19. LAS ACTIVIDADES
EXTRAESCOLARES
Las actividades
extracurriculares o extraescolares a las que los padres envían a
sus hijos cumplen la doble función de, por un lado, proveer a
los niños de unos conocimientos que los padres consideran
importantes y que ellos no pueden facilitar por falta de
capacitación, y, por otro, favorecer la socialización de sus
hijos con otros niños de su edad. En la mayor parte de los casos
prevalece esta segunda funcionalidad de las actividades
extracurriculares sobre la primera.
Preguntada una madre, considerada informador clave, sobre la
función que desempeñan estas actividades extraescolares,
respondió en los siguientes términos:
Cuando uno
lleva el niño al colegio, con independencia de lo integrado que
esté éste en el grupo, el niño socializa, mejor o peor, pero
socializa, y a partir de ahí la gente ya no se preocupa más de
las relaciones de sus hijos. Si después de la escuela el niño se
va a casa y los fines de semana no ve más que a los abuelos, no
pasa nada, las familias consideran que la dosis de socialización
se produjo en la escuela. Cuando se educa en casa, a pesar de
que nos relacionamos con grupos de apoyo, con amigos, con niños
del entorno, vivimos obsesionados con el tema de la
socialización de nuestros hijos. Estamos obsesionados con el
hecho de proveer de vida social a nuestros hijos. Resulta que
nuestros hijos son los que más van al parque de todo el barrio.
Ninguno va tanto como estos niños. Los llevamos a actividades.
Hay etapas en las que los llevamos a cuatro actividades
diferentes, porque nos da la impresión que con menos actividades
no van a conocer a un grupo suficiente de niños. Más tarde,
cuando el niño crece lo llevas únicamente a la actividad que es
más afín al niño y que crees más interesante. Mi hijo mayor a
los seis años iba a cuatro actividades (una hora a la semana a
inglés, en un grupo de homeschoolers, a clases de música e
instrumento, dos días a la semana a gimnasia y a un taller de
pintura, también para niños homeschoolers). Ahora sólo va a dos.
Pasamos por distintos periodos.
Cuando se
educa en casa uno hace una carrera de fondo. Uno comienza con
las ansiedades no sólo las relacionadas con el proceso escolar
del niño, sino con las ansiedades propias de nuestra infancia.
Para todos la escuela ha sido algo realmente importante, tanto
en positivo como en negativo. En nuestro caso mi marido y yo
hemos estado prácticamente toda nuestra vida escolarizados. Yo
desde los tres años que empecé en la guardería hasta que termine
mi carrera universitaria. (Entrevista a Azucena Caballero. 12 de
febrero de 2009)