
aparición de la revista Crecer sin Escuela. Informa que con
dicha publicación se trata de cubrir el espacio vacío dejado por
la desaparición de Aprender sin Escuela . En esa misma nota, se
comunica que la revista tendrá una periodicidad de aparición
semestral y que se estructurará en varias secciones: temas de
legalidad, encuentros, internacional, experiencias de familias,
cartas, preguntas, prensa, debate, etc. También se avanzan los
contenidos del primer número: Resúmenes de los encuentros en
Granada y Madrid; la situación de la no escolarización en los
Estados Unidos; la opinión de un juez y una sentencia importante
sobre la desescolarización; la presentación de una familia; un
artículo de debate sobre la antipedagogía. Cartas y contactos.
La publicación
de esta revista se justifica alegando que, ya que no existe una
asociación de familias homeschoolers que vele y defienda
los intereses de las familias homeschoolers, la revista
ha de cubrir ese vacío sirviendo de foro para la expresión y
canalización de ideas, dudas e inquietudes, donde se solicite y
se ofrezca ayuda para resolver las situaciones de conflicto en
las que se vean envueltas las familias que educan en casa, y,
finalmente, donde se promuevan los contactos necesarios para
reforzar el sentimiento de comunidad que se pretende crear en el
grupo.
La revista
Crecer sin Escuela nace como iniciativa particular, lo que hace
que su titularidad sea personal y no de grupo, aunque su
redacción esté abierta a todas las familias que educan sin
escuela. La subscripción al boletín es de 2.000 pesetas y da
derecho a recibir cuatro números, o, lo que es lo mismo, a dos
años de subscripción.
La redacción de
la revista se centraliza en el domicilio de Bippan Norberg, en
L'Alfás del Pi.
Crecer sin
Escuela, nº 1
El primer número
de Crecer sin Escuela se publica en la primavera de 1997. Consta
de 24 páginas y de su redacción se encargan Isabel, Bippan y
Lomi. El precio del ejemplar es de 500 pts. La portada de este
número contiene, además del nombre Crecer sin Escuela un dibujo
que representa una señal triangular de tráfico (peligro), en
cuyo interior aparecen tres niños de distintas edades y géneros,
cogidos de la mano e intentando salir de ella a través de uno de
sus lados roto. Este emblema de la revista se mantendrá en todas
las portadas de los 16 números que componen esta publicación.
Comienza el
primer número explicando la mecánica de envío de artículos para
su publicación en el boletín.
Éstos son los
contenidos más destacados:
Se informa del
origen extranjero de algunos de los redactores de la revista.
Se da cuenta de
los encuentros celebrados hasta el momento, que, según los
redactores, son ocho. Se anuncian otros nuevos para mayo y
septiembre de 1997.
Se resume el
encuentro celebrado en mayo de 1996, en la Alpujarra (Granada),
destacando que se desarrolló en un clima de marcada tendencia
ecologista.
Se da cuenta de
una reunión improvisada en Madrid, en Navidades de 1996. Se
señala que quienes desescolarizan se hallan muy dispersos por
toda la geografía nacional. La mayoría de las mujeres que
asisten al encuentro son separadas y tienen un hijo. Se
considera que en estas circunstancias es difícil educar en casa,
ya que sin la ayuda de una segunda persona es difícil llevar a
cabo esta tarea.
Dos familias
explican su experiencia educativa en casa. Una de ellas dice
haberse trasladado a vivir a la sierra de Huelva, donde, junto
con otras familias, practican el homeschooling. Afirman
que educando a los niños sin escuela las relaciones que se
establecen con ellos son más ricas y los aprendizajes de mayor
calidad. La otra familia dice educar a sus hijos desde lo
emocional.
Se da cuenta de
una sentencia favorable a la educación en casa (Audiencia que
Provincial de Granada. 29 de febrero de 1996). En ella se
comenta que la madre acusada de desescolarizar a sus hijos y de
ofrecerles educación en una asociación que no cuenta con
autorización para tales fines, pero que sigue un currículo
similar a la LOGSE, no es merecedora de castigo, ya que la
libertad ideológica y de conciencia permite a los padres elegir
la formación que sea más acorde con sus convicciones.
(Información procedente de "Escuela Española", de 26 de abril de
1996).
Se hace una
breve historia del homeschooling en Estados Unidos. Se
habla de las múltiples causas que motivan la educación en casa,
entre las que destacan las de tipo religioso, junto a las
pedagógicas, las ideológicas y las de rechazo al modelo
convivencial existente en los centros escolares. Se habla del
éxito académico de quienes son educados sin escuela. Se dice que
en Estados Unidos las familias no tienen los problemas de
aislamiento que existen en España, porque en aquel país son
muchas las familias que practican esta modalidad educativa.
Se afirma que
"Crecer sin Escuela" es una asociación muy próxima a “Growing
Without Schooling", de la tienen previsto publicar diferentes
artículos y cartas.
Se publican
varias cartas: Una procedente de una familia que tiene una hija
de tres años y no sabe si escolarizarla o no. La otra procede
de una madre que confiesa haber tenido una experiencia escolar
dramática: no perdona la incomprensión y la insensibilidad de
los profesores, ni sus humillaciones, ni sus aprobados, ni sus
suspensos. La madre no quiere que la hija sufra esa misma
experiencia. Cuenta que visitaron una escuela rural que les
pareció adecuada, con una profesora equilibrada y razonable y
con unos alumnos que parecían satisfechos, pero, finalmente, ni
su marido ni ella estuvieron de acuerdo en escolarizarla. No
obstante, creen que su hija tiene un déficit de socialización,
que le falta contacto con niños y niñas de su edad. Por otra
parte manifiestan sentir la presión social y la de la propia
familia por educar a la niña en casa.
Se presentan
varias cartas traducidas al español de “ Growing Without
Schooling".
Se informa que
el 17 de octubre de 1994, el canal 2 de televisión española
dedicó una hora al tema de la no escolarización. El título de la
emisión fue: “Saber sin pisar las aulas”.
Una profesora de
secundaria, manda una nota a la asociación en la que señala que
su trabajo en el Instituto le desagrada y que desearía mantener
contacto con grupos y comunidades con inquietudes personales y
profesionales.
Se ofrece un
resumen de una entrevista a John Holt, en la que habla sobre la
lectura y las matemáticas
Crecer sin
Escuela, nº 2
El número dos de
Crecer sin Escuela se publica en el otoño de 1997 y sus
redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Consta de 28 páginas y
tiene un precio de 500 pesetas.
De entre los
contenidos destacamos los siguientes:
Se informa de
que el número de personas interesadas en la no escolarización
creció tanto en los últimos años y las consultas fueron tan
frecuentes, que la redacción de la revista no puede seguir
haciéndose cargo del coste de las llamadas telefónicas.
Se notifica que
los encuentros programados van dirigidos a las familias con
niños no escolarizados, pero que a ellos asisten familias con
niños escolarizados e incluso familias y personas sin niños.
Se comenta lo
sucedido en el encuentro de Castellón, de mayo de 1997, al que
asisten 80 personas (45 adultos, 31 niños y cinco bebés).
Con el fin de
que los encuentros sean más provechosos para las familias que
educan en casa, desde la redacción de la revista se propone a
las familias que escolarizan a sus hijos y desean información
sobre esta opción educativa convoquen encuentros específicos, de
forma que no interfieran en los encuentros de quienes practican
la homeschooling. Los organizadores de Crecer sin Escuela
se prestan a facilitar esta información siempre y cuando se les
abone los gastos de desplazamiento y alojamiento.
