TESIS DOCTORAL: "EL HOMESCHOOLING EN ESPAÑA: DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL FENÓMENO". Carlos Cabo


9. LOS PRIMEROS BOLETINES Y LAS PRIMERAS REVISTAS DEL HOMESCHOOLING ESPAÑOL

Tres son los boletines y revistas que inician y consolidan el proceso del homeschooling en España: Aprender sin Escuela, El Buzón y Crecer sin Escuela

 

9.1 APRENDER SIN ESCUELA

Boletín nº 1

Aprender sin Escuela es el primer boletín sobre educación en casa publicado en España. Elsa Haas fue su editora. El número 1 sale a la venta en agosto de 1989. Consta de 28 páginas y de él se venden 1.100 ejemplares. Su contenido se reduce a una recopilación de artículos procedentes de la revista de John Holtl: Growing Without Schooling. El primer artículo, “Una alternativa legal en algunos países”, habla de la situación de la educación en casa en el mundo e informa del objetivo perseguido por esta publicación que es el de dar a conocer esta opción educativa al mundo hispanohablante. 

La continuidad de la revista queda supeditada a que exista un número suficiente de lectores interesados en adquirirla y la colaboración del suficiente número de personas en su edición.

Boletín nº 2

El número dos de Aprender sin Escuela, que lleva como subtítulo “Boletín sobre la desescolarización voluntaria puesta en práctica”, se publica en mayo de 1993. De él se hecan dos ediciones; la primera, de siete páginas, contiene algunos fallos debidos a un error en el traslado de los datos informáticos; la segunda, de 15 páginas, corrige los fallos de la primera. El contenido de este segundo boletín se basa exclusivamente en aspectos legales. En él se informa de los conflictos surgidos entre las familias españolas y las autoridades educativas, judiciales y los servicios sociales, derivados del ejercicio de la práctica del homeschooling.

El número tres no llega a publicarse nunca, porque, como Elsa Haas comenta en la entrevista que le hicimos, en mayo de 2009, el número dos no tuvo la acogida esperada, además la edición de un boletín de estas características exige mucho tiempo y dedicación.

 
 

9.2 EL BUZÓN

 En el primer encuentro de familias homeschoolers, que tuvo lugar en l’Alfàs del Pi (Alicante), los días 29 y 30 mayo de 1993, se acordó crear un sistema de intercomunicación entre las familias, que fuese ágil y eficaz. Así es como surge la idea del buzón. Todas las dudas, sugerencias, ideas, propuestas, demandas, etc. que van apareciendo en el grupo se canalizan y centralizan en una familia, la cual, una vez recibido el material enviado, lo remite, en forma de boletín, al resto del grupo. La idea inicial fue que de la elaboración y distribución de cada una de las entregas se hiciese cargo una familia diferente. Comenzó esta rueda la familia Bippan Norberg y Péter Szil.

La suscripción al buzón era de 2.000 pesetas, que eran destinadas a sufragar los gastos de edición y envío.

La denominación “buzón”, que, en principio, no expresaba más que el recurso o herramienta del que se servían las familias para mantenerse en contacto entre sí, terminó adquiriendo la categoría de nombre propio: El Buzón.

El Buzón nº 1

El primer número se publica en 1993. Consta de 21 páginas. Sus editores y distribuidores son Bippan y Péter. En él se ofrece una recopilación de textos fotocopiados, mecanografiados y manuscritos, presentados de forma un tanto anárquica. Se da cuenta del primer encuentro de l’Alfàs del Pi. También se ofrecen extractos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948); del Convenio para la Protección de los Derechos del Hombre y de las Libertades Fundamentales (1950); del Protocolo adicional al Convenio para la Protección de los Derechos del Hombre y de las Libertades Fundamentales (1952); de la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la esfera de la Enseñanza, adoptada el 14 de diciembre de 1960 por la Conferencia general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Se presenta a cuatro familias que hablan de su modo de vida (componentes de la unidad familiar, edad, lugar de residencia, tipo de vivienda y entorno, alimentación y modelo educativo que siguen, actividad profesional y si tienen televisor o no). Dos de estas familias dicen vivir en plena naturaleza y una en un núcleo rural. Tres de ellas son vegetarianas, y una está formada por padres misioneros en iglesias bíblicas catalanas. Se recomiendan varios libros, entre los que se encuentra “El fracaso de la escuela” de John Holt. Se hace mención de un artículo de prensa, (“Un año de vacaciones para los niños franceses”), en el que se habla de la escuela francesa, “Enfants du voyage”, que pone a los niños en contacto con otras culturas. Se publica una carta, sin fechar, de una comunidad de familias de Navarra, que informa de la negativa de las autoridades a su petición de matricular a los hijos en el CENEBAD, tratando de rehuir la escolarización presencial. Se publica un artículo de prensa (El País, 21 de mayo de 1993) titulado: “La desidia familiar es la culpable de la abstención escolar, según la juez que ha multado a una docena de padres.” Se recoge la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, nº 122 de 1993, contra la asociación “Vida Sana”

El Buzón nº 2

Al igual que el número uno, el número dos se publica en 1993. Consta de 10 páginas.  Contrariamente a lo acordado, este número es editado y distribuido de nuevo por Bippan y Péter. En él se hace un resumen del segundo encuentro de familias homeschoolers celebrado los días 29, 30 y 31 octubre y 1 de noviembre de 1993, en la Colectividad de los Arenalejos, en Alozaina (Málaga). Otros contenidos de este boletín hacen referencia a la solicitud y propuesta de un encuentro entre dos familias para que los niños se relacionen entre sí. Dentro del apartado destinado a los libros, se recomienda la lectura de la serie de “Miguel el travieso”. En la sección de noticias, se informa de que el grupo de familias navarras que solicitó la matriculación de sus hijos en el  CINEBAD fue obligado a escolarizar a los menores. También se informa de los problemas legales de una familia canaria por educar a sus hijos en casa. Se comunica que, en Gerona, se está formando un grupo de padres homeschoolers. Se anuncia que en la colectividad de Los Arenalejos, Alozaina (Málaga) tendrá lugar una acampada del 5 al 13 de marzo de 1994. Se publica la carta de un abogado ofreciéndose a colaborar con familias homeschoolers, en caso de necesidad. Una familia formada por un estadounidense y una española habla de su experiencia de educación en casa con sus hijas. Recoge también un artículo  de John Gatto, titulado “La escuela está matando a nuestros hijos”, publicado en la revista Ser uno mismo, nº 19, en noviembre de 1991.

El Buzón nº 3

El número tres de El Buzón aparece en 1994. Consta de 30 páginas. Una vez más los editores y encargados de su distribución son Bippan y Péter. Entre los contenidos de este número figura una carta mecanografiada de una madre de la asociación Vida Sana. En ella habla de los problemas que los padres de esta asociación están teniendo con la justicia. Pide apoyo a todas las familias que educan en casa, al tiempo que pone a su disposición toda la experiencia que dicha colectividad ha acumulado en el terreno de los conflictos con la Administración. Otra carta manuscrita de otra madre (16 enero 1994) hace una larga y detallada descripción de su experiencia educadora en casa, a la que califica de positiva, a pesar de los "miedos", de las dudas y  de las presiones que surgen a diario. Señala que hay momentos en los que desearía escolarizar a sus hijos. Reclama tiempo para sí misma, ya que es la única que se dedica a la educación de los menores, pues su compañero trabaja. Explica la metodología educativa que implementa. Expresa que la socialización es uno de los temas que más le preocupan. Habla de cómo resuelve este problema inscribiendo a los niños en diversas actividades extraescolares e invitando a otros niños a casa. Comenta que su casa es pequeña pero dispone de terreno suficiente para acoger en acampada a quien desee visitarlos; tiene también un huerto y una buena biblioteca, con libros de diferente temática, donde predominan los que tratan "de la amistad, del gozo, del buen humor, de la cooperación, del autoconocimiento, de la sinceridad, de la generosidad, de la ayuda desinteresada, de la magia del amor, de la honestidad, de la ternura, de la sinceridad, del desapego, de la simplicidad, de la imaginación, del valor, de la auto superación, de la tolerancia...". Dice no tener televisión y sentir una especial predilección por el circo, los malabares y el trapecio.

El Buzón nº 4

El cuarto boletín de El Buzón es publicado en 1994. Consta de 12 páginas y lo confeccionan y distribuyen Bippan y Péter. De este boletín hay que decir que en él aparece por primera vez el nombre de Crecer sin Escuela, como subtítulo o título complementario; también que es la primera vez que la publicación aparece paginada; y, finalmente, que es la primera vez que la publicación incluye una portada, con ilustraciones de Francesco Tonucci, lo que le da un aire más atractivo.

En sus contenidos, se informa del quinto encuentro nacional celebrado en Castellón, en la casa de reposo Los Madroños, del 21 al 29 mayo 1994.

Se resume la celebración de dos encuentros celebrados en Cataluña. Se comenta que en estos encuentros se reunieron unas 30 familias y en ellos se planteó la idea de formar una asociación regional y la posibilidad de crear una federación nacional de asociaciones regionales.

Se comenta que el segundo canal de TV dedicó un programa de una hora de duración a la no escolarización. En dicho programa, titulado "Saber sin pisar las aulas", participaron, entre otros, Elsa Haas y Péter Szil. Se  indica que la grabación de este programa está a la venta y puede ser adquirida por 1.500 pesetas.

Se señala que en la feria de Biocultura-Madrid, de octubre de 1994, se celebró una mesa redonda con el título "La escuela, ¿es el mejor sistema para educar a los niños?". En esta mesa redonda intervinieron Bippan, Elsa Haas, un representante del suplemento de educación de El País y el profesor Jaime Trilla, entre otros. El acto duró dos horas y hubo una gran asistencia de público. La televisión catalana realizó una entrevista a varias personas.

