TESIS DOCTORAL: "EL HOMESCHOOLING EN ESPAÑA: DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS DEL FENÓMENO". Carlos Cabo

 

ANÁLISIS CUALITATIVO

7. ANTE LOS EXÁMENES OBLIGATORIOS
 

Una de las reivindicaciones históricas de prácticamente todos los que educan en casa es la de que sus hijos puedan presentarse a los exámenes oficiales de forma libre y sin penalización alguna (actualmente los niños deben esperar a los 18 años para optar a las pruebas de Graduado en Secundaria). Tal reivindicación de exámenes voluntarios nada tiene que ver con los exámenes obligatorios a los que se verían abocados los niños homeschoolers tras una  hipotética regulación de esta opción educativa. Ante dicha posibilidad, el colectivo homeschooler se posiciona de forma muy dispar, incluso contradictoria, encontrándose, por un lado, los que se oponen radicalmente a tal eventualidad y, por otro, los que la aceptarían, siempre y cuando fuese respetuosa con la idiosincrasia de a esta práctica educativa.

En contra de los exámenes obligatorios

La inmensa mayoría de los padres homeschoolers se manifiestan en contra de eventuales exámenes obligatorios como fórmula de control del rendimiento educativo de sus hijos. Consideran que ni el procedimiento (exámenes), ni la condición de obligatorios resultan adecuados para ser aplicados en el contexto del homeschooling. Para comenzar, estos padres condenan la imposición como estrategia educativa (la educación es entendida como un acto voluntario al que los niños han de llegar por convicción y deseo personal, y no por coacción o exigencia externa), y, además, entienden que no se pueden aplicar instrumentos de valoración tan formales y convencionales como son los exámenes escolares, en contextos  tan informales como los de la educación en casa.

Si lo que se plantea es algún tipo de exámenes aunque sean cada dos años, tocaría la base del homeschooling para muchas familias. Son muchos los que no seguimos el temario oficial, los que nuestros hijos están adelantados o atrasados en diferentes materias, los que no estudiamos a la manera convencional y por lo tanto no queremos rendir en exámenes convencionales. Sin contar los numerosos niños que tienen fobia a todo lo escolar, incluidos los exámenes. Además sin contar con el "vacío" que se produce si nuestros hijos no pasaran los exámenes, ya que en ese caso ¿qué deberían hacer? ¿repetir curso? ¿ir al colegio? En fin, un poco absurdo.(Foro de la Asociación por la Libre Educación. Malena. 22 de marzo de 2011)

[…] los exámenes no evaluarán los conocimientos de mis hijos en piano o saxo o bajo eléctrico, ni en ajedrez, ni en Lego, ni en cocina, ni en lapbooks, ni en tantas cosas a las que dedican su tiempo y que lo hacen de una forma satisfactoria (al menos para mí).(Foro de la Asociación por la Libre Educación. Malena. 23 de marzo de 2011)

Si las familias que utilizan un modelo educativo estructurado no admiten el recurso a los exámenes obligatorios como forma externa de control, menos aún las que carecen de método, es decir, las familias unschooling, cuyo posicionamiento es de rechazo frontal a esta forma de supervisión. Consideran estos padres que nadie tiene derecho a entremeterse y, menos aún, a juzgar el proceso formativo de los niños. Son los mismos menores los únicos que pueden decidir sobre sus propios aprendizajes.

[…] no quiero la situación que se está viviendo en Francia o Inglaterra, que los niños deben dar exámenes. […] En nuestra familia nosotros seguimos la línea marcada por John Holt o Neill, que es que el niño es capaz en todo momento de ir determinando que es lo que quiere hacer con su vida, no los adultos. Por ello no acuerdo con aquellos que argumentan que los exámenes son buenos, son necesarios y te ayudan a enfrentarte en esta sociedad. Los exámenes son lo que los niños quieran que sean no lo que pensamos los adultos, supongamos que se aprueba una ley que dice que se debe dar un examen anual y el niño no quiere darlo, han pensado que pasaría. Yo creo que aquí estriba una de las diferencias fundamentales […] que el niño hasta los 12 años no debe hacer trabajo de tipo intelectual, cómo se lo explicas al burócrata de turno que tu niño no quiere dar exámenes, sino que quiere jugar. (Educacionlibre. Mensaje 951)