Se publica un
artículo, “¿Hay una edad escolar?”, en el que se habla de la
edad aconsejada para iniciar la educación formal. Se publica
otro artículo en el que se dice que existen dos temores
recurrentes en quienes educan en casa: uno se refiere al ritmo
de aprendizaje supuestamente más lento de los niños educados en
casa con respecto a los escolarizados y el otro hace alusión al
déficit de socialización de los menores homeschoolers.
Los autores de este artículo son partidarios de la
escolarización tardía, citando la autoridad de diferentes
autores, que recomiendan el comienzo de la educación formal a
partir de los 12 años. En cuanto a la socialización, en el
artículo se dice que muchos psicólogos piensan que el pasar los
10 u 11 primeros años en casa favorece el aprendizaje y la
socialización. Se afirma que, de forma contraria a lo que
generalmente se cree, las personas idóneas para socializar a los
niños son los padres y no los otros niños.
Una madre
homeschooler cuenta dos experiencias relevantes a las que
asistieron sus hijos. Una fue el nacimiento de su tercera hija,
cuando sus otros dos hijos contaban con nueve y siete años. La
otra experiencia fue la muerte del abuelo de los niños. A los
funerales y posterior esparcimiento de cenizas asistieron
también los pequeños. Considera esta madre que en nuestra
sociedad hemos llegado a alejar a los niños de la vida real.
Afirma que a través de estas dos experiencias los niños ven la
vida con más naturalidad y sin miedos
Crecer sin
Escuela, nº 3
El número tres
de Crecer sin Escuela se publica en primavera de 1998. Consta de
24 páginas y sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Este
número es temático, dedicado a la lectura.
Se presenta una
familia con cuatro hijos que viven en plena naturaleza dedicados
a la agricultura y a la artesanía. Educan en casa porque la
escuela no se adecua a su forma de pensar y estilo de vida. Se
dejan guiar por los sentimientos y educan de forma intuitiva.
Dicen haber leído sobre el proyecto Pestalozzi. Su objetivo es
el de formar una pequeña escuela alternativa. Con el fin de que
los niños obtengan un certificado escolar, son matriculados en
el CIDEAD; sin embargo, esta forma de enseñanza escolarizada
choca con el estilo de vida, por lo que se plantean regresar a
los aprendizajes que se producen de forma espontánea y natural.
Una madre que
educa a su hija en casa señala lo importante que resulta para
los niños la relación con los de su misma edad. Cuenta la
experiencia que tuvo cuando acudió con su hija a casa de unos
amigos con tres hijas. Fue entonces cuando comprobó la
importancia de este tipo de relación, ya que su hija,
acostumbrada a ser el centro de atención de todos, a tener todo
a su disposición, no sabía compartir con los demás. Comenta la
madre que no sabe bien si esto se llama socialización o qué,
pero estima que este tipo de relación y convivencia es realmente
imprescindible para los niños.
Se ofrece un
resumen-comentario del libro “El niño: el último esclavo”, de
Matti Bergstrom, médico investigador finlandés. En él se critica
la escuela por ser una institución que utiliza el cerebro de los
niños para almacenar información, haciéndolo de forma no
selectiva. Además, hace afirmaciones del tipo de que en la
escuela los niños han cambiado mucho, pero los profesores casi
nada; que la escuela no está hecha para los niños, sino para los
adultos; que la escuela es un centro de adoctrinamiento, donde
se enseña a los niños a ser esclavos del saber; que en muchos
casos a los niños se les trata peor que a los animales, como
esclavos; que el objetivo del colegio es formar alumnos
silenciosos, tranquilos, sin iniciativas propias, asimiladores y
acumuladores de información bruta.
En este número
se publican varias experiencias de cómo los niños aprenden a
leer. Muchas de ellas proceden de la revista Growing Without
Schooling.
Una madre
explica cómo se enseñan las letras a los niños siguiendo la
pedagogía Waldorf. Conviene que los niños asocien las letras con
determinadas imágenes, como por ejemplo la V con Valle o la M
con Montaña. El proceso se inicia con las letras mayúsculas, en
torno a los siete años, y las minúsculas se aprenden un año
después. La unión de las letras para formar palabras se enseña
en torno a los ocho o nueve años. Se recomienda no presionar al
niño y potenciar al máximo su creatividad.
Otra madre
norteamericana habla de la capacidad del ser humano para el auto
aprendizaje. Afirma que podemos aprender matemáticas
desarrollando nuestras propias capacidades y también leer sin
que nos enseñen a hacerlo. Cuenta cómo su hijo aprendió a leer
bailando. Cantaba y bailaba los temas del musical Oliver, hasta
que aprendió algunos de ellos. “Después se sentó al piano con
unas cuartillas de música y con sus dedos seguía las sílabas de
la canción mientras cantaba”. El juego es una forma natural y
eficaz de aprender.
Dos madres
cuentan las experiencias de sus hijos que aprendieron a leer
tarde, cuando ya tenían 11 y 13 años respectivamente. En los dos
casos comenzaron a leer cuando sintieron la necesidad y tuvieron
la motivación suficiente para hacerlo, que, en un caso, fue
fruto de una decisión personal sin causa aparente y, en el otro,
condicionado por una lectura en la que oyó una frase que lo
motivó especialmente y quiso aprender a leerla.
Crecer sin
Escuela, nº 4
El número cuatro
de Crecer sin Escuela se publica en otoño de 1998. Los
redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Consta de 28 páginas y
cuesta 500 pesetas. Está dedicado a la socialización.
Una adolescente
norteamericana habla de la socialización inadecuada de los niños
en la escuela. Considera que éstos no son libres en ella, porque
se les obliga a convivir con otros niños y además de forma
vigilada. Este tipo de socialización crea rechazo en el niño
hacia los adultos, a los que termina viendo como dominadores y
no como cómplices. Esta joven no considera natural que se
obligue a los niños a pasar horas y horas juntos, bajo la
supervisión de adultos. Habla de su experiencia personal como
voluntaria en un centro ecologista, donde se relaciona con
personas de edades comprendidas entre 20 y 50 años. Afirma que,
gracias a la voluntariedad y a la afinidad entre las personas ha
conseguido tener con ellas una relación de amistad más profunda
y sincera que la que había tenido en años anteriores con los
compañeros de la escuela a la que acudía. Afirma que en las
escuelas los menores están juntos, pero no existe sentimiento de
comunidad. El trabajar con personas de distintas edades le ha
dado confianza en sí misma y ha hecho que se relacione mejor con
los adultos. Para esta joven la socialización consiste en tener
contacto con todas las personas, con independencia de la edad,
la raza y otros aspectos intrascendentes.
Una madre
estadounidense afirma que no hay que perseguir la socialización
como una obligación. Afirma que su familia no es muy sociable.
Habla de su hija de ocho años que odia a los grupos numerosos y
ruidosos. Odia relacionarse con la gente en general. Cuando
llegan visitas a casa, ella suele esconderse. La madre entiende
que tanto a ella como a su hija no les gusta relacionarse con
muchas personas, prefieren hacerlo “a un nivel que ellas puedan
manejar”. Se encuentran mucho mejor solas. Comenta la madre que
ella es más feliz cuando está a solas con su hija en casa.