Se presenta una familia catalana con sus dos hijos, de cinco y dos años. Los niños no están escolarizados y siguen un aprendizaje desestructurado: juegan, pasean, leen cuentos, escuchan música, cantan, viajan, hacen puzzles, títeres y otras manualidades. Los padres desean conocer nuevas familias homeschoolers para que sus hijos se relacionen con niños de su misma edad. Esta familia dice tener pensado matricular, en el futuro, a sus hijos en una escuela de educación a distancia estadounidense (Clonlara), fundamentalmente para tener una coartada en caso de inspección de las autoridades educativas.

Se realiza un resumen de los tres encuentros celebrados en Cataluña, en noviembre de 1993, en Semana Santa de 1994, y en agosto de 1994. Estos encuentros logran reunir a más de 25 familias interesadas y dispuestas a colaborar en diversas actividades, como son las de intercambio de información y experiencias, de promoción y creación de grupos locales, y de formación de una red de apoyo mutuo. Se pretende que estas iniciativas catalanas terminen coordinándose con otras procedentes del resto del Estado español.

Se presentan dos artículos: Uno de ellos aparecido en La Vanguardia, el 17 febrero 1994, titulado "El Supremo estima que en Cataluña no hay obligación, sino derecho a conocer el catalán”, en el que se informa de que, a criterio del TS, varios artículos de la Llei de Normalizació Lingüística catalana pueden ser inconstitucionales. El otro procede de un medio no especificado, de fecha de noviembre de 1994, titulado “El Supremo absuelve a 10 adeptos a Niños de Dios por no haber delito”. Se trata del caso de la comunidad denominada Familia Misionera, Niños de Dios o Familias del Amor, que decidió desescolarizar a los menores, asumiendo la propia comunidad esta responsabilidad.

Entre los meses de noviembre y diciembre de 1994, uno de los promotores de esta red de apoyos, Peter Szil, da unas charlas e imparte unos talleres titulados "Hacia una ecología humana de lo infantil, o el arte de ser adulto sin dejar de ser niño". Los temas tratados en estas intervenciones son la comida, las emociones, los valores, la salud, el juego, el trabajo, el aprendizaje, la creatividad, etc.

Se propone una amplísima bibliografía organizada en diferentes campos: bibliografía general, libros para los niños pequeños, libros para la enseñanza, sobre el caos y el orden, guías para padres y literatura infantil y adulta.

En la sección destinada a la correspondencia e intercambios, una familia inglesa intenta contactar con una familia española, y una joven inglesa busca alojamiento en España, con el fin de perfeccionar su español.

El Buzón nº 5

El Buzón número cinco aparece en 1995. Consta de 34 páginas y es editado y distribuido por Bipan y Péter. En su portada, aparece de nuevo el título secundario “Crecer sin Escuela”.

En este número se hace una breve historia de El Buzón, respondiendo al interés de mucha gente que se interesa por sus orígenes. Se resume su historia indicando que nace en 1993, para ayudar a las familias homeschoolers que se encuentran desperdigadas por el territorio nacional.

Se habla de que un grupo de personas relacionadas con la educación sin escuela, entre los que se encuentran Péter Szil y Elsa Haas, participa en una mesa redonda sobre la desescolarización, en la feria de Biocultura celebrada en Barcelona (mayo de 1995). También, que en septiembre del mismo año, está prevista otra participación en una mesa redonda sobre la educación sin escuela en la feria de Naturexpo (Alicante).

Se hace un resumen del sexto encuentro de familias que educan sin escuela, celebrado en las cercanías de Oropesa del Mar (Castellón), y se da cuenta del séptimo encuentro celebrado en Murcia, en junio de 1995.

Se informa de que existe la posibilidad de contactar con familias de otros países dispuestas a acoger a familias que no escolarizan a sus hijos. Para ello es necesario ponerse en contacto con El Buzón.

Se cuenta la experiencia positiva de un encuentro en que los niños jugaron y compartieron juguetes con otros niños "en armonía y paz, sin peleas, sin competitividad".

Una familia homeschooler franco-belga (Hilde y Bernard) que vive en las Alpujarras invita a otras familias a pasar unos días con ellos.

Se responde a distintas preguntas sobre la desescolarización. Se habla de la metodología utilizada, de la capacidad y formación docente que han de tener los padres para poder educar a sus hijos en casa, de la legalidad de este modelo de educación, de la situación de la educación en casa en el mundo, de los encuentros.

Se comenta un artículo de prensa (El Mundo, 29 marzo 1995) en el que se informa de la falta de acuerdo entre jueces y Administración a la hora de determinar si la educación en casa es merecedora de sanción. El título de este artículo es: "¿Pueden los padres negarse a llevar a su hijo a la escuela?".

Un padre resume la obra de Andreas Rohen, “Los ritmos de la vida”, que trata sobre el desarrollo del individuo desde el punto de vista antroposófico.

La asociación Vida Sana informa de la mesa redonda celebrada en la feria de Biocultura-Madrid, de 22 octubre 1994, en la que se trata el tema: “La escuela. ¿Es el mejor sistema para educar a los niños?”

El Buzón nº 6

El número seis de El Buzón, subtitulado "Crecer sin Escuela", se publica en junio de 1996. Consta de 44 páginas y su editora y distribuidora es Isabel, de Cantabria. Este número se estructura en secciones:

Sección: Última hora

En ella se habla de una sentencia de la Audiencia Provincial de Granada, de 29 febrero 1996, favorable a la práctica de la educación en casa (nota procedente de Escuela Española (26 de abril de 1996).

Se informa de que el encuentro previsto para primeros de abril de 1996, en Murcia, no puede celebrarse. Se informa igualmente del encuentro celebrado en las Alpujarras (Granada), entre el 24 y el 27 mayo de 1996.

Sección: Elaboración rotativa del boletín

Aunque, en el primer encuentro de Alfás del Pi, se dijo que la elaboración del boletín iba a ser rotativa, es decir, que de cada número se ocuparía una familia, finalmente no fue así, ya que todos los números anteriores fueron confeccionados por la familia Bippan y Peter. Con este número comienza a ser rotativo, haciéndose cargo de él Isabel de Cantabria. Se anuncia que el número siguiente será elaborado por la familia de Xavier Alá y Puri Gómez.

Sección: Noticias

Se informa de dos charlas sobre la desescolarización impartidas por la familia Bippan Norberg y Peter Szil. Así mismo, se señala que esta familia está dispuesta a seguir participando en esta serie de eventos,  cuándo y dónde lo soliciten.

Una familia, que en 1993 fue requerida por las autoridades educativas para que escolaricen a sus hijas, informa que, tres años más tarde, sigue sin escolarizarlas, no habiendo vuelto a recibir ningún tipo de requerimiento por parte de la Administración.

Sección: Encuentros.

Se habla del encuentro celebrado, en febrero de 1996, en la casa de reposo Los Madroños (Castellón).

Sección: Noticias de prensa

Se publica un artículo aparecido en la revista Más Allá, (nº 82, diciembre de 1995) titulado: “¿Por qué tiene que ser obligatorio educar a los niños en los colegios?” Se trata de un largo artículo de cuatro páginas en el que se defiende la opción de aprender sin escuela.

Sección: Citas de cartas.

Se publica una nota de un grupo de niños educados en casa en Estados Unidos que solicitan mantener correspondencia con familias que hablan español para perfeccionar esta lengua.

Sección: Prensa

En la revista CuerpoMente, de marzo de 1996, se publica un artículo titulado “Educación, ¿con o sin escuelas?”, en el que se da voz a cinco personas (un director de Instituto, un miembro del programa Ecultura, un periodista, una psicóloga y un catedrático de pedagogía). Se reprocha a esta publicación el no haber incluido en el artículo a quienes educan en casa.

Sección: Legalidad.

Una familia expone el caso de desescolarización voluntaria de sus dos hijas. Informa del acoso de los servicios sociales y de la postura comprensiva de la fiscalía que apoya su caso.

Sección: Redes de apoyo.

Alguien escribe defendiendo la necesidad de las redes de apoyo entre familias que educan en casa.

Sección: Comentario de libro

Se publica la segunda parte del artículo sobre el desarrollo del niño en la antroposofía.

Sección: Libros recomendados.

Se propone la lectura de varios libros, todos ellos de la editorial Rudolf Steiner y de varios autores, entre los que se encuentra el propio Steiner.

 

Sección: Boletín Oficial del Estado

Se cita la Ley orgánica 1/1996, del 15 enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil

Final de El Buzón

El 2 abril 1997, Bippan Norberg se dirige en un escrito a los suscriptores de El Buzón en el que les informa de que, tras el número seis, no se publicará ningún boletín más, alegando que el dinero inicialmente aportado por los suscriptores (2.000 pesetas) se había acabado y, por lo tanto, no había posibilidad de seguir con la publicación. Al mismo tiempo que anuncia el final de El Buzón, Bippan Norberg, Peter Szil, junto con Isabel y Guillermo de Cantabria deciden crear un nuevo boletín semestral que se titulará Crecer sin Escuela. Comunican que los redactores del nuevo boletín serán Isabel, Lomi y Bippan. Informan que el primer número de esta revista ya está casi listo y piden la colaboración de todos, aportando materiales e ideas. Esta nota informativa va acompañada de una hoja de subscripción a la nueva revista: Crecer sin Escuela.