[…] quiero que mi hijo sea quien decida lo que le interesa o no le interesa estudiar, y que lo haga a su ritmo, sin la presión de un examen. Que eso le supone que no tendrá un titulo, si es cierto. Pero como no sé lo que querrá en un futuro, tengo que pensar en el ahora, y confío bastante en su intuición para saber lo que quiere, y veo cómo aprende lo que quiere y cómo rechaza lo que se le intenta enseñar sin quererlo. (Educacionlibre. Mensaje 979)

A favor de los exámenes obligatorios

Frente a los que rechazan los exámenes obligatorios, se encuentran los que los contemplan como una opción asumible. No defienden su naturaleza, es decir, no consideran que sean el método ideal para valorar el rendimiento académico de los niños; sin embargo, piensan que es preferible someterse a ellos que quedar fuera del sistema. Así mismo, piensan que es una forma de integrar a los menores en la sociedad de la que forman parte como elemento activo.

Es perjudicial para los niños, tantos controles, exámenes, y revisiones constantes de nivel que efectúa la escuela. Pero creemos que tampoco podemos quedar de espaldas al mundo en que vivimos y menos si deseamos que nuestros hijos se integren a él de mayores.

¿Acaso en el mundo de los adultos y diríamos más, en el de los adolescentes, no existen controles? Tanto para trabajar, hacer un curso de formación, sacarte el carnet de conducir y muchísimos etcéteras más.

Realmente pasar algún examen es una buena experiencia para los niños. Y si encima se hace en casa, no existirá ninguna presión. No es más que educarlos en un aspecto que será positivo para su futuro (Educacionlibre. Mensaje 290)

Algunos de estos padres, los menos, no sólo se muestran partidarios de los exámenes obligatorios, sino que opinan que, en caso de que los niños se muestren reticentes a admitirlos,  hay que obligarlos a someterse a ellos. La posición de estos padres se sitúa en las antípodas de los que se oponen a cualquier tipo de imposición hacia los hijos.

Ah ¿y si el niño quiere jugar y no se quiere examinar? Pues actuamos como cuando tiene la cabeza sucia y no se la quiere lavar, o como cuando quiere salir al parque a la una de la mañana, o como cuando quiere que le compremos un capricho que nos parece caro e inútil, o como cuando ha de ir al dentista y no le apetece. ¿O es que no forzamos a nuestros niños? ¿O es que siempre hacen lo que quieren? (Educacionlibre. Mensaje 958)

Ante posturas como la última que acabamos de citar, determinados padres reaccionan con estupefacción y contrariedad, señalando que es preferible la escuela a determinados comportamientos de padres que terminan siendo más papistas que el Papa.

Acabo de apuntarme a vuestro grupo de discusión y me ha sorprendido mucho este debate sobre los exámenes.[…] Ahora me doy cuenta de que educar en casa puede significar escapar de la autoridad escolar pero también depender aún más de la paterna o materna; parece que no hay maestro más implacable que aquel que es además tu padre o tu madre y si no que se lo pregunten al niño al que fuerzan a examinarse cuando lo que quiere es jugar.

Pensaba que educar en casa era permitir que los niños y las niñas decidieran por sí mismos sobre lo que desean hacer con sus vidas, a su propio ritmo, sin tener que medirse con unos baremos de "saber" normalizados, sin tener que memorizar y restituir lo que unos "señores" valoran como los "conocimientos necesarios" a determinada edad.

No tenía ni idea de que la educación en casa permitía producir "cerebritos" condicionados al éxito por el amor de sus padres.

Pensaba que Crecer sin Escuela servía para que los niños y las niñas fueran más libres, y ahora me los represento más esclavos. (Educacionlibre. Mensaje 964)