Una madre
española entiende que la socialización de los niños es
necesaria; no obstante, se pregunta qué debe entenderse por
socialización y dónde y cuándo debe producirse. Piensa que la
socialización debe tener lugar siempre de forma voluntaria y
placentera, en cualquier momento y circunstancia y con cualquier
tipo de persona. Desde pequeños, sus hijos se relacionaron con
gente de diferente edad y condición, no siendo nunca excluidos
del grupo de los mayores y pudiendo intervenir siempre en sus
conversaciones. Para procurarles relación con los de su misma
edad acudían a los parques, pero los niños que allí encontraban
no solían estar acostumbrados a compartir y se mostraban
agresivos, lo que les obligó a buscar niños más afines en otros
entornos. Opina esta madre que la escuela no es el sitio ideal
para la socialización, entre otras razones, porque no hay mucho
tiempo para ello, al ser los recreos cortos y no poder
expresarse libremente en los periodos lectivos. La escuela sería
recomendable, a pesar de sus limitaciones, en aquellos casos en
los que los padres no puedan ocuparse adecuadamente de sus
hijos.
Otra madre,
habla de cómo se produce la socialización y por qué la escuela
no es el lugar más apropiado para ello. Señala que todos los
profesionales de la educación saben que los niños hasta los
cuatro o cinco años no son capaces de relacionarse de forma
espontánea en actividades colectivas sin la intervención de un
adulto. Los niños de estas edades se limitan a hacer cosas, unos
al lado de otros pero sin que exista relación significativa
entre ellos. Tiene que pasar tiempo para que esta relación entre
varios niños sea grupal y significativa. Respecto a las
actividades molares que desarrolla la escuela, esta madre afirma
que son muy escasas; se limitan a la fiesta de Navidad o a la de
fin de curso o a la entrega de notas, o a la acción esporádica y
muy poco común de algún profesor bien intencionado y
voluntarioso dispuesto a trabajar más de lo que se le exige,
cosa que es muy poco frecuente. La autora del artículo es
partidaria de que los niños jueguen, porque jugando aprenden,
ensayan y comienzan a encontrar su lugar en esta sociedad, pero
se plantea que en el colegio no hay ni tiempo ni intención de
realizar estas actividades, salvo durante los recreos, pero sin
trascendencia social, ya que nadie se entera de lo que hacen ni
con qué medios cuentan.
Una madre,
citando a Raymond Moore, defiende que los niños educados en casa
hasta los 10 ó 12 años alcanzan un mayor grado de educación y de
socialización que los que han sido escolarizados. Argumenta que
esto es así porque los niños que trabajan, comen, juegan y
descansan en casa, al tener más contacto con sus padres, se
sienten más integrados en la familia, saben que tienen un papel
que cumplir, que hay otras personas que dependen de ellos.
Suelen ser más maduros, tener opiniones propias y ser más
independientes. Raymond Moore afirma que existe un tipo de
socialización negativa caracterizado por un comportamiento en el
que prima el yo sobre lo demás, y que suele ser típico de los
niños que han convivido en grupo con otros niños. En este caso
los niños llegan a considerarse más importantes que los padres.
Unos padres
homeschoolers comentan que su hija mayor (12 años) echa de
menos la convivencia con otras niñas y que se siente sola. La
familia vive aislada. Sienten que no están a la altura de las
demandas de la niña y piensan que es muy difícil encontrar una
alternativa diferente a la escuela que satisfaga todas estas
necesidades. Creen estos padres que sería conveniente tener
cerca a otras familias homeschoolers para solventar este
problema.
Crecer sin
Escuela, nº 5
El número cinco
de Crecer sin Escuela es publicado en 1999, sin especificar el
mes. Sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Consta de 24
páginas.
En la
presentación de este número se da cuenta del eco que está
teniendo la desescolarización consciente en los medios de
comunicación. Se habla concretamente de un artículo publicado, a
página entera, en El País el 19 de noviembre (1999). El día 20,
este mismo periódico publica otro artículo, “Los sin cole”, que
al parecer utiliza como fuente de información el boletín “Crecer
sin Escuela”.
Se anuncia,
también una mesa redonda, para el 1 de noviembre (1999), en
Biocultura (Madrid).
Se convocan dos
encuentros informales (sábado y domingo, 30 y 31 de octubre de
1999) "para pasar un rato juntos, conocernos y si el tiempo lo
permite dar un paseo en el parque con los niños".
Unos padres
escriben una carta informando de su experiencia de educación en
casa con sus hijos de ocho y 13 años. Comentan que la vida
urbana no va con su forma de ser, así que deciden ir a vivir en
plena naturaleza, donde pueden disfrutar de las cosas sencillas,
amar los animales, las plantas, trabajar la tierra, dedicarse a
la artesanía, reciclado, construcción... Dicen no tener
televisión. Los niños se encuentran felices en este ambiente.
Cuando reciben visitas, todos se alegran. La hija mayor estuvo
escolarizada, pero la experiencia escolar no fue positiva. A la
familia no le gusta la forma que la escuela convencional tiene
de enseñar, ni la competitividad que en ella se da. En casa
estudian con libros más o menos actuales. Son libres a la hora
de decidir el trabajo que tienen que realizar y hacen lo que les
apetece. No existen horarios. Los hijos saben leer y escribir,
aunque no con total soltura. También saben sumar, restar y
multiplicar. A los padres no les preocupa que sus hijos tengan
un nivel de conocimientos más bajo que el resto de niños de su
misma edad. Consideran que los títulos no son importantes. Para
ellos lo realmente importante es sentir la vida y vivirla con
alegría. Echan de menos que esta forma de vida no esté más
generalizada.
Unos padres
educan a sus hijas en casa por motivos personales y pedagógicos.
Quieren compartir la vida cotidiana con sus hijas y no les
interesa la educación intelectualizada y la interacción social
competitiva y agresiva que se produce en la escuela. Su concepto
pedagógico está orientado hacia la “autodeterminación” y la
automotivación del niño. En esta tarea el adulto no tiene más
función que la de acompañar al niño ofreciéndole los materiales
que precisa y desea. Otro de los motivos que mueve a esta
familia a educar en casa es la flexibilidad de horarios que les
permite realizar viajes frecuentes. A pesar de que educan en
casa, el objetivo último de la familia es crear una escuela
alternativa en la que no exista una separación entre la vida y
la enseñanza. No obstante esta opción es difícil de conseguir,
ya que hay muy pocos padres dispuestos a secundarla. Enseñan
apoyándose en la pedagogía Waldorf, Montessori y Rebeca y
Mauricio Will. Basan su enseñanza en el amor. Los hijos fueron
matriculados en el CIDEAD, pero esta opción no les daba libertad
para educar a los hijos según sus planteamientos y creencias.
Una madre
explica la forma en que aborda y enseña las distintas materias a
sus hijos; dice que leen mucho. Es la lectura la que los lleva a
las distintas actividades. Leen de forma individual y en grupo.
La madre lee a los niños antes de dormir. El padre realiza otros
tipos de lectura y en otras ocasiones. Acuden frecuentemente a
la biblioteca y van también al teatro. Leen y analizan las
noticias del periódico. Van menos al cine porque resulta caro y
no siempre las películas son adecuadas para los pequeños. Son
reacios a la televisión y a los cómics. Dicen ser menos
aficionados a la escritura. Los niños escriben a sus amigos y a
otros niños educados en casa del mundo entero. Suelen abordar la
Geografía y la Historia desde la lectura. Aprovechan cualquier
momento para trabajar estos contenidos. A la hora de comer
extienden algún atlas al lado de la mesa y se entretienen
localizando países, montañas, ríos y mares. Les interesa
especialmente cómo viven otras civilizaciones, cómo piensan,
cómo entienden el mundo. Se aproximan a las Ciencias Naturales
observando el entorno y consultando libros y guías de campo, a
veces, documentales. Estudian los animales del entorno,
partiendo de los domésticos. Los niños cultivan su huerta y la
familia come los productos que obtiene de ella. Hablan del
cuerpo humano, de la salud, del equilibrio, de la necesidad de
relajarse, de alimentarse etc. Se dan masajes unos a otros.