El cierre inesperado de El Buzón sorprende a más de uno, especialmente a la familia de Xavier Alá y Purificación González, que en el momento de recibir la noticia se encuentran en pleno proceso de elaboración del número siete de este boletín. Esta decisión no sólo los sorprende, sino que los ofende, pues poco antes de tomar esta decisión de cierre, en el artículo de presentación del número seis de El Buzón, se dice literalmente:

Con este número la elaboración del "Buzón" comienza a ser rotativa. [...] El siguiente número del "Buzón" correrá a cargo de Xavier Alá y Purificación González [...] A ellos deberéis enviar todo lo que os resulte de interés: noticias, artículos, comentarios de la vida cotidiana sin escuela, sugerencias, lecturas... lo que se os ocurra. Acordaos de que el Buzón es como un amplificador con el que os podéis comunicar con todos a la vez. (“El Buzón”, nº 6, p. 3)
 

 

9.3 CRECER SIN ESCUELA

En una nota aparecida en la primavera de 1997, Bippan Norberg anuncia la aparición de la revista Crecer sin Escuela. Informa que con dicha publicación se trata de cubrir el espacio vacío dejado por la desaparición de Aprender sin Escuela . En esa misma nota, se comunica que la revista tendrá una periodicidad de aparición semestral y que se estructurará en varias secciones: temas de legalidad, encuentros, internacional, experiencias de familias, cartas, preguntas, prensa, debate, etc. También se avanzan los contenidos del primer número: Resúmenes de los encuentros en Granada y Madrid; la situación de la no escolarización en los Estados Unidos; la opinión de un juez y una sentencia importante sobre la desescolarización; la presentación de una familia; un artículo de debate sobre la antipedagogía. Cartas y contactos.

La publicación de esta revista se justifica alegando que, ya que no existe una asociación de familias homeschoolers que vele y defienda los intereses de las familias homeschoolers, la revista ha de cubrir ese vacío sirviendo de foro para la expresión y canalización de ideas, dudas e inquietudes, donde se solicite y se ofrezca ayuda para resolver las situaciones de conflicto en las que se vean envueltas las familias que educan en casa, y, finalmente, donde se promuevan los contactos necesarios para reforzar el sentimiento de comunidad que se pretende crear en el grupo.

La revista Crecer sin Escuela nace como iniciativa particular, lo que hace que su titularidad sea personal y no de grupo, aunque su redacción esté abierta a todas las familias que educan sin escuela. La subscripción al boletín es de 2.000 pesetas y da derecho a recibir cuatro números, o, lo que es lo mismo, a dos años de subscripción.

La redacción de la revista se centraliza en el domicilio de Bippan Norberg,  en L'Alfás del Pi.

Crecer sin Escuela, nº 1

El primer número de Crecer sin Escuela se publica en la primavera de 1997. Consta de 24 páginas y de su redacción se encargan Isabel, Bippan y Lomi. El precio del ejemplar es de 500 pts. La portada de este número contiene, además del nombre Crecer sin Escuela un dibujo que representa una señal triangular de tráfico (peligro), en cuyo interior aparecen tres niños de distintas edades y géneros, cogidos de la mano e intentando salir de ella a través de uno de sus lados roto. Este emblema de la revista se mantendrá en todas las portadas de los 16 números que componen esta publicación.

Comienza el primer número explicando la mecánica de envío de artículos para su publicación en el boletín.

Éstos son los contenidos más destacados:

Se informa del origen extranjero de algunos de los redactores de la revista.

Se da cuenta de los encuentros celebrados hasta el momento, que, según los redactores, son ocho. Se anuncian otros nuevos para mayo y septiembre de 1997.

Se resume el encuentro celebrado en mayo de 1996, en la Alpujarra (Granada), destacando que se desarrolló en un clima de marcada tendencia ecologista.

Se da cuenta de una reunión improvisada en Madrid, en Navidades de 1996. Se señala que quienes desescolarizan se hallan muy dispersos por toda la geografía nacional. La mayoría de las mujeres que asisten al encuentro son separadas y tienen un hijo. Se considera que en estas circunstancias es difícil educar en casa, ya que sin la ayuda de una segunda persona es difícil llevar a cabo esta tarea.

Dos familias explican su experiencia educativa en casa. Una de ellas dice haberse trasladado a vivir a la sierra de Huelva, donde, junto con otras familias, practican el homeschooling. Afirman que educando a los niños sin escuela las relaciones que se establecen con ellos son más ricas y los aprendizajes de mayor calidad. La otra familia dice educar a sus hijos desde lo emocional.

Se da cuenta de una sentencia favorable a la educación en casa (Audiencia que Provincial de Granada. 29 de febrero de 1996). En ella se comenta que la madre acusada de desescolarizar a sus hijos y de ofrecerles educación en una asociación que no cuenta con autorización para tales fines, pero que sigue un currículo similar a la LOGSE, no es merecedora de castigo, ya que la libertad ideológica y de conciencia permite a los padres elegir la formación que sea más acorde con sus convicciones. (Información procedente de "Escuela Española", de 26 de abril de 1996).

Se hace una breve historia del homeschooling en Estados Unidos. Se habla de las múltiples causas que motivan la educación en casa, entre las que destacan las de tipo religioso, junto a las pedagógicas, las ideológicas y las de rechazo al modelo convivencial existente en los centros escolares. Se habla del éxito académico de quienes son educados sin escuela. Se dice que en Estados Unidos las familias no tienen los problemas de aislamiento que existen en España, porque en aquel país son muchas las familias que practican esta modalidad educativa.

Se afirma que "Crecer sin Escuela" es una asociación muy próxima a “Growing Without Schooling", de la tienen previsto publicar diferentes artículos y cartas.

Se publican varias cartas: Una procedente de una familia que tiene una hija de tres años y  no sabe si escolarizarla o no. La otra procede de una madre que confiesa haber tenido una experiencia escolar dramática: no perdona la incomprensión y la insensibilidad de los profesores, ni sus humillaciones, ni sus aprobados, ni sus suspensos. La madre no quiere que la hija sufra esa misma experiencia. Cuenta que visitaron una escuela rural que les pareció adecuada, con una profesora equilibrada y razonable y con unos alumnos que parecían satisfechos, pero, finalmente, ni su marido ni ella estuvieron de acuerdo en escolarizarla. No obstante, creen que su hija tiene un déficit de socialización, que le falta contacto con niños y niñas de su edad. Por otra parte manifiestan sentir la presión social y la de la propia familia por educar a la niña en casa.

Se presentan varias cartas traducidas al español de “ Growing Without Schooling".

Se informa que el 17 de octubre de 1994, el canal 2 de televisión española dedicó una hora al tema de la no escolarización. El título de la emisión fue: “Saber sin pisar las aulas”.

Una profesora de secundaria, manda una nota a la asociación en la que señala que su trabajo en el Instituto le desagrada y que desearía mantener contacto con grupos y comunidades con inquietudes personales y profesionales.

Se ofrece un resumen de una entrevista a John Holt, en la que habla sobre la lectura y las matemáticas

Crecer sin Escuela, nº 2

El número dos de Crecer sin Escuela se publica en el otoño de 1997 y sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Consta de 28 páginas y tiene un precio de 500 pesetas.

De entre los contenidos destacamos los siguientes:

Se informa de que el número de personas interesadas en la no escolarización creció tanto en los últimos años y las consultas fueron tan frecuentes, que la redacción de la revista no puede seguir haciéndose cargo del coste de las llamadas telefónicas.

Se notifica que los encuentros programados van dirigidos a las familias con niños no escolarizados, pero que a ellos asisten familias con niños escolarizados e incluso familias y personas sin niños.

Se comenta lo sucedido en el encuentro de Castellón, de mayo de 1997, al que asisten 80 personas (45 adultos, 31 niños y cinco bebés).

Con el fin de que los encuentros sean más provechosos para las familias que educan en casa, desde la redacción de la revista se propone a las familias que escolarizan a sus hijos y desean información sobre esta opción educativa convoquen encuentros específicos, de forma que no interfieran en los encuentros de quienes practican la homeschooling. Los organizadores de Crecer sin Escuela se prestan a facilitar esta información siempre y cuando se les abone los gastos de desplazamiento y alojamiento.

Se publica un artículo, “¿Hay una edad escolar?”, en el que se habla de la edad aconsejada para iniciar la educación formal. Se publica otro artículo en el que se dice que existen dos temores recurrentes en quienes educan en casa: uno se refiere al ritmo de aprendizaje supuestamente más lento de los niños educados en casa con respecto a los escolarizados y el otro hace alusión al déficit de socialización de los menores homeschoolers. Los autores de este artículo son partidarios de la escolarización tardía, citando la autoridad de diferentes autores, que recomiendan el comienzo de la educación formal a partir de los 12 años. En cuanto a la socialización, en el artículo se dice que muchos psicólogos piensan que el pasar los 10 u 11 primeros años en casa favorece el aprendizaje y la socialización. Se afirma que, de forma contraria a lo que generalmente se cree, las personas idóneas para socializar a los niños son los padres y no los otros niños.

Una madre homeschooler cuenta dos experiencias relevantes a las que asistieron sus hijos. Una fue el nacimiento de su tercera hija, cuando sus otros dos hijos contaban con nueve y siete años. La otra experiencia fue la muerte del abuelo de los niños. A los funerales y posterior esparcimiento de cenizas asistieron también los pequeños. Considera esta madre que en nuestra sociedad hemos llegado a alejar a los niños de la vida real. Afirma que a través de estas dos experiencias los niños ven la vida con más naturalidad y sin miedos

Crecer sin Escuela, nº 3

El número tres de Crecer sin Escuela se publica en primavera de 1998. Consta de 24 páginas y sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Este número es temático, dedicado a la lectura.