Hacen experimentos y se interesan por la ecología. Las
Matemáticas no les parece una materia apetecible; sin embargo
hacen cuentas, operaciones y repasan las tablas de multiplicar.
No encuentran sentido a las Matemáticas si no tienen una
aplicación práctica, si no solucionan un problema real. Uno de
los hijos colabora en el local de la asociación donde compran
productos biológicos y atiende a los socios realizando sumas,
cobrando o pesando los productos.
Siguen los
programas de una escuela de educación a distancia norteamericana
(Clonlara). Suelen trabajar por proyectos. También se inspiran
en los principios y estrategias de las escuelas Waldorf. Además
del estudio, los niños pasan mucho tiempo jugando, actividad que
los padres consideran esencial. También empezarán a colaborar en
las tareas de casa.
Crecer sin
Escuela, nº 6
El número seis
de Crecer sin Escuela no especifica el año de edición, pero todo
hace pensar que haya sido publicado en 2000. Consta de 20
páginas. Los redactores son Isabel, Bippan y Lomi. El coste del
boletín es de 500 pesetas.
Aunque no se
haga constar en la portada, este número es dedicado
monográficamente a las experiencias.
Se habla de que
los encuentros se espacian cada vez más, porque no hay familias
que tomen la iniciativa de organizarlos.
Una madre relata
su experiencia negativa en la escuela. Dice que en ella aprendió
a no preguntar, porque eso suponía no haber comprendido, y
quienes no comprenden son estúpidos y eso da vergüenza. Esta
práctica la ha marcado tanto, que instintivamente sigue
reproduciendo este comportamiento de adulta. Comenta que
descubrió, educando a sus hijos, que las preguntas eran el motor
del aprendizaje, hasta el punto que terminó fundamentando su
pedagogía en las preguntas, a las que los padres deben responder
inmediatamente, si saben la respuesta y, si no, buscarla. No
todas las preguntas pueden ser respondidas sobre la marcha, en
muchas ocasiones hay que acudir a una biblioteca o preguntar a
quien sabe. Esta madre es partidaria de la existencia de centros
donde todo el mundo, de forma voluntaria, pueda acudir a
resolver sus dudas.
Presenta las
razones de una niña de ocho años para no ir a la escuela. Se
trata de una publicación de “Education otherwise” (1995)
Se hace una
relación de 20 artículos de prensa publicados entre 1984 y 1995
Crecer sin
Escuela, nº 7
El número siete
de la revista de Crecer sin Escuela se publica en primavera de
2001. Consta de 26 páginas y los redactores son Isabel, Bippan y
Lomi. El precio de este número es de 500 pesetas.
Bippan Norberg y
Péter Szil anuncian que dejan la revista Crecer sin Escuela. Sus
hijos ya han comenzado su vida profesional, por lo que no tiene
ningún sentido seguir con esta responsabilidad si ya no educan
en casa. Ahora, piden el relevo a las familias que siguen
optando por esta modalidad educativa, si no quieren que la
revista desaparezca.
Una madre señala
que los primeros encuentros con familias que educan en casa
fueron decepcionantes, ya que la única afinidad que encontró con
las otras familias es que educaban a los niños en casa, lo que
no es una razón suficiente para "tener que soportar" a otra
familia. Según esta madre "esto no funciona entre nosotros y la
distancia no es la única razón". (p. 3) Dice haber llegado a la
conclusión de que lo que diferencia a las familias
escolarizadoras de las que no lo son es que estas últimas están
convencidas de no obligar a sus hijos "a ser como todos". Piensa
que los que practican la educación sin escuela están condenados
a no entenderse entre ellos, ya que si no se han sometido a la
autoridad institucional, menos aún van a someterse a cualquier
otro tipo de uniformidad. Afirma que esta condición los condena
a la soledad, y que esta soledad querida y buscada, es el precio
de intentar ser diferentes y de valorar la diferencia. Dice esta
madre que se trata de un colectivo de familias muy diferentes y
que en eso radica su fuerza, su belleza y también su utilidad.
Propone que la revista recoja toda esa variedad que atesora. Que
alguien en cada número sea entrevistado para poner al
descubierto su forma de vivir y de concebir la desescolarización.
Propone igualmente que cada miembro socio de la revista haga
públicas sus habilidades para que, de esta forma, los asociados
puedan intercambiar preguntas y respuestas y tutelar ciertos
aprendizajes. Esto, además de ser operativo, crea lazos de
amistad entre quienes practican el homeschooling.
Concluye esta madre que fundamentar la unidad del grupo en
cuestiones ideológicas es una utopía dada la variedad existente
dentro del mismo.
¿Cómo pueden los
padres enseñar una asignatura que ellos mismos no dominan? Es
una pregunta a la que se le da la siguiente respuesta: "No
tienen que hacerlo. La no escolarización no significa que los
padres son las únicas personas de que el niño aprende. Los
padres que ayudan a sus hijos a buscar la información necesaria
y conectarles con otra gente. Los niños pueden tener interés en
un tema o enrollarse en una actividad de que sus propios padres
no saben nada y no hay ningún problema el mundo está lleno de
recursos."(p.19).
Unos padres
expresan que la educación sin escuela obedece a un ejercicio de
coherencia con una forma de vida determinada. "Después de haber
nacido en casa, frecuentar escuelas okupas, viajar a Chiapas,
ser enxaneta en los castells, ir a la escuela de circo, no ver
casi nunca la tele... ¿tendría ahora sentido tomar decisiones
con criterios de no alterar la normalidad en la vida de Pol [el
hijo]?. Definitivamente, preferimos asumir esa peculiaridad con
todas sus consecuencias y, en todo caso, educar para que en un
futuro pueda elegir su camino con la mayor libertad posible".
(p. 23)
Se hace una
relación de 19 artículos de prensa publicados entre 1997y 1999.
Javier Herrero
expresa su concepto sobre el aprendizaje, que no se basa en la
mera adquisición de conocimientos, que es un proceso vital que
dura toda la vida, y que sólo uno mismo puede desarrollar. Nadie
puede aprender por otro, porque "aprender supone la
transformación, el crecimiento, el desarrollo interno de uno
mismo a través de la interacción con el medio exterior" (p. 33).
El aprendizaje puede ser favorecido si se cree y se respeta la
capacidad de cada niño, su ritmo de aprendizaje. Muchos de los
problemas de aprendizaje se producen porque los ritmos de los
niños chocan frecuentemente con nuestros propios ritmos
personales. Javier Herrero piensa que "el aprendizaje más
profundo, más significativo y más duradero es el aprendizaje por
descubrimiento. El que nace de una iniciativa propia y una
motivación interna. El que es llevado a cabo por el propio
individuo"(p. 33). Cree que las personas son curiosas por
naturaleza y que mientras esta motivación interna exista no es
necesario motivar externamente a los niños. Sólo la experiencia
produce aprendizaje. Javier Herrero cree que es imposible educar
a las personas para que puedan pensar éticamente si, en su
aprendizaje intelectual, no se les permite que descubran por sí
mismo las verdades. A un individuo le resultará imposible ser
éticamente independiente si su ética consiste en subordinarse a
la autoridad del adulto. La fuerza más potente para el
aprendizaje, para el desarrollo, para el crecimiento está dentro
de cada uno de nosotros.
Crecer sin
Escuela, nº 8
El número ocho
de Crecer sin Escuela se publica en otoño de 2001. Su redactora
es Rocío. Consta de 28 páginas y su precio es de 500 pesetas.
Con este número
se inicia una nueva etapa. Bippan, Isabel y Lomi abandonan la
redacción de la revista y Rocío se hace cargo de esta tarea
apoyándose en varios colaboradores. Es voluntad de la nueva
redacción publicar un boletín trimestral. Una novedad más de
este número es que parte de él se publica en el sitio Web de
Crecer sin Escuela.
Una madre cuenta
la historia de la desescolarización de su hijo. Dice que en su
nuevo proyecto educativo no existen horarios, ni metas, ni
métodos. Piensa que el niño debe aprender según sus necesidades
y en el momento que lo desee. Aprendió a escribir cuando sintió
la necesidad de comunicar algo. Empezó a leer libros de verdad a
los 11 años.
Se presenta un
artículo aparecido en la revista Biocultura (nº 3): Aprender sin
Escuela. En él se plantea una de las preguntas clave que subyace
en la demanda de los padres de educar a sus hijos de acuerdo con
sus creencias: “¿de quién son los hijos, del estado o de los
Padres? … ¿Cómo es posible que los Padres tengan que batallar
para recuperar el derecho natural de educar a sus hijos?” (p.
17). También se afirma que el objetivo de la escuela es inculcar
en los jóvenes el pensamiento único y evitar por todos los
medios que se cuestionen nada que esté fuera de los límites de
lo establecido.
Crecer sin
Escuela, nº 9
El número nueve
de Crecer sin Escuela se publica en invierno de 2002. Tiene 36
páginas y la redactora es Rocío. Con el nuevo cambio de moneda,
la revista pasa a costar tres euros.
Crecer sin
Escuela se abre a Internet. Se informa que la revista recogerá
en un apartado específico (“Diálogos en la Web”) aquellos
aspectos de mayor relevancia que vayan apareciendo en la lista
de correos de Crecer sin Escuela. También se informa de que
existe el propósito de que el boletín se alimente de la página
web y viceversa, aunque sigan existiendo como dos realidades
independientes. Se pide a los que envíen artículos para el
boletín impreso que indiquen si tales artículos pueden ser
publicados en el sitio Web de la revista.
Se resume lo
sucedido en la feria de Biocultura (Madrid). Al encuentro
asisten familias veteranas de la educación en casa, junto a
otras que se inician en esta acción educativa; también asisten
parejas jóvenes, estudiantes interesados en el tema y padres que
desean crear una escuela alternativa. Se propone, igualmente,
crear una red de contactos al margen del boletín y del sitio
Web. Respecto al tema legal, las familias expresan vivir con el
temor de ser denunciadas, a pesar de que los problemas con la
justicia son mínimos. En la mesa redonda exponen sus
experiencias cuatro o cinco familias.
Una madre,
refiriéndose a la feria de Biocultura, afirma que actos como
éste sirven, además de para reencontrarse con viejos amigos y
conocer a gente nueva, para enterarse de lo que hacen los demás
y para crear lazos de cercanía y afecto entre ellos. Desde
noviembre de 1999, esta madre no había estado en Biocultura
(Madrid) y ese año comprobó que muchas de las familias
asistentes a aquella feria practicaban la educación en casa.
Esta madre da una gran importancia a las redes de apoyo, sin las
cuales ella misma posiblemente no hubiese continuado en esta
opción educativa. También considera muy importante para el
crecimiento del movimiento de la educación sin escuela el eco
que este movimiento está teniendo en la prensa.
Un padre dice
que la razón fundamental que les impulsó, a su mujer y él, a
educar a sus hijas en casa fue de tipo lingüístico, no querían
que sus hijas perdiesen la oportunidad de aprender la lengua
materna del padre (inglés)
Una madre afirma
que el mayor escollo con el que se encuentran las familias
homeschoolers es el de encontrar una propuesta de
reconocimiento y regulación de la educación en casa que
satisfaga a la mayor parte o a la totalidad del colectivo.
Crecer sin
Escuela, nº 10
El número 10 de
Crecer sin Escuela se publica en primavera de 2002. Consta de 39
páginas y su redactora es Rocío. Su precio es de tres euros. En
este número tiene un peso importante el tema del reconocimiento
legal y la regulación de la educación sin escuela.
Desde la revista
se invita a las familias que educan en casa a compartir libros,
teniendo en cuenta que no todas las familias pueden permitirse
el lujo de comprar todos los que necesitan para la formación de
sus hijos. Para ello se propone la creación de una base de
datos, conteniendo la disponibilidad de libros en las familias,
a la que puedan acceder todos los interesados.
Un padre informa
de cómo abordó el tema de la socialización sus hijas. Indica que
favoreció la relación con otros jóvenes a través de actividades
realizadas en su propia casa.
Otro padre se
muestra contrario a la legalización de la educación en casa, ya
que ello conllevaría un mayor control por parte de las
autoridades: curriculum, planes de estudios obligatorios,
exámenes anuales, etc. Por el contrario, expresa su afinidad con
el sistema de difusión de esta práctica educativa a través de la
prensa y otros medios de comunicación.
Se afirma que la
enseñanza en casa es más libre en España que en los Estados
Unidos, ya que en este país la enseñanza está regulada en los 50
Estados y eso implica el sometimiento a determinados controles.
Opina que, si se produjese la legalización de esta opción
educativa en España, el resultado no sería satisfactorio para
todos, pues el Estado tiene un concepto muy “sui géneris” de lo
que debe entenderse por educación: “meter en un mismo molde”. A
pesar de todo considera quien así opina que la legalización
tiene aspectos positivos, como el de rebajar la edad de acceso a
la universidad, lo que podría favorecer a quienes practican la
enseñanza en casa.
Una madre cree
que los políticos no están por la labor de legalizar la
escolarización en casa, y esto por dos razones; la primera,
porque nunca “han tenido en cuenta la opción de los implicados
en los temas de educación: profesores, alumnos y padres, y, en
segundo lugar, les supondría un problema admitir que es válida
la educación fuera de la escuela y más aún admitir que hay
padres capaces de educar a sus hijos mejor que los diferentes
sistemas educativos”. (p. 30)
Unos padres se
muestran partidarios de la legalización, pero piden precaución a
la hora de hacer las propuestas y tacto para no enfrentarse a
ellos y sobre todo no incomodar a las familias que escolarizan.
Piensan estos padres que los políticos, llegado el momento, no
serán muy proclives a negociar un hipotético reconocimiento
legal de esta opción educativa, ya que, como resumió en alguna
ocasión cierto diputado, no se pregunta a los conejos para hacer
una ley de caza. Consideran estos padres que es necesario
movilizar la opinión pública antes de negociar con los
responsables políticos. Finalmente, proponen “reclamar el
derecho individual a educar frente a la imposición del estado”.
(p. 31)
Otra pareja,
refiriéndose a la divulgación del homeschooling,
considera que hay que ser muy cautos, ya que un exceso de
publicidad podría acarrear consecuencias negativas, al animar a
ciertas personas poco responsables a optar por este modelo
educativo, de forma que su práctica poco seria provocaría
reacciones por parte de las autoridades educativas que
repercutirían negativamente en los que educan en casa de forma
consciente y comprometida. “Si se detectara, con el paso de los
años, una familia con hijos no escolarizados con deficiencias
graves en su educación y formación causaría un daño irreparable
al resto de familias. Como mínimo y sin ser nada grave el
sistema impondría medidas de control o forzaría a matricular a
los hijos en empresas educativas.” (p. 31)
Crecer sin
Escuela, nº 11
El número 11 de
Crecer sin Escuela se publica en el verano de 2002. Consta de 36
páginas. Su redactora es Rocío y el coste es de tres euros.