Se presenta una familia con cuatro hijos que viven en plena naturaleza dedicados a la agricultura y a la artesanía. Educan en casa porque la escuela no se adecua a su forma de pensar y estilo de vida. Se dejan guiar por los sentimientos y educan de forma intuitiva. Dicen haber leído sobre el proyecto Pestalozzi. Su objetivo es el de formar una pequeña escuela alternativa. Con el fin de que los niños obtengan un certificado escolar, son matriculados en el CIDEAD; sin embargo, esta forma de enseñanza escolarizada choca con el estilo de vida, por lo que se plantean regresar a los aprendizajes que se producen de forma espontánea y natural.

Una madre que educa a su hija en casa señala lo importante que resulta para los niños la relación con los de su misma edad. Cuenta la experiencia que tuvo cuando acudió con su hija a casa de unos amigos con tres hijas. Fue entonces cuando comprobó la importancia de este tipo de relación, ya que su hija, acostumbrada a ser el centro de atención de todos, a tener todo a su disposición, no sabía compartir con los demás. Comenta la madre que no sabe bien si esto se llama socialización o qué, pero estima que este tipo de relación y convivencia es realmente imprescindible para los niños.

Se ofrece un resumen-comentario del libro “El niño: el último esclavo”, de Matti Bergstrom, médico investigador finlandés. En él se critica la escuela por ser una institución que utiliza el cerebro de los niños para almacenar información, haciéndolo de forma no selectiva. Además, hace afirmaciones del tipo de que en la escuela los niños han cambiado mucho, pero los profesores casi nada; que la escuela no está hecha para los niños, sino para los adultos; que la escuela es un centro de adoctrinamiento, donde se enseña a los niños a ser esclavos del saber; que en muchos casos a los niños se les trata peor que a los animales, como esclavos; que el objetivo del colegio es formar alumnos silenciosos, tranquilos, sin iniciativas propias, asimiladores y acumuladores de información bruta.

En este número se publican varias experiencias de cómo los niños aprenden a leer. Muchas de ellas proceden de la revista Growing Without Schooling.

Una madre explica cómo se enseñan las letras a los niños siguiendo la pedagogía Waldorf. Conviene que los niños asocien las letras con determinadas imágenes, como por ejemplo la V con Valle o la M con Montaña. El proceso se inicia con las letras mayúsculas, en torno a los siete años, y las minúsculas se aprenden un año después. La unión de las letras para formar palabras se enseña en torno a los ocho o nueve años. Se recomienda no presionar al niño y potenciar al máximo su creatividad.

Otra madre norteamericana habla de la capacidad del ser humano para el auto aprendizaje. Afirma que podemos aprender matemáticas desarrollando nuestras propias capacidades y también leer sin que nos enseñen a hacerlo. Cuenta cómo su hijo aprendió a leer bailando. Cantaba y bailaba los temas del musical Oliver, hasta que aprendió algunos de ellos. “Después se sentó al piano con unas cuartillas de música y con sus dedos seguía las sílabas de la canción mientras cantaba”.  El juego es una forma natural y eficaz de aprender.

Dos madres cuentan las experiencias de sus hijos que aprendieron a leer tarde, cuando ya tenían 11 y 13 años respectivamente. En los dos casos comenzaron a leer cuando sintieron la necesidad y tuvieron la motivación suficiente para hacerlo, que, en un caso, fue fruto de una decisión personal sin causa aparente y, en el otro, condicionado por una lectura en la que oyó una frase que lo motivó especialmente y quiso aprender a leerla.

Crecer sin Escuela, nº 4

El número cuatro de Crecer sin Escuela se publica en otoño de 1998. Los redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Consta de 28 páginas y cuesta 500 pesetas. Está dedicado a la socialización.

Una adolescente norteamericana habla de la socialización inadecuada de los niños en la escuela. Considera que éstos no son libres en ella, porque se les obliga a convivir con otros niños y además de forma vigilada. Este tipo de socialización crea rechazo en el niño hacia los adultos, a los que termina viendo como dominadores y no como cómplices. Esta joven no considera natural que se obligue a los niños a pasar horas y horas juntos, bajo la supervisión de adultos.  Habla de su experiencia personal como voluntaria en un centro ecologista, donde se relaciona con personas de edades comprendidas entre 20 y 50 años. Afirma que, gracias a la voluntariedad y a la afinidad entre las personas ha conseguido tener con ellas una relación de amistad más profunda y sincera que la que había tenido en años anteriores con los compañeros de la escuela a la que acudía. Afirma que en las escuelas los menores están juntos, pero no existe sentimiento de comunidad. El trabajar con personas de distintas edades le ha dado confianza en sí misma y ha hecho que se relacione mejor con los adultos. Para esta joven la socialización consiste en tener contacto con todas las personas, con independencia de la edad, la raza y otros aspectos intrascendentes.

Una madre estadounidense afirma que no hay que perseguir la socialización como una obligación. Afirma que su familia no es muy sociable. Habla de su hija de ocho años que odia a los grupos numerosos y ruidosos. Odia relacionarse con la gente en general. Cuando llegan visitas a casa, ella suele esconderse. La madre entiende que tanto a ella como a su hija no les gusta relacionarse con muchas personas, prefieren hacerlo “a un nivel que ellas puedan manejar”. Se encuentran mucho mejor solas. Comenta la madre que ella es más feliz cuando está a solas con su hija en casa.

Una madre española entiende que la socialización de los niños es necesaria; no obstante, se pregunta qué debe entenderse por socialización y dónde y cuándo debe producirse. Piensa que la socialización debe tener lugar siempre de forma voluntaria y placentera, en cualquier momento y circunstancia y con cualquier tipo de persona. Desde pequeños, sus hijos se relacionaron con gente de diferente edad y condición, no siendo nunca excluidos del grupo de los mayores y pudiendo intervenir siempre en sus conversaciones. Para procurarles relación con los de su misma edad acudían a los parques, pero los niños que allí encontraban no solían  estar acostumbrados a compartir y se mostraban agresivos, lo que les obligó a buscar niños más afines en otros entornos. Opina esta madre que la escuela no es el sitio ideal para la socialización, entre otras razones, porque no hay mucho tiempo para ello, al ser los recreos cortos y no poder expresarse libremente en los periodos lectivos. La escuela sería recomendable, a pesar de sus limitaciones, en aquellos casos en los que los padres no puedan ocuparse adecuadamente de sus hijos.

Otra madre, habla de cómo se produce la socialización y por qué la escuela no es el lugar más apropiado para ello. Señala que todos los profesionales de la educación saben que los niños hasta los cuatro o cinco años no son capaces de relacionarse de forma espontánea en actividades colectivas sin la intervención de un adulto. Los niños de estas edades se limitan a hacer cosas, unos al lado de otros pero sin que exista relación significativa entre ellos. Tiene que pasar tiempo para que esta relación entre varios niños sea grupal y significativa. Respecto a las actividades molares que desarrolla la escuela, esta madre afirma que son muy escasas; se limitan a la fiesta de Navidad o a la de fin de curso o a la entrega de notas, o a la acción esporádica y muy poco común de algún profesor bien intencionado y voluntarioso dispuesto a trabajar más de lo que se le exige, cosa que es muy poco frecuente. La autora del artículo es partidaria de que los niños jueguen, porque jugando aprenden, ensayan y comienzan a encontrar su lugar en esta sociedad, pero se plantea que en el colegio no hay ni tiempo ni intención de realizar estas actividades, salvo durante los recreos, pero sin trascendencia social, ya que nadie se entera de lo que hacen ni con qué medios cuentan.

Una madre, citando a Raymond Moore, defiende que los niños educados en casa hasta los 10 ó 12 años alcanzan un mayor grado de educación y de socialización que los que han sido escolarizados. Argumenta que esto es así porque los niños que trabajan, comen, juegan y descansan en casa, al tener más contacto con sus padres, se sienten más integrados en la familia, saben que tienen un papel que cumplir, que hay otras personas que dependen de ellos. Suelen ser más maduros, tener opiniones propias y ser más independientes. Raymond Moore afirma que existe un tipo de socialización negativa caracterizado por un comportamiento en el que prima el yo sobre lo demás, y que suele ser típico de los niños que han convivido en grupo con otros niños. En este caso los niños llegan a considerarse más importantes que los padres.

Unos padres homeschoolers comentan que su hija mayor (12 años) echa de menos la convivencia con otras niñas y que se siente sola. La familia vive aislada. Sienten que no están a la altura de las demandas de la niña y piensan que es muy difícil encontrar una alternativa diferente a la escuela que satisfaga todas estas necesidades. Creen estos padres que sería conveniente tener cerca a otras familias homeschoolers para solventar este problema.

Crecer sin Escuela, nº 5

El número cinco de Crecer sin Escuela es publicado en 1999, sin especificar el mes. Sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi. Consta de 24 páginas.

En la presentación de este número se da cuenta del eco que está teniendo la desescolarización consciente en los medios de comunicación. Se habla concretamente de un artículo publicado, a página entera, en El País el 19 de noviembre (1999). El día 20, este mismo periódico publica otro artículo, “Los sin cole”, que al parecer utiliza como fuente de información el boletín “Crecer sin Escuela”.

Se anuncia, también una mesa redonda, para el 1 de noviembre (1999), en Biocultura (Madrid).

Se convocan dos encuentros informales (sábado y domingo, 30 y 31 de octubre de 1999) "para pasar un rato juntos, conocernos y si el tiempo lo permite dar un paseo en el parque con los niños".