Crecer sin
Escuela declara que los principios que guían su conducta son la
independencia y la pluralidad. “Es independiente, plural en sus
conceptos y no pertenece a ningún tipo de asociación ni grupo
religioso” (p.
3)
Refiriéndose a
la socialización, una madre considera que el grado de
sociabilidad difiere da unas personas a otras. Comenta que
tiempo atrás pensaba que los niños eran sociables por
naturaleza, hasta que nació su hijo y comprobó que no era así.
Su hijo era tímido y estaba tremendamente unido al padre y a
ella, hasta el punto de no querer estar un solo instante sin su
compañía. Ése fue el motivo por el que los padres decidieron
educarlo en casa, a la espera de que algún día el hijo aceptase
compartir tiempo y espacio con otros niños en la escuela.
Crecer sin
Escuela, nº 12
El número 12 de
Crecer sin Escuela se publica en invierno de 2002-2003. Contiene
32 páginas, unas numeradas y otras organizadas alfabéticamente.
La redactora es Rocío y el coste de la misma es de tres euros.
La portada de este número es diferente a todas las anteriores.
Un dibujo representa un paisaje otoñal (plano en contrapicado de
un árbol que pierde sus hojas; tras él aparecen tres
construcciones o habitáculos de difícil catalogación; ambiente
netamente rural; el logo del triángulo con los tres niños
intentando salir de él aparece sobre una de las fachadas de
estas construcciones; aparece como subtítulo: “Aprendiendo las
letras”)
Se publican
varios artículos sobre lectura.
Se presentan
nueve artículos de prensa en los que se habla de la educación en
casa.
Crecer sin
Escuela, nº 13
El número 13 de
Crecer sin Escuela se publica en junio de 2003. Consta de 48
páginas. Sus redactores vuelven a ser Isabel, Bippan y Lomi. El
coste del boletín es de tres euros. En la portada, el emblema de
la revista aparece más pequeño que el habitual. Completa la
portada una viñeta de Tonucci, firmada FRATO, representando a un
niño sonriente lanzando los libros al aire.
Documento
programático de Crecer sin Escuela: Crecer sin Escuela expresa
su ideario o línea ideológica, definiéndose como una agrupación
de familias con niños no escolarizados y de personas interesadas
en esa alternativa educativa.
Indica las
razones que impulsan a las familias a no escolarizar a sus
hijos, que son pedagógicas, emocionales, ideológicas y
religiosas. Crecer sin Escuela dice compartir todas las
motivaciones, salvo las meramente religiosas, tanto por el
carácter no confesional del colectivo, “como por pensar que más
allá de transmitir determinados valores a los chavales, el papel
principal de los adultos es facilitar su aprendizaje. Crecer sin
Escuela dice estar dispuesto a apoyar a las familias que
participan de estos planteamientos y asumir la responsabilidad
de llevarlos o cabo. Finalmente, este grupo declara no
participar en iniciativas con ánimo de lucro, al tiempo que
manifiesta que su tarea no es la creación de escuelas
alternativas.
Se informa de la
creación, en marzo de 2003, de una red de familias distribuidas
por toda la geografía nacional, cuya finalidad es facilitar los
contactos entre ellas y trabajar el tema de la legalidad de esta
opción educativa. Se comunica que existe un grupo de personas
dispuestas y preparadas para dar charlas o participar en mesas
redondas en cualquier parte del territorio nacional. Se anima a
las familias a que fomenten los encuentros.
Una madre
expresa sus dudas y preocupaciones en la última etapa del
proceso de educación de sus hijos en casa. Éstos han crecido y
cada vez tienen más necesidad de relacionarse con los de fuera
de casa. El vivir alejados de un núcleo poblacional es un
inconveniente añadido que obliga a los padres a viajar
constantemente. Con respecto a las relaciones de sus hijos con
otros adolescentes, esta madre dice que no son fáciles, ya que
resulta problemático encontrar amigos afines, pues los temas que
suelen interesar a éstos no son considerados adecuados para sus
hijos. Todo ello hace que esta madre se muestre angustiada y
desbordada, llegando incluso a pensar que la solución a estos
problemas estaría en la escolarización; sin embargo, reflexiona
y llega a la conclusión de que también los padres que llevan a
sus hijos a la escuela tienen los mismos problemas. Le preocupa
así mismo el futuro profesional de sus niños, aunque relativiza
esta preocupación pensando que “siempre estarán a tiempo de
prepararse para sacar alguna titulación, y todavía es pronto
para limitarse ya a una sola cosa, un solo camino que te cierra
a otros" (p. 5).
Una madre
entrevista a su hija que fue educada en casa durante 16 años y
que finalmente se incorporó por decisión propia a la enseñanza
formal. Comenta la joven que, al principio, tenía miedo de no
poder seguir el ritmo de los demás, tan distinto al seguido
hasta entonces en casa, más enciclopédico, más global, mientras
que el de la escuela es más fragmentario y obedece a una
programación previa. En la escuela, los exámenes, en muchas
ocasiones, son un fin en sí mismo, algo que hay que superar,
aunque no se tarde en olvidarlo. Esta joven se refiere al cambio
positivo experimentado en su socialización con motivo de su
incorporación a la escuela. Antes le gustaba estar sola. “Ahora
he cambiado. Me encanta estar en grupo. Me encanta ir al cole
cada día para estar con mis amigos. No sé por qué se ha
producido este cambio, si es porque tengo 16 años, o por otro
motivo. (p. 7). Sin embargo, si nos referimos a la autonomía de
los jóvenes y comparamos la adquirida en la escuela con la
proveniente de la educación en casa, y nos basamos en las
experiencias de los jóvenes desescolarizados, parece ser que
estos últimos alcanzan mayor grado de independencia y
emancipación. La joven entrevistada se expresa al respecto en
estos términos: “Generalmente soy más independiente. No me
parece difícil buscar la información que necesito. Otros se
paralizan fácilmente. Si quiero saber algo, no me importa coger
las páginas amarillas y hacer algunas llamadas, por ejemplo. Tal
vez esta diferencia tiene que ver con que no he estado
escolarizada antes.” (p. 9)
Una madre se
refiere a los inconvenientes de educar en casa, pero destaca las
ventajas. La primera que pone de relieve es la de no depender de
un horario: “Cuando queremos podemos levantarnos más tarde por
la mañana, y trabajar en algún proyecto hasta la noche”. (p. 14)
También el poder viajar, sin tener que dar explicaciones a
nadie.
Otra madre, ante
la pregunta de si los que enseñan en casa protegen demasiado sus
hijos, responde que sí y se muestra partidaria de tal
protección, “porque en ese momento su energía [la de los
menores] está enfocada primordialmente a su desarrollo, no a
defenderse de los impactos psico-emocionales de una sociedad
enferma, a la que podrán hacer frente, de mejor manera, si
consiguen fortalecerse a todos los niveles” (p. 21). Piensa esta
madre que no se debe enseñar a los niños los aspectos más
negativos de la vida (violencia, etc.), porque eso termina por
crear en ellos un cierto hábito que acaba por insensibilizarlos.
Una familia
expone su modelo educativo y su experiencia de enseñanza en
casa. Dice seguir las ideas antroposóficas, aunque sin demasiado
rigor. Deja jugar a los niños hasta los siete años. A partir de
esta edad, les enseña las artes “como medio de expresión del
ser”. Considera, esta familia, que su experiencia ha sido
positiva ya que ve a los niños felices. Esta familia describe la
organización del tiempo de los niños de un día cualquiera: Se
levantan sobre las diez; se preparan y hacen su cuarto; estudian
durante dos horas y media; preparan la mesa para comer, y “tras
la comida, descansan, juegan, ven un poco la televisión y vuelta
a estudiar siempre y cuando no haya previsto algún viaje de
enseñanza (visitar museos, exposiciones de pintura o escultura,
excursiones…”(p. 36); después de cenar se sientan al ordenador a
escribir lo que creen oportuno y antes de dormir leen algún
libro. Esta organización del tiempo puede cambiar en función del
estado de ánimo o de fatiga de los niños.
Una madre habla
de las trabas sociales y familiares que encontró tras su
decisión de educar a sus hijos en casa. Comenta lo doloroso que
fue comprobar que, tras explicar a su familia las razones de
haber optado por esta práctica educativa, ésta siguió sin
“entender lo que estaba pasando”, y eso a pesar de que se trata
de personas con un alto nivel sociocultural.
Otra madre, se
refiere a la televisión como un medio que interfiere en el
desarrollo mental y emocional de los niños, motivo por lo que se
la prohíbe a su hijo.
Unos padres
cuentan que la decisión de educar a su hijo en casa fue fruto de
un largo proceso. En primer lugar, decidieron que el nacimiento
del niño debería producirse de la forma más natural y respetuosa
posible; después, que la alimentación del bebé fuera a base de
leche materna y cuando él quisiera; a continuación, que durmiera
con ellos; luego, que no fuera vacunado; el paso siguiente tuvo
que ver con que su alimentación, tras el destete, fuera sana (a
ser posible vegetariana) y que él eligiera sus menús y sus
horarios; otro paso tuvo que ver con la forma de sanar su cuerpo
cuando se pusiera enfermo, dejando que fuera el propio cuerpo el
que curase, procurando no interferir en su proceso; después vino
la decisión de no enviarlo a la guardería, ni más tarde a
preescolar; en el momento presente deciden no enviarlo al cole.
Se presentan los
10 placeres de la escuela en casa, aparecidos en "Les enfants
d’abord” (44, página 29). En realidad, se trata de 10 razones
para enseñar en casa: 1. El placer de no tener que levantarse
pronto por la mañana. 2. El placer de no llegar nunca tarde. 3.
El placer de no tener que salir cuando hace mal tiempo. 4. El
placer de que no te pongan una nota. 5. El placer de aprender en
el jardín, en casa del vecino, en el museo o en cualquier otro
lugar. 6. El placer de tener tiempo para soñar, jugar, ser uno
mismo. 7. El placer de dar un paseo en bicicleta al atardecer,
por caminos bordeados de lilas. 8. El placer de acostarse más
tarde por la noche, para mirar las estrellas. 9. El placer de
tener amigos de todas las edades. 10. El placer de tener una
verdadera infancia.
Crecer sin
Escuela, nº 14
El número 14 de
Crecer sin Escuela se publica en enero de 2004. Consta de 32
páginas y tiene como redactores a Isabel, Bippan y Lomi. El
precio de la revista es de tres euros.
Se informa de
las jornadas de Biocultura, celebradas en Madrid, entre el 31 de
octubre y el 3 de noviembre de 2003, en las que Crecer sin
Escuela tuvo un stand informativo.
Una madre señala
que la reacción de los parientes más próximos (generalmente
abuelos), con motivo de la educación de los niños en casa, suele
ser de rechazo. Habitualmente no es éste el primer desencuentro
que se produce con los padres, pues esta decisión suele venir
precedida por otras (parto natural, lactancia prolongada, etc.).
Este rechazo de los parientes a la educación en casa proviene
generalmente de la alta estima en que la sociedad tiene a la
escuela, hasta el punto de pensar que el éxito social solo se
puede conseguir a través de esta institución.
Unas cuantas
familias que enseñan en casa en la provincia de Málaga deciden
crear una asociación, para superar la situación de aislamiento
en el que viven (muchos de ellos residen en el campo, alejados
de las poblaciones o en las afueras de las mismas). Los
referentes intelectuales e ideológicos de este grupo son Alice
Miller, Neill, Montessori, Rebeca Wild, C. Rogers y Wilhem
Reich y otros. Los principios que defienden tienen que ver con
el respeto y confianza en el proceso individual de cada persona,
la igualdad de estatus entre niños y adultos, la libertad de
elección, la autorregulación individual y de grupo. Los fines
tienen que ver con favorecer lo manipulativo, lo corporal, lo
dinámico, lo artístico, etc., sobre lo puramente intelectual;
crear ambientes sociales y físicos favorables al aprendizaje
autónomo, tanto de adultos como de niños; también, divulgar la
información sobre las necesidades infantiles para alcanzar un
desarrollo óptimo y autónomo.
Se presentan 24
artículos de prensa.
Crecer sin
Escuela, nº 15
El número 15 de
Crecer sin Escuela se publica en febrero de 2005. Consta de 40
páginas. Sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi y el precio de
la revista es de tres euros.
En este número
se informa de que la revista atraviesa por una situación
económica y anímica baja, lo que preludia el final del boletín
de Crecer sin Escuela.
Se ofrece un
resumen de la participación de Crecer sin Escuela en Biocultura,
2004. Se dice que al encuentro se acercaron muchas familias
dispuestas a no escolarizar o incluso a desescolarizar.
Se da cuenta de
lo sucedido en el encuentro de Cóbreces, del que se dice que el
número de asistentes superó las previsiones iniciales.
Una familia
habla de su experiencia de educación en casa. Señala que el
proceso suele iniciarse antes de que los niños nazcan, optando
por un parto natural, por el rechazo a las vacunas, por una
lactancia prolongada y posteriormente una alimentación sana.
También influyen de forma importante los referentes pedagógicos
de los padres, que, en este caso, son Montessori, las escuelas
alternativas de los años 30 y la misma institución Rosa Sensat,
sin olvidar sus experiencias en la escuela. Esta familia se
muestra partidaria de compatibilizar el proceso de aprendizaje
natural con la adquisición de contenidos básicos
tradicionalmente impartidos por la escuela, como leer y
escribir.
Una madre
expresa sus dudas y temores respecto a la tarea de enseñar a sus
hijos en casa, cosa bastante común entre quienes optan por esta
forma de enseñanza. Esta madre dice que uno de los mayores
problemas que tienen las familias a la hora de enseñar a los
hijos en casa es que no existen muchos modelos de referencia que
se puedan imitar y los que existen, de una u otra manera, quedan
invalidados desde el momento en que una de las premisas de esta
forma de educación es la de educar al niño desde su
singularidad. Señala también que una obsesión frecuente entre
quienes enseñan en casa es la que se refiere al rendimiento,
entendido éste en términos de adquisición de conocimientos y su
comparación inmediata con los resultados obtenidos en la
escuela. Es ésta una espada de Damocles que pende
permanentemente sobre las conciencias de quienes enseñan en
casa.
Otra madre
señala las carencias de socialización que la educación en casa
puede provocar en los niños. Cuando los padres son “cerrados,
introvertidos, por no decir huraños”, cuando apenas se
relacionan con la gente, incluso con los familiares más
cercanos, en estos casos, se hace necesario “crear un centro,
círculo, asociación autodidacta, escuela activa o abierta o como
quiera llamarse,… para apoyarnos día a día” (p. 19) y para que
el niño se socialice adecuadamente.