Unos padres escriben una carta informando de su experiencia de educación en casa con sus hijos de ocho y 13 años. Comentan que la vida urbana no va con su forma de ser, así que deciden ir a vivir en plena naturaleza, donde pueden disfrutar de las cosas sencillas, amar los animales, las plantas, trabajar la tierra, dedicarse a la artesanía, reciclado, construcción... Dicen no tener televisión. Los niños se encuentran felices en este ambiente. Cuando reciben visitas, todos se alegran. La hija mayor estuvo escolarizada, pero la experiencia escolar no fue positiva. A la familia no le gusta la forma que la escuela convencional tiene de enseñar, ni la competitividad que en ella se da. En casa estudian con libros más o menos actuales. Son libres a la hora de decidir el trabajo que tienen que realizar y hacen lo que les apetece. No existen horarios. Los hijos saben leer y escribir, aunque no con total soltura. También saben sumar, restar y multiplicar. A los padres no les preocupa que sus hijos tengan un nivel de conocimientos más bajo que el resto de niños de su misma edad. Consideran que los títulos no son importantes. Para ellos lo realmente importante es sentir la vida y vivirla con alegría. Echan de menos que esta forma de vida no esté más generalizada.

Unos padres educan a sus hijas en casa por motivos personales y pedagógicos. Quieren compartir la vida cotidiana con sus hijas y no les interesa la educación intelectualizada y la interacción social competitiva y agresiva que se produce en la escuela. Su concepto pedagógico está orientado hacia la “autodeterminación” y la automotivación del niño. En esta tarea el adulto no tiene más función que la de acompañar al niño ofreciéndole los materiales que precisa y desea. Otro de los motivos que mueve a esta familia a educar en casa es la flexibilidad de horarios que les permite realizar viajes frecuentes. A pesar de que educan en casa, el objetivo último de la familia es crear una escuela alternativa en la que no exista una separación entre la vida y la enseñanza. No obstante esta opción es difícil de conseguir, ya que hay muy pocos padres dispuestos a secundarla. Enseñan apoyándose en la pedagogía Waldorf, Montessori y Rebeca y Mauricio Will. Basan su enseñanza en el amor. Los hijos fueron matriculados en el CIDEAD, pero esta opción no les daba libertad para educar a los hijos según sus planteamientos y creencias.

Una madre explica la forma en que aborda y enseña las distintas materias a sus hijos; dice que leen mucho. Es la lectura la que los lleva a las distintas actividades. Leen de forma individual y en grupo. La madre lee a los niños antes de dormir. El padre realiza otros tipos de lectura y en otras ocasiones. Acuden frecuentemente a la biblioteca y van también al teatro. Leen y analizan las noticias del periódico. Van menos al cine porque resulta caro y no siempre las películas son adecuadas para los pequeños. Son reacios a la televisión y a los cómics. Dicen ser menos aficionados a la escritura. Los niños escriben a sus amigos y a otros niños educados en casa del mundo entero. Suelen abordar la Geografía y la Historia desde la lectura. Aprovechan cualquier momento para trabajar estos contenidos. A la hora de comer extienden algún atlas al lado de la mesa y se entretienen localizando países, montañas, ríos y mares. Les interesa especialmente cómo viven otras civilizaciones, cómo piensan, cómo entienden el mundo. Se aproximan a las Ciencias Naturales observando el entorno y consultando libros y guías de campo, a veces, documentales. Estudian los animales del entorno, partiendo de los domésticos. Los niños cultivan su huerta y la familia come los productos que obtiene de ella. Hablan del cuerpo humano, de la salud, del equilibrio, de la necesidad de relajarse, de  alimentarse etc. Se dan masajes unos a otros. Hacen experimentos y se interesan por la ecología. Las Matemáticas no les parece una materia apetecible; sin embargo hacen cuentas, operaciones y repasan las tablas de multiplicar. No encuentran sentido a las Matemáticas si no tienen una aplicación práctica, si no solucionan un problema real. Uno de los hijos colabora en el local de la asociación donde compran productos biológicos y atiende a los socios realizando sumas, cobrando o pesando los productos.

Siguen los programas de una escuela de educación a distancia norteamericana (Clonlara). Suelen trabajar por proyectos. También se inspiran en los principios y estrategias de las escuelas Waldorf. Además del estudio, los niños pasan mucho tiempo jugando, actividad que los padres consideran esencial. También empezarán a colaborar en las tareas de casa.

Crecer sin Escuela, nº 6

El número seis de Crecer sin Escuela no especifica el año de edición, pero todo hace pensar que haya sido publicado en 2000. Consta de 20 páginas. Los redactores son Isabel, Bippan y Lomi. El coste del boletín es de 500 pesetas.

Aunque no se haga constar en la portada, este número es dedicado monográficamente a las experiencias.

Se habla de que los encuentros se espacian cada vez más, porque no hay familias que tomen la iniciativa de organizarlos.

Una madre relata su experiencia negativa en la escuela. Dice que en ella aprendió a no preguntar, porque eso suponía no haber comprendido, y quienes no comprenden son estúpidos y eso da vergüenza. Esta práctica la ha marcado tanto, que instintivamente sigue reproduciendo este comportamiento de adulta. Comenta que descubrió, educando a sus hijos, que las preguntas eran el motor del aprendizaje, hasta el punto que terminó fundamentando su pedagogía en las preguntas, a las que los padres deben responder inmediatamente, si saben la respuesta y, si no, buscarla. No todas las preguntas pueden ser respondidas sobre la marcha, en muchas ocasiones hay que acudir a una biblioteca o preguntar a quien sabe. Esta madre es partidaria de la existencia de centros donde todo el mundo, de forma voluntaria, pueda acudir a resolver sus dudas.

Presenta las razones de una niña de ocho años para no ir a la escuela. Se trata de una publicación de “Education otherwise” (1995)

Se hace una relación de 20 artículos de prensa publicados entre 1984 y 1995

Crecer sin Escuela, nº 7

El número siete de la revista de Crecer sin Escuela se publica en primavera de 2001. Consta de 26 páginas y los redactores son Isabel, Bippan y Lomi. El precio de este número es de 500 pesetas.

Bippan Norberg y Péter Szil anuncian que dejan la revista Crecer sin Escuela. Sus hijos ya han comenzado su vida profesional, por lo que no tiene ningún sentido seguir con esta responsabilidad si ya no educan en casa. Ahora, piden el relevo a las familias que siguen optando por esta modalidad educativa, si no quieren que la revista desaparezca.

Una madre señala que los primeros encuentros con familias que educan en casa fueron decepcionantes, ya que la única afinidad que encontró con las otras familias es que educaban a los niños en casa, lo que no es una razón suficiente para "tener que soportar" a otra familia. Según esta madre "esto no funciona entre nosotros y la distancia no es la única razón". (p. 3) Dice haber llegado a la conclusión de que lo que diferencia a las familias escolarizadoras de las que no lo son es que estas últimas están convencidas de no obligar a sus hijos "a ser como todos". Piensa que los que practican la educación sin escuela están condenados a no entenderse entre ellos, ya que si no se han sometido a la autoridad institucional, menos aún van a someterse a cualquier otro tipo de uniformidad. Afirma que esta condición los condena a la soledad, y que esta soledad querida y buscada, es el precio de intentar ser diferentes y de valorar la diferencia. Dice esta madre que se trata de un colectivo de familias muy diferentes y que en eso radica su fuerza, su belleza y también su utilidad. Propone que la revista recoja toda esa variedad que atesora. Que alguien en cada número sea entrevistado para poner al descubierto su forma de vivir y de concebir la desescolarización. Propone igualmente que cada miembro socio de la revista haga públicas sus habilidades para que, de esta forma, los asociados puedan intercambiar preguntas y respuestas y tutelar ciertos aprendizajes. Esto, además de ser operativo, crea lazos de amistad entre quienes practican el homeschooling. Concluye esta madre que fundamentar la unidad del grupo en cuestiones ideológicas es una utopía dada la variedad existente dentro del mismo.

¿Cómo pueden los padres enseñar una asignatura que ellos mismos no dominan? Es una pregunta a la que se le da la siguiente respuesta: "No tienen que hacerlo. La no escolarización no significa que los padres son las únicas personas de que el niño aprende. Los padres que ayudan a sus hijos a buscar la información necesaria y conectarles con otra gente. Los niños pueden tener interés en un tema o enrollarse en una actividad de que sus propios padres no saben nada y no hay ningún problema el mundo está lleno de recursos."(p.19).

Unos padres expresan que la educación sin escuela obedece a un ejercicio de coherencia con una forma de vida determinada. "Después de haber nacido en casa, frecuentar escuelas okupas, viajar a Chiapas, ser enxaneta en los castells, ir a la escuela de circo, no ver casi nunca la tele... ¿tendría ahora sentido tomar decisiones con criterios de no alterar la normalidad en la vida de Pol [el hijo]?. Definitivamente, preferimos asumir esa peculiaridad con todas sus consecuencias y, en todo caso, educar para que en un futuro pueda elegir su camino con la mayor libertad posible". (p. 23)

Se hace una relación de 19 artículos de prensa publicados entre 1997y 1999.

Javier Herrero expresa su concepto sobre el aprendizaje, que no se basa en la mera adquisición de conocimientos, que es un proceso vital que dura toda la vida, y que sólo uno mismo puede desarrollar. Nadie puede aprender por otro, porque "aprender supone la transformación, el crecimiento, el desarrollo interno de uno mismo a través de la interacción con el medio exterior" (p. 33). El aprendizaje puede ser favorecido si se cree y se respeta la capacidad de cada niño, su ritmo de aprendizaje. Muchos de los problemas de aprendizaje se producen porque los ritmos de los niños chocan frecuentemente con nuestros propios ritmos personales. Javier Herrero piensa que "el aprendizaje más profundo, más significativo y más duradero es el aprendizaje por descubrimiento. El que nace de una iniciativa propia y una motivación interna. El que es llevado a cabo por el propio individuo"(p. 33). Cree que las personas son curiosas por naturaleza y que mientras esta motivación interna exista no es necesario motivar externamente a los niños. Sólo la experiencia produce aprendizaje. Javier Herrero cree que es imposible educar a las personas para que puedan pensar éticamente si, en su aprendizaje intelectual, no se les permite que descubran por sí mismo las verdades. A un individuo le resultará imposible ser éticamente independiente si su ética consiste en subordinarse a la autoridad del adulto. La fuerza más potente para el aprendizaje, para el desarrollo, para el crecimiento está dentro de cada uno de nosotros.

Crecer sin Escuela, nº 8

El número ocho de Crecer sin Escuela se publica en otoño de 2001. Su redactora es Rocío. Consta de 28 páginas y su precio es de 500 pesetas.

Con este número se inicia una nueva etapa. Bippan, Isabel y Lomi abandonan la redacción de la revista y Rocío se hace cargo de esta tarea apoyándose en varios colaboradores. Es voluntad de la nueva redacción publicar un boletín trimestral. Una novedad más de este número es que parte de él se publica en el sitio Web de Crecer sin Escuela.

Una madre cuenta la historia de la desescolarización de su hijo. Dice que en su nuevo proyecto educativo no existen horarios, ni metas, ni métodos. Piensa que el niño debe aprender según sus necesidades y en el momento que lo desee. Aprendió a escribir cuando sintió la necesidad de comunicar algo. Empezó a leer libros de verdad a los 11 años.

Se presenta un artículo aparecido en la revista Biocultura (nº 3): Aprender sin Escuela. En él se plantea una de las preguntas clave que subyace en la demanda de los padres de educar a sus hijos de acuerdo con sus creencias: “¿de quién son los hijos, del estado o de los Padres? … ¿Cómo es posible que los Padres tengan que batallar para recuperar el derecho natural de educar a sus hijos?” (p. 17). También se afirma que el objetivo de la escuela es inculcar en los jóvenes el pensamiento único y evitar por todos los medios que se cuestionen nada que esté fuera de los límites de lo establecido.

Crecer sin Escuela, nº 9

El número nueve de Crecer sin Escuela se publica en invierno de 2002. Tiene 36 páginas y la redactora es Rocío. Con el nuevo cambio de moneda, la revista pasa a costar tres euros.

Crecer sin Escuela se abre a Internet. Se informa que la revista recogerá en un apartado específico (“Diálogos en la Web”) aquellos aspectos de mayor relevancia que vayan apareciendo en la lista de correos de Crecer sin Escuela. También se informa de que  existe el propósito de que el boletín se alimente de la página web y viceversa, aunque sigan existiendo como dos realidades independientes. Se pide a los que envíen artículos para el boletín impreso que indiquen si tales artículos pueden ser publicados en el sitio Web de la revista.

Se resume lo sucedido en la feria de Biocultura (Madrid). Al encuentro asisten familias veteranas de la educación en casa, junto a otras que se inician en esta acción educativa; también asisten parejas jóvenes, estudiantes interesados en el tema y padres que desean crear una escuela alternativa. Se propone, igualmente, crear una red de contactos al margen del boletín y del sitio Web. Respecto al tema legal, las familias expresan vivir con el temor de ser denunciadas, a pesar de que los problemas con la justicia son mínimos. En la mesa redonda exponen sus experiencias cuatro o cinco familias.

Una madre, refiriéndose a la feria de Biocultura, afirma que actos como éste sirven, además de para reencontrarse con viejos amigos y conocer a gente nueva, para enterarse de lo que hacen los demás y para crear lazos de cercanía y afecto entre ellos. Desde noviembre de 1999, esta madre no había estado en Biocultura (Madrid) y ese año comprobó que muchas de las familias asistentes a aquella feria practicaban la educación en casa. Esta madre da una gran importancia a las redes de apoyo, sin las cuales ella misma posiblemente no hubiese continuado en esta opción educativa. También considera muy importante para el crecimiento del movimiento de la educación sin escuela el eco que este movimiento está teniendo en la prensa.

Un padre dice que la razón fundamental que les impulsó, a su mujer y él, a educar a sus hijas en casa fue de tipo lingüístico, no querían que sus hijas perdiesen la oportunidad de aprender la lengua materna del padre (inglés)

Una madre afirma que el mayor escollo con el que se encuentran las familias homeschoolers es el de encontrar una propuesta de reconocimiento y regulación de la educación en casa que satisfaga a la mayor parte o a la totalidad del colectivo.

Crecer sin Escuela, nº 10

El número 10 de Crecer sin Escuela se publica en primavera de 2002. Consta de 39 páginas y su redactora es Rocío. Su precio es de tres euros.  En este número tiene un peso importante el tema del reconocimiento legal y la regulación de la educación sin escuela.

Desde la revista se invita a las familias que educan en casa a compartir libros, teniendo en cuenta que no todas las familias pueden permitirse el lujo de comprar todos los que necesitan para la formación de sus hijos. Para ello se propone la creación de una base de datos, conteniendo la disponibilidad de libros en las familias, a la que puedan acceder todos los interesados.

Un padre informa de cómo abordó el tema de la socialización sus hijas. Indica que favoreció la relación con otros jóvenes a través de actividades realizadas en su propia casa.

Otro padre se muestra contrario a la legalización de la educación en casa, ya que ello conllevaría un mayor control por parte de las autoridades: curriculum, planes de estudios obligatorios, exámenes anuales, etc. Por el contrario, expresa su afinidad con el sistema de difusión de esta práctica educativa a través de la prensa y otros medios de comunicación.

Se afirma que la enseñanza en casa es más libre en España que en los Estados Unidos, ya que en este país la enseñanza está regulada en los 50 Estados y eso implica el sometimiento a determinados controles. Opina que, si se produjese la legalización de esta opción educativa en España, el resultado no sería satisfactorio para todos, pues el Estado tiene un concepto muy “sui géneris” de lo que debe entenderse por educación: “meter en un mismo molde”. A pesar de todo considera quien así opina que la legalización tiene aspectos positivos, como el de rebajar la edad de acceso a la universidad, lo que podría favorecer a quienes practican la enseñanza en casa.

Una madre cree que los políticos no están por la labor de legalizar la escolarización en casa, y esto por dos razones; la primera, porque  nunca “han tenido en cuenta la opción de los implicados en los temas de educación: profesores, alumnos y padres, y, en segundo lugar, les supondría un problema admitir que es válida la educación fuera de la escuela y más aún admitir que hay padres capaces de educar a sus hijos mejor que los diferentes sistemas educativos”. (p. 30)

Unos padres se muestran partidarios de la legalización, pero piden precaución a la hora de hacer las propuestas y tacto para no enfrentarse a ellos y sobre todo no incomodar a las familias que escolarizan. Piensan estos padres que los políticos, llegado el momento, no serán muy proclives a negociar un hipotético reconocimiento legal de esta opción educativa, ya que, como resumió en alguna ocasión cierto diputado, no se pregunta a los conejos para hacer una ley de caza. Consideran estos padres que es necesario movilizar la opinión pública antes de negociar con los responsables políticos. Finalmente, proponen “reclamar el derecho individual a educar frente a la imposición del estado”. (p. 31)

Otra pareja, refiriéndose a la divulgación del homeschooling, considera que hay que ser muy cautos, ya que un exceso de publicidad podría acarrear consecuencias negativas, al animar a ciertas personas poco responsables a optar por este modelo educativo, de forma que su práctica poco seria provocaría reacciones por parte de las autoridades educativas que repercutirían negativamente en los que educan en casa de forma consciente y comprometida. “Si se detectara, con el paso de los años, una familia con hijos no escolarizados con deficiencias graves en su educación y formación causaría un daño irreparable al resto de familias. Como mínimo y sin ser nada grave el sistema impondría medidas de control o forzaría a matricular a los hijos en empresas educativas.” (p. 31)

Crecer sin Escuela, nº 11

El número 11 de Crecer sin Escuela se publica en el verano de 2002. Consta de 36 páginas. Su redactora es Rocío y el coste es de tres euros.

Crecer sin Escuela declara que los principios que guían su conducta son la independencia y la pluralidad. “Es independiente, plural en sus conceptos y no pertenece a ningún tipo de asociación ni grupo religioso”  (p. 3)

Refiriéndose a la socialización, una madre considera que el grado de sociabilidad difiere da unas personas a otras. Comenta que tiempo atrás pensaba que los niños eran sociables por naturaleza, hasta que nació su hijo y comprobó que no era así. Su hijo era tímido y estaba tremendamente unido al padre y a ella, hasta el punto de no querer estar un solo instante sin su compañía. Ése fue el motivo por el que los padres decidieron educarlo en casa, a la espera de que algún día el hijo aceptase compartir tiempo y espacio con otros niños en la escuela.

Crecer sin Escuela, nº 12

El número 12 de Crecer sin Escuela se publica en invierno de 2002-2003. Contiene 32 páginas, unas numeradas y otras organizadas alfabéticamente. La redactora es Rocío y el coste de la misma es de tres euros. La portada de este número es diferente a todas las anteriores. Un dibujo representa un paisaje otoñal (plano en contrapicado de un árbol que pierde sus hojas; tras él aparecen tres construcciones o habitáculos de difícil catalogación; ambiente netamente rural; el logo del triángulo con los tres niños intentando salir de él aparece sobre una de las fachadas de estas construcciones; aparece como subtítulo: “Aprendiendo las letras”)

Se publican varios artículos sobre lectura.

Se presentan nueve artículos de prensa en los que se habla de la educación en casa.

Crecer sin Escuela, nº 13

El número 13 de Crecer sin Escuela se publica en junio de 2003. Consta de 48 páginas. Sus redactores vuelven a ser Isabel, Bippan y Lomi. El coste del boletín es de tres euros. En la portada, el emblema de la revista aparece más pequeño que el habitual. Completa la portada una viñeta de Tonucci, firmada FRATO, representando a un niño sonriente lanzando los libros al aire.

Documento programático de Crecer sin Escuela: Crecer sin Escuela expresa su ideario o línea ideológica, definiéndose como una agrupación de familias con niños no escolarizados y de personas interesadas en esa alternativa educativa.

Indica las razones que impulsan a las familias a no escolarizar a sus hijos, que son pedagógicas, emocionales, ideológicas y religiosas. Crecer sin Escuela dice compartir todas las motivaciones, salvo las meramente religiosas, tanto por el carácter no confesional del colectivo, “como por pensar que más allá de transmitir determinados valores a los chavales, el papel principal de los adultos es facilitar su aprendizaje. Crecer sin Escuela dice estar dispuesto a apoyar a las familias que participan de estos planteamientos y asumir la responsabilidad de llevarlos o cabo. Finalmente, este grupo declara no participar en  iniciativas con ánimo de lucro, al tiempo que manifiesta que su tarea no es la creación de escuelas alternativas.

Se informa de la creación, en marzo de 2003, de una red de familias distribuidas por toda la geografía nacional, cuya finalidad es facilitar los contactos entre ellas y trabajar el tema de la legalidad de esta opción educativa. Se comunica que existe un grupo de personas dispuestas y preparadas para dar charlas o participar en mesas redondas en cualquier parte del territorio nacional. Se anima a las familias a que fomenten los encuentros.

Una madre expresa sus dudas y preocupaciones en la última etapa del proceso de educación de sus hijos en casa. Éstos han crecido y cada vez tienen más necesidad de relacionarse con los de fuera de casa. El vivir alejados de un núcleo poblacional es un inconveniente añadido que obliga a los padres a viajar constantemente. Con respecto a las relaciones de sus hijos con otros adolescentes, esta madre dice que no son fáciles, ya que resulta problemático encontrar amigos afines, pues los temas que suelen interesar a éstos no son considerados adecuados para sus hijos. Todo ello hace que esta madre se muestre angustiada y desbordada, llegando incluso a pensar que la solución a estos problemas estaría en la escolarización; sin embargo, reflexiona y llega a la conclusión de que también los padres que llevan a sus hijos a la escuela tienen los mismos problemas. Le preocupa así mismo el futuro profesional de sus niños, aunque relativiza esta preocupación pensando que “siempre estarán a tiempo de prepararse para sacar alguna titulación, y todavía es pronto para limitarse ya a una sola cosa, un solo camino que te cierra a otros" (p. 5).

Una madre entrevista a su hija que fue educada en casa durante 16 años y que finalmente se incorporó por decisión propia a la enseñanza formal. Comenta la joven que, al principio, tenía miedo de no poder seguir el ritmo de los demás, tan distinto al seguido hasta entonces en casa, más enciclopédico, más global, mientras que el de la escuela es más fragmentario y obedece a una programación previa. En la escuela, los exámenes, en muchas ocasiones, son un fin en sí mismo, algo que hay que superar, aunque no se tarde en olvidarlo. Esta joven se refiere al cambio positivo experimentado en su socialización con motivo de su incorporación a la escuela. Antes le gustaba estar sola. “Ahora he cambiado. Me encanta estar en grupo. Me encanta ir al cole cada día para estar con mis amigos. No sé por qué se ha producido este cambio, si es porque tengo 16 años, o por otro motivo. (p. 7). Sin embargo, si nos referimos a la autonomía de los jóvenes y comparamos la adquirida en la escuela con la proveniente de la educación en casa, y nos basamos en las experiencias de los jóvenes desescolarizados, parece ser que estos últimos alcanzan mayor grado de independencia y emancipación. La joven entrevistada se expresa al respecto en estos términos: “Generalmente soy más independiente. No me parece difícil buscar la información que necesito. Otros se paralizan fácilmente. Si quiero saber algo, no me importa coger las páginas amarillas y hacer algunas llamadas, por ejemplo. Tal vez esta diferencia tiene que ver con que no he estado escolarizada antes.” (p. 9)

Una madre se refiere a los inconvenientes de educar en casa, pero destaca las ventajas. La primera que pone de relieve es la de no depender de un horario: “Cuando queremos podemos levantarnos más tarde por la mañana, y trabajar en algún proyecto hasta la noche”. (p. 14) También el poder viajar, sin tener que dar explicaciones a nadie.

Otra madre, ante la pregunta de si los que enseñan en casa protegen demasiado sus hijos, responde que sí y se muestra partidaria de tal protección, “porque en ese momento su energía [la de los menores] está enfocada primordialmente a su desarrollo, no a defenderse de los impactos psico-emocionales de una sociedad enferma, a la que podrán hacer frente, de mejor manera, si consiguen fortalecerse a todos los niveles” (p. 21). Piensa esta madre que no se debe enseñar a los niños los aspectos más negativos de la vida (violencia, etc.), porque eso termina por crear en ellos un cierto hábito que acaba por insensibilizarlos.

Una familia expone su modelo educativo y su experiencia de enseñanza en casa. Dice seguir las ideas antroposóficas, aunque sin demasiado rigor. Deja jugar a los niños hasta los siete años. A partir de esta edad,  les enseña las artes “como medio de expresión del ser”. Considera, esta familia, que su experiencia ha sido positiva ya que ve a los niños felices. Esta familia describe la organización del tiempo de los niños de un día cualquiera: Se levantan sobre las diez; se preparan y hacen su cuarto; estudian durante dos horas y media; preparan la mesa para comer, y “tras la comida, descansan, juegan, ven un poco la televisión y vuelta a estudiar siempre y cuando no haya previsto algún viaje de enseñanza (visitar museos, exposiciones de pintura o escultura, excursiones…”(p. 36); después de cenar se sientan al ordenador a escribir lo que creen oportuno y antes de dormir leen algún libro. Esta organización del tiempo puede cambiar en función del estado de ánimo o de fatiga de los niños.

Una madre habla de las trabas sociales y familiares que encontró tras su decisión de educar a sus hijos en casa. Comenta lo doloroso que fue comprobar que, tras explicar a su familia las razones de haber optado por esta práctica educativa, ésta siguió sin “entender lo que estaba pasando”, y eso a pesar de que se trata de personas con un alto nivel sociocultural.

Otra madre, se refiere a la televisión como un medio que interfiere en el desarrollo mental y emocional de los niños, motivo por lo que se la prohíbe a su hijo.

Unos padres cuentan que la decisión de educar a su hijo en casa fue fruto de un largo proceso. En primer lugar, decidieron que el nacimiento del niño debería producirse de la forma más natural y respetuosa posible; después, que la alimentación del bebé fuera a base de leche materna y cuando él quisiera; a continuación, que durmiera con ellos; luego, que no fuera vacunado; el paso siguiente tuvo que ver con que su alimentación, tras el destete, fuera sana (a ser posible vegetariana) y que él eligiera sus menús y sus horarios; otro paso tuvo que ver con la forma de sanar su cuerpo cuando se pusiera enfermo, dejando que fuera el propio cuerpo el que curase, procurando no interferir en su proceso; después vino la decisión de no enviarlo a la guardería, ni más tarde a preescolar; en el momento presente deciden no enviarlo al cole.

Se presentan los 10 placeres de la escuela en casa, aparecidos en "Les enfants d’abord” (44, página 29). En realidad, se trata de 10 razones para enseñar en casa: 1. El placer de no tener que levantarse pronto por la mañana. 2. El placer de no llegar nunca tarde. 3. El placer de no tener que salir cuando hace mal tiempo. 4. El placer de que no te pongan una nota. 5. El placer de aprender en el jardín, en casa del vecino, en el museo o en cualquier otro lugar. 6. El placer de tener tiempo para soñar, jugar, ser uno mismo. 7. El placer de dar un paseo en bicicleta al atardecer, por caminos bordeados de lilas. 8. El placer de acostarse más tarde por la noche, para mirar las estrellas. 9. El placer de tener amigos de todas las edades. 10. El placer de tener una verdadera infancia.

Crecer sin Escuela, nº 14

El número 14 de Crecer sin Escuela se publica en enero de 2004. Consta de 32 páginas y tiene como redactores a Isabel, Bippan y Lomi. El precio de la revista es de tres euros.

Se informa de las jornadas de Biocultura, celebradas en Madrid, entre el 31 de octubre y el 3 de noviembre de 2003, en las que Crecer sin Escuela tuvo un stand informativo.

Una madre señala que la reacción de los parientes más próximos (generalmente abuelos), con motivo de la educación de los niños en casa, suele ser de rechazo. Habitualmente no es éste el primer desencuentro que se produce con los padres, pues esta decisión suele venir precedida por otras (parto natural, lactancia prolongada, etc.). Este rechazo de los parientes a la educación en casa proviene generalmente de la alta estima en que la sociedad tiene a la escuela, hasta el punto de pensar que el éxito social solo se puede conseguir a través de esta institución.

Unas cuantas familias que enseñan en casa en la provincia de Málaga deciden crear una asociación, para superar la situación de aislamiento en el que viven (muchos de ellos residen en el campo, alejados de las poblaciones o en las afueras de las mismas). Los referentes intelectuales e ideológicos de este grupo son Alice Miller, Neill, Montessori, Rebeca Wild, C. Rogers  y Wilhem Reich y otros. Los principios que defienden tienen que ver con el respeto y confianza en el proceso individual de cada persona, la igualdad de estatus entre niños y adultos, la libertad de elección, la autorregulación individual y de grupo. Los fines tienen que ver con favorecer lo manipulativo, lo corporal, lo dinámico, lo artístico, etc., sobre lo puramente intelectual; crear ambientes sociales y físicos favorables al aprendizaje autónomo, tanto de adultos como de niños; también, divulgar la información sobre las necesidades infantiles para alcanzar un desarrollo óptimo y autónomo.

Se presentan 24 artículos de prensa.

Crecer sin Escuela, nº 15

El número 15 de Crecer sin Escuela se publica en febrero de 2005. Consta de 40 páginas. Sus redactores son Isabel, Bippan y Lomi y el precio de la revista es de tres euros.

En este número se informa de que la revista atraviesa por una situación económica y anímica baja, lo que preludia el final del boletín de Crecer sin Escuela.

Se ofrece un resumen de la participación de Crecer sin Escuela en Biocultura, 2004. Se dice que al encuentro se acercaron muchas familias dispuestas a no escolarizar o incluso a desescolarizar.

Se da cuenta de lo sucedido en el encuentro de Cóbreces, del que se dice que el número de asistentes superó las previsiones iniciales.

Una familia habla de su experiencia de educación en casa. Señala que el proceso suele iniciarse antes de que los niños nazcan, optando por un parto natural, por el rechazo a las vacunas, por una lactancia prolongada y posteriormente una alimentación sana. También influyen de forma importante los referentes pedagógicos de los padres, que, en este caso, son Montessori, las escuelas alternativas de los años 30 y la misma institución Rosa Sensat, sin olvidar sus experiencias en la escuela. Esta familia se muestra partidaria de compatibilizar el proceso de aprendizaje natural con la adquisición de contenidos básicos tradicionalmente impartidos por la escuela, como leer y escribir.

Una madre expresa sus dudas y temores respecto a la tarea de enseñar a sus hijos en casa, cosa bastante común entre quienes optan por esta forma de enseñanza. Esta madre dice que uno de los mayores problemas que tienen las familias a la hora de enseñar a los hijos en casa es que no existen muchos modelos de referencia que se puedan imitar y los que existen, de una u otra manera, quedan invalidados desde el momento en que una de las premisas de esta forma de educación es la de educar al niño desde su singularidad. Señala también que una obsesión frecuente entre quienes enseñan en casa es la que se refiere al rendimiento, entendido éste en términos de adquisición de conocimientos y su comparación inmediata con los resultados obtenidos en la escuela. Es ésta una espada de Damocles que pende permanentemente sobre las conciencias de quienes enseñan en casa.

Otra madre señala las carencias de socialización que la educación en casa puede provocar en los niños. Cuando los padres son “cerrados, introvertidos, por no decir huraños”, cuando apenas se relacionan con la gente, incluso con los familiares más cercanos, en estos casos, se hace necesario “crear un centro, círculo, asociación autodidacta, escuela activa o abierta o como quiera llamarse,… para apoyarnos día a día” (p. 19) y para que el niño se socialice adecuadamente.

De nuevo, alguien vuelve a escribir sobre la mala experiencia vivida con los abuelos, que se niegan a aceptar que sus nietos sean enseñados en casa, sin pasar por la escuela. Consideran estos abuelos que la madre no está cualificada para instruir a los niños, además de pensar que los sobreprotege. Alguien responde a esta carta añadiendo  un nuevo caso de incomprensión, en este caso, proveniente de la suegra.

Se informa del encuentro celebrado en Cóbreces (Cantabria), en el mes de agosto de 2004. Uno de los informantes de este encuentro hace varias reflexiones sobre la opción de enseñar en casa. Se refiere a las escuelas alternativas y de ellas dice que tienen mucho en común con la escuela convencional por la verticalidad de su estructura organizativa y por la imposibilidad de que los padres puedan implicarse directa y activamente en el proceso de enseñanza de sus hijos. También comenta que dentro del movimiento de la educación en casa  existe una gran variedad de sentires y pareceres, y se muestra partidario de mantener una postura colectiva y solidaria frente al sistema dominante.

Se habla de la participación de Crecer sin Escuela en Biocultura-Madrid (2004), con la charla "C.S.E. no es una escuela alternativa, es una alternativa a la escuela". Isabel, de Cantabria, que da cuenta de estos actos, manifiesta que el público interesado por esta opción educativa ha crecido en número y en interés.

Un padre explica que la forma de enseñar en casa difiere totalmente de la utilizada en la escuela. La metodología y demás herramientas pedagógicas son muy diferentes, lo cual no quiere decir que no existan.

Se cita el programa "Los Reporteros", del Canal Sur TV, emitido el 26 de diciembre de 2003. En él, el Defensor del Pueblo Andaluz habla de que la educación en casa “no es un caso de absentismo escolar, sino de educación alternativa, por tanto, la aplicación de la Ley del Menor está fuera de lugar. Si hay demanda en el ámbito judicial será favorable a los padres." (p. 36)

Crecer sin Escuela, nº 16

Este número 16 de Crecer sin Escuela se publica en junio de 2005. Consta de 40 páginas y su redactora es Isabel Gutiérrez (Isabel de Cantabria). El precio del número es de tres euros. Se trata del último número de “Crecer sin Escuela”.

Se hace el resumen de dos encuentros. El primero, celebrado el 13 de marzo de 2005, en Granada, donde se reúnen 13 familias procedentes de Cádiz, Málaga Granada y Alicante. El segundo, el 13 de mayo de 2005, en Cantabria, donde se dan cita nueve familias de Asturias, Cantabria, Euskadi y Navarra, reuniéndose un total de 16 adultos y 13 niños, de edades comprendidas entre los cero y los 18 años.

Una madre escribe un artículo en el que comenta que la televisión es la culpable de gran parte de las conductas de los niños. Los menores imitan todo lo que ven y la televisión es pródiga en “peleas con espadas, personajes inventados por otros, persecuciones” (p. 9). Su hijo, de momento no ve la tele, pero intuye que esta situación no va a durar mucho tiempo, porque resulta difícil privarle de los juegos con los que otros niños se divierten. Esta madre se encuentra en esa encrucijada y pide la opinión de otras familias.

Refiriéndose a la socialización, una madre mantiene la teoría de que el ser humano es sociable por naturaleza, lo que implica que no es necesario desarrollar aprendizaje alguno en este sentido, puesto que se trata de una conducta instintiva. Según este planteamiento, es una tarea estéril el forzar a los niños a socializarse, puesto que éste es un aprendizaje ya adquirido. Lo que hay que hacer es dejar que los niños tomen la decisión de relacionarse cuándo y cómo quieran con sus semejantes. El agrupamiento de niños para procurar su socialización, como si de un rebaño se tratase, no sirve para nada. Comenta esta madre que, en nuestra sociedad, lo que se necesita no es aprender a estar juntos, sino a estar solos y disfrutar de ello, a potenciar la intimidad, que “es uno de los mayores tesoros que tenemos, es la puerta que nos lleva hacia nuestro interior, el silencio y la meditación.” (p. 10)

Una madre reflexiona sobre si es conveniente o no que los adultos intervengan en los casos de conflicto entre menores. Parte de una situación real en la que dos niños juegan por separado, uno, el mayor, a levantar un montón de tierra y, otro, el menor, a pasar con su pequeño tractor por encima del montón laboriosamente levantado por el otro niño. El mayor le advierte varias veces que no quiere que destruya su trabajo. El menor insiste, y la final, el mayor utiliza la violencia contra él, momento en el que los adultos que están atentos a lo que allí sucede intervienen para recriminar al mayor que no debe ser violento con el menor. Esta madre piensa que los adultos no deben inmiscuirse en estos asuntos, ya que, por una parte, no están haciendo realmente justicia (fue el menor el causante del conflicto), y, por otra, se están comportando con el niño mayor como éste lo hace con el menor, es decir,  utilizando su fuerza física, su superioridad moral y dialéctica.

Final de Crecer sin Escuela

El 27 de marzo de 2007, las personas suscritas a la Revista de Crecer sin Escuela reciben una circular remitida por Isabel Gutiérrez en la que se les anuncia que la red de Crecer sin Escuela cierra su edición y que se les reintegra el dinero abonado por los números no recibidos: “En este momento la diferentes situaciones personales de los/las que veníamos haciéndonos cargo de la red de apoyo, hacen que se haya interrumpido la actividad durante más de un año, y nos lleva a cerrar esta red… Os adjuntamos la devolución de la suscripción al boletín de los números no satisfechos” (Circular mecanografiada)

Conclusiones sobre las publicaciones: Aprender sin Escuela, El Buzón y Crecer sin Escuela

Hablar de Aprender sin Escuela,  El Buzón y Crecer sin Escuela es algo más que referirse a  las tres primeras publicaciones del homeschooling español, es hablar del soporte del que se sirvieron los pioneros de este movimiento para crearlo, consolidarlo y expandirlo en todo el territorio nacional.

Aprender sin Escuela  fue la primera publicación que, apoyándose en experiencias estadounidenses de educar sin escuela, dio a conocer esta práctica educativa en España. En este sentido, ha de ser considerada como la avanzadilla del movimiento que se establecería con El Buzón y se consolidaría con “Crecer sin Escuela”.

El Buzón tuvo la virtualidad de ser la primera forma de expresión del homeschooling español, pues fue el resultado de una iniciativa plenamente española y fundamentada en cuestiones puramente españolas. Esta publicación tuvo una función esencial, la de mantener en contacto a un colectivo reducido y disperso a través de los encuentros.

Crecer sin Escuela  tuvo una dimensión de mayor calado. Fue la revista que en la que se expresó la mayor y mejor parte del corpus teórico que fundamenta la práctica del homeschooling en España. Fue en esta revista en la que se reflexionó sobre todas y cada una de las más importantes manifestaciones de esta opción educativa (socialización, metodología, ideología, vida diaria, actitudes éticas, solución legal del problema, etc.) Se echa en falta una publicación de esta importancia en nuestros días.