De nuevo,
alguien vuelve a escribir sobre la mala experiencia vivida con
los abuelos, que se niegan a aceptar que sus nietos sean
enseñados en casa, sin pasar por la escuela. Consideran estos
abuelos que la madre no está cualificada para instruir a los
niños, además de pensar que los sobreprotege. Alguien responde a
esta carta añadiendo un nuevo caso de incomprensión, en este
caso, proveniente de la suegra.
Se informa del
encuentro celebrado en Cóbreces (Cantabria), en el mes de agosto
de 2004. Uno de los informantes de este encuentro hace varias
reflexiones sobre la opción de enseñar en casa. Se refiere a las
escuelas alternativas y de ellas dice que tienen mucho en común
con la escuela convencional por la verticalidad de su estructura
organizativa y por la imposibilidad de que los padres puedan
implicarse directa y activamente en el proceso de enseñanza de
sus hijos. También comenta que dentro del movimiento de la
educación en casa existe una gran variedad de sentires y
pareceres, y se muestra partidario de mantener una postura
colectiva y solidaria frente al sistema dominante.
Se habla de la
participación de Crecer sin Escuela en Biocultura-Madrid (2004),
con la charla "C.S.E. no es una escuela alternativa, es una
alternativa a la escuela". Isabel, de Cantabria, que da cuenta
de estos actos, manifiesta que el público interesado por esta
opción educativa ha crecido en número y en interés.
Un padre explica
que la forma de enseñar en casa difiere totalmente de la
utilizada en la escuela. La metodología y demás herramientas
pedagógicas son muy diferentes, lo cual no quiere decir que no
existan.
Se cita el
programa "Los Reporteros", del Canal Sur TV, emitido el 26 de
diciembre de 2003. En él, el Defensor del Pueblo Andaluz habla
de que la educación en casa “no es un caso de absentismo
escolar, sino de educación alternativa, por tanto, la aplicación
de la Ley del Menor está fuera de lugar. Si hay demanda en el
ámbito judicial será favorable a los padres." (p. 36)
Crecer sin
Escuela, nº 16
Este número 16
de Crecer sin Escuela se publica en junio de 2005. Consta de 40
páginas y su redactora es Isabel Gutiérrez (Isabel de
Cantabria). El precio del número es de tres euros. Se trata del
último número de “Crecer sin Escuela”.
Se hace el
resumen de dos encuentros. El primero, celebrado el 13 de marzo
de 2005, en Granada, donde se reúnen 13 familias procedentes de
Cádiz, Málaga Granada y Alicante. El segundo, el 13 de mayo de
2005, en Cantabria, donde se dan cita nueve familias de
Asturias, Cantabria, Euskadi y Navarra, reuniéndose un total de
16 adultos y 13 niños, de edades comprendidas entre los cero y
los 18 años.
Una madre
escribe un artículo en el que comenta que la televisión es la
culpable de gran parte de las conductas de los niños. Los
menores imitan todo lo que ven y la televisión es pródiga en
“peleas con espadas, personajes inventados por otros,
persecuciones” (p. 9). Su hijo, de momento no ve la tele, pero
intuye que esta situación no va a durar mucho tiempo, porque
resulta difícil privarle de los juegos con los que otros niños
se divierten. Esta madre se encuentra en esa encrucijada y pide
la opinión de otras familias.
Refiriéndose a
la socialización, una madre mantiene la teoría de que el ser
humano es sociable por naturaleza, lo que implica que no es
necesario desarrollar aprendizaje alguno en este sentido, puesto
que se trata de una conducta instintiva. Según este
planteamiento, es una tarea estéril el forzar a los niños a
socializarse, puesto que éste es un aprendizaje ya adquirido. Lo
que hay que hacer es dejar que los niños tomen la decisión de
relacionarse cuándo y cómo quieran con sus semejantes. El
agrupamiento de niños para procurar su socialización, como si de
un rebaño se tratase, no sirve para nada. Comenta esta madre
que, en nuestra sociedad, lo que se necesita no es aprender a
estar juntos, sino a estar solos y disfrutar de ello, a
potenciar la intimidad, que “es uno de los mayores tesoros que
tenemos, es la puerta que nos lleva hacia nuestro interior, el
silencio y la meditación.” (p. 10)
Una madre
reflexiona sobre si es conveniente o no que los adultos
intervengan en los casos de conflicto entre menores. Parte de
una situación real en la que dos niños juegan por separado, uno,
el mayor, a levantar un montón de tierra y, otro, el menor, a
pasar con su pequeño tractor por encima del montón
laboriosamente levantado por el otro niño. El mayor le advierte
varias veces que no quiere que destruya su trabajo. El menor
insiste, y la final, el mayor utiliza la violencia contra él,
momento en el que los adultos que están atentos a lo que allí
sucede intervienen para recriminar al mayor que no debe ser
violento con el menor. Esta madre piensa que los adultos no
deben inmiscuirse en estos asuntos, ya que, por una parte, no
están haciendo realmente justicia (fue el menor el causante del
conflicto), y, por otra, se están comportando con el niño mayor
como éste lo hace con el menor, es decir, utilizando su fuerza
física, su superioridad moral y dialéctica.
Final de Crecer
sin Escuela
El 27 de marzo
de 2007, las personas suscritas a la Revista de Crecer sin
Escuela reciben una circular remitida por Isabel Gutiérrez en la
que se les anuncia que la red de Crecer sin Escuela cierra su
edición y que se les reintegra el dinero abonado por los números
no recibidos: “En este momento la diferentes situaciones
personales de los/las que veníamos haciéndonos cargo de la red
de apoyo, hacen que se haya interrumpido la actividad durante
más de un año, y nos lleva a cerrar esta red… Os adjuntamos la
devolución de la suscripción al boletín de los números no
satisfechos” (Circular mecanografiada)
Conclusiones
sobre las publicaciones: Aprender sin Escuela, El Buzón y Crecer
sin Escuela
Hablar de
Aprender sin Escuela, El Buzón y Crecer sin Escuela es algo más
que referirse a las tres primeras publicaciones del
homeschooling español, es hablar del soporte del que se
sirvieron los pioneros de este movimiento para crearlo,
consolidarlo y expandirlo en todo el territorio nacional.
Aprender sin
Escuela fue la primera publicación que, apoyándose en
experiencias estadounidenses de educar sin escuela, dio a
conocer esta práctica educativa en España. En este sentido, ha
de ser considerada como la avanzadilla del movimiento que se
establecería con El Buzón y se consolidaría con “Crecer sin
Escuela”.
El Buzón tuvo la
virtualidad de ser la primera forma de expresión del
homeschooling español, pues fue el resultado de una
iniciativa plenamente española y fundamentada en cuestiones
puramente españolas. Esta publicación tuvo una función esencial,
la de mantener en contacto a un colectivo reducido y disperso a
través de los encuentros.
Crecer sin Escuela tuvo una dimensión de mayor calado. Fue la
revista que en la que se expresó la mayor y mejor parte del
corpus teórico que fundamenta la práctica del homeschooling
en España. Fue en esta revista en la que se reflexionó sobre
todas y cada una de las más importantes manifestaciones de esta
opción educativa (socialización, metodología, ideología, vida
diaria, actitudes éticas, solución legal del problema, etc.) Se
echa en falta una publicación de esta importancia en nuestros
